RECOGIDA SELECTIVA
Una parte importante de los residuos sólidos urbanos está constituida por
materiales que pueden ser seleccionados con facilidad y constituyen las
materias primas recuperables como: papel, cartón, vidrio, plásticos,
trapos, etc.
La recogida selectiva se basa en que son los propios ciudadanos los que
realizan la selección de los productos recuperables, colocándolos en
recipientes independientes. Estos materiales pueden ser reutilizados por la
industria como materias primas en mejores condiciones que si hubiese que
separarlas de las bolsas de basura donde están mezcladas con materia
orgánica, que las ensucian y deterioran.
RECICLADO
Es un proceso que tiene por objeto la recuperación, de forma directa o
indirecta, de los componentes que contienen los residuos urbanos.
Este sistema de tratamiento debe tender a lograr los objetivos siguientes:
Conservación o ahorro de energía.
Conservación o ahorro de recursos naturales.
Disminución del volumen de residuos que hay que eliminar.
Protección del medio ambiente.
Teniendo en cuenta la composición media de nuestros residuos, se puede
afirmar que anualmente tiramos a la basura más de 480.000 toneladas de
metales, casi un millón de toneladas de vidrio, unos 2 millones y medio de
toneladas de papel y cartón y casi 6 millones de toneladas de materia
orgánica, cifras que oscilan entre el 40 y el 75% de la producción de dichos
materiales.
Pero no sólo perderemos estos recursos, sino que, al no hacer uso de la
industria de la recuperación, el consumo de materias primas y energía va en
constante aumento con el consiguiente efecto sobre la economía nacional.
P a p e l
La tasa media de recogida de papel y cartón usado en nuestro país se sitúa
en la cota del 40%, presentando a partir de ese momento un constante
descenso, en contra de lo que ocurre en países con más preocupación por el
medio ambiente como Alemania y Holanda, donde las tasas de recuperación
continúan creciendo.
Nuestra tasa de utilización, que es una de las más altas a nivel mundial,
está en constante crecimiento.
La potenciación de la recogida selectiva de papel no sólo nos ayudaría a
cubrir el déficit comercial, sino que además aportaría otra serie de
beneficios como son:
Conservación de recursos forestales: los casi 21 millones de toneladas de
papel y cartón usados que se han recuperado en los últimos 19 años han
evitado cortar unos 300 millones de árboles que ocuparían medio millón de
hectáreas de monte.
Ahorro energético: el proceso de fabricación de papel y cartón a partir de
fibras celulósicas recuperables supone un ahorro de energía del 70%, 390.000
t de petróleo al año.
Ahorro por disminución de basuras: los Ayuntamientos recogen y eliminan
anualmente alrededor de dos millones de toneladas de papel y cartón
contenidas en las bolsas de basura.
Si el ciudadano hace una selección previa, esta materia prima será
aprovechada por la industria papelera al tiempo que los Ayuntamientos, al
tener que recoger y eliminar menor cantidad de basura.
Conservación del medio ambiente.
V i d r i o
El reciclado de vidrio doméstico produce al país una serie de beneficios
derivados de:
La no extracción de materias primas, pues por cada tonelada de envases de
vidrio usado que se recicla se ahorran 1,2 toneladas de materias primas.
El menor consumo de energía, que se produce a través de dos conductos
distintos: por la no extracción de materias primas y por la menor
temperatura a que han de trabajar los hornos. Se estima que cada tonelada de
envases de vidrio usados ahorra 130 kg. de fuel.
La disminución del volumen de residuos que han de recoger y eliminar los
Ayuntamientos.
P i l a s
En junio de 1990 el Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la CE aprobó
una Directiva en la que se regula que aquellas pilas y acumuladores que
contengan más del 0,025% de su peso en mercurio o cadmio, deben someterse a
tres acciones principales: la recogida selectiva de estos artículos, su
reciclaje y la reducción del contenido de metales pesados. Existen
básicamente seis tipos de pilas:
Pilas normales:
Salinas de carbón-zinc, también llamadas pilas secas. Tienen un contenido de
mercurio inferior al 0,025% de su peso total. Se utilizan para linternas,
juguetes y aparatos mecánicos.
Alcalinas de manganeso, con un contenido de mercurio que ronda el 0,1% de su
peso total. Son pilas de larga duración . Se utilizan para aparatos
complejos y de elevado consumo energético.
Pilas «botón»:
de óxido de mercurio, con un contenido de este elemento de alrededor del
30% de su peso. Son pilas de pequeño tamaño y su principal ventaja estriba
en que su curva energética es constante hasta su agotamiento, lo que las
hace insustituibles en los aparatos para sordos y marcapasos. También se
utiliza en los relojes de pulsera y calculadoras de bolsillo.
de ánodo de litio, no llevan mercurio en su composición y tienen un tamaño
ligeramente mayor que las de óxido de mercurio, con una tensión próxima a
los 3 voltios. Se utilizan para relojes y calculadoras.
de zinc-aire, con un contenido de mercurio próximo al 1% de su peso. Su
curva energética es constante pero tiene el inconveniente de que, una vez
retirado el sello de la superficie comienza a emitir energía hasta agotarse,
aunque el equipo al que se ha incorporado esté apagado.
de óxido de plata, tienen un contenido de mercurio de cerca del 1% de su
peso. Debido a que el material positivo de estas pilas es óxido de plata, su
precio es muy elevado y así su consumo se reduce a aparatos muy
especializados.
Compostaje
El compostaje es un proceso de descomposición biológica de la materia
orgánica contenida en los residuos sólidos urbanos en condiciones
controladas.
Se recupera la fracción orgánica para su empleo en la agricultura, lo que
implica una vuelta a la naturaleza de las sustancias de ella extraídas.
El material resultante del proceso, llamado compost, no es enteramente un
abono, aunque contiene nutrientes y oligoelementos, sino más bien un
regenerador orgánico del terreno, razón por la que se le ha denominado
«abono orgánico». Sus efectos positivos sobre el suelo son:
Suelta los terrenos compactos y compacta los demasiado sueltos.
Favorece el abonado químico al evitar la percolación.
Aumenta la capacidad de retención de agua por el suelo.
Es fuente de elementos.
Aumenta el contenido de materia orgánica del suelo.
Esta última acción es fundamental en los suelos de nuestro país, cuyo
déficit en materia orgánica es enorme.
Como resumen, podemos decir del compost que:
Tiene doble carácter, de enmienda y abono orgánico.
Es aséptico, libre de bacterias patógenas, semillas, huevos de acarios,
larvas, etc., pero con intensísima vida bacteriana que activa los procesos
bioquímicos del suelo.
Sus elementos nutritivos están en forma de humus, fácilmente asimilable.
Mejora química, física y biológicamente el suelo, ahorrando fertilizantes,
pero no sustituyéndolos.
Fuente: Soloellas.com
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