
Dióxido de carbono
De la descomposición química de la marga y la caliza, el químico escocés
Joseph Black, en el siglo XVIII, obtuvo un gas al que denominó "aire fijo".
Más adelante, el también químico Antoine Lavoisier, que sentó las bases de
la química moderna, en uno de sus experimentos sobre combustión, identificó
a un gas de las mismas características que el "aire fijo" de Joseph Black y
que denominó dióxido de carbono.
El dióxido de carbono, también denominado óxido de carbono (IV) y anhídrido
carbónico, es un gas cuyas moléculas están compuestas por dos átomos de
oxígeno y uno de carbono. Su fórmula química es CO2.
Su representación por estructura de Lewis es: O=C=O
Es una molécula lineal y no polar, a pesar de tener enlaces polares.
Muchos seres vivos al respirar toman oxígeno de la atmósfera y devuelven
dióxido de carbono. Este proceso forma parte del ciclo del carbono.
El ciclo del carbono comprende, en primer lugar, un ciclo biológico donde se
producen unos intercambios de carbono (CO2) entre los seres vivos y la
atmósfera. La retención del carbono se produce a través de la fotosíntesis
de las plantas, y la emisión a la atmósfera, a través de la respiración
animal y vegetal. Este proceso es relativamente corto y puede renovar el
carbono de toda la tierra en 20 años. En segundo lugar, tenemos un ciclo
biogeoquímico más extenso que el biológico y que regula la transferencia
entre la atmósfera y los océanos y suelo (litosfera). El CO2 emitido a la
atmósfera, si supera al contenido en los océanos, ríos, etc. es absorbido
con facilidad por el agua convirtiéndose en ácido carbónico. Este acido
influye sobre los silicatos que constituyen las rocas y se producen los
iones bicarbonato. Los iones bicarbonato son asimilados por los animales
acuáticos en la formación de sus tejidos. Una vez que estos seres vivos
mueren quedan depositados en los sedimentos de los fondos marinos.
Finalmente, el CO2 vuelve a la atmósfera durante las erupciones volcánicas
al fusionarse en combustión las rocas con los restos de los seres vivos.
En algunas ocasiones la materia orgánica queda sepultada sin producirse el
contacto entre ésta y el oxígeno lo que evita la descomposición y, a través
de la fermentación, provoca la transformación de esta materia en carbón,
petróleo y gas natural.
El dióxido de carbono es uno de los gases de efecto invernadero (G.E.I.) que
contribuye a que la Tierra tenga una temperatura habitable, siempre y cuando
se mantenga dentro de un rango determinado. Sin dióxido de carbono, la
Tierra sería un bloque de hielo. Por otro lado, un exceso de dióxido de
carbono acentúa el fenómeno conocido como efecto invernadero, reduciendo la
emisión de calor al espacio y provocando un mayor calentamiento del planeta.
En los últimos años la cantidad de dióxido de carbono ha aumentado mucho y
eso contribuye, según el consenso científico, al calentamiento global del
clima planetario.
|
|
|