El ser humano se encuentra rodeado de una gran diversidad de agentes capaces
de provocar patologías, de las cuales nuestro organismo puede defenderse
gracias a que cuenta con un sistema que nos protege de lo extraño en forma
eficaz.
El sistema inmune es aquel que permite el reconocimiento de lo propio,
montando como contrapartida una respuesta frente a estructuras o agentes que
le son extraños, con la intención de preservar la integridad de dicho
organismo. Esto es lo que se conoce como "respuesta inmunitaria". Este
sistema inmune está constituido por una gran diversidad de células y órganos
(donde estas células maduran y desarrollan).
Además, se producen diversas sustancias en respuesta a dichos agentes
agresores.
Definición:
La alergia es una respuesta exagerada de nuestro organismo cuando entra en
contacto con determinadas sustancias provenientes del exterior, pudiendo
producir una lesión en los tejidos o una enfermedad.
Alérgenos
Los alérgenos son aquellas sustancias capaces de desencadenar una reacción
alérgica. Pueden clasificarse de acuerdo a la vía de entrada en:
Inhalatorios: Polvo de la casa, hongos, ácaros, pelos de animales, pólenes.
Digestivos: Alimentos (trigo, huevo, cítricos, chocolate, pescado, soja),
medicamentos (penicilina, aspirina).
Infectivos: Parásitos, bacterias, virus.
Inyectables: Medicamentos, venenos por picaduras de insectos. Contactantes:
Cemento, cromo, niquel, cosméticos, látex.
Actualmente se considera que más del 15% de la población es alérgica a
alguna sustancia. Afortunadamente la mayoría de las reacciones son leves,
generando sólo ligeras molestias; aunque en ciertas circunstancias pueden
ser de gravedad precisando de la intervención médica en forma urgente.
Reacción Alérgica:
Todos estamos expuestos a muchos de los alérgenos y la mayoría convivimos
con ellos sin problemas. En una persona no alérgica, la reacción de
protección que el organismo produce frente a estas sustancias, es nula o de
baja intensidad, sin que se llegue a percibirlas; mientras que en una
persona alérgica, se desencadenará una respuesta exagerada cada vez que
entre en contacto con su alérgeno. Estos son los denominados atópicos
(aquellos predispuestos genéticamente a desarrollar una respuesta exagerada
frente a estímulos provenientes del medio ambiente).
Cuando una sustancia extraña (alérgeno o antígeno) entra en contacto con las
células que componen el sistema inmune, se inicia una serie de reacciones
que culminan con la formación de moléculas, que al unirse a dicho alérgeno
consiguen su destrucción y posterior eliminación. Estas moléculas muestran
una gran tendencia a unirse posteriormente a otros constituyentes celulares
del sistema inmune.
Fuente: discovery channel
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