Pero al iniciar su vida
escolar los padres y maestros se dan cuenta de que se le dificulta el aprendizaje de
conceptos que para otros niños resultan sencillos y manejables. Juan, a pesar de su buena
disposición, empieza a retrasarse tanto en la lectoescritura como en las matemáticas,
además de sentirse marginado por sus compañeros, quienes se burlan constantemente de su
lentitud en las tareas escolares.
El problema de Juan es común a muchos otros niños: un 15 por
ciento de la población tiene algún tipo de trastorno de aprendizaje. El término
"trastorno de aprendizaje" describe una irregularidad neurobiológica por la que
el cerebro humano funciona o se estructura de manera diferente. Estas diferencias
interfieren con la capacidad de pensar o recordar y pueden afectar la habilidad de la
persona para hablar, escuchar, leer, escribir, deletrear, razonar, organizar información
o aprender matemáticas.
Muchas veces los
trastornos de aprendizaje no se detectan porque no son apreciables a simple vista.
Además, resulta difícil reconocerlos porque su gravedad y sus características varían
en cada caso. La posibilidad de que Juan reciba la atención adecuada a su problema
depende del apoyo que padres y maestros le brinden. De eso deriva que tenga éxito en la
escuela y pueda triunfar en la vida. Los padres pueden ayudar a los niños con trastornos
de aprendizaje estimulando sus puntos fuertes y reconociendo los débiles, colaborando con
quienes proporcionan ayuda profesional, entendiendo el sistema educativo y aprendiendo
estrategias para afrontar problemas específicos.
El trastorno de
aprendizaje más común es el que afecta al lenguaje y la lectura (un 80 por ciento de
estudiantes con trastornos de aprendizaje presenta problemas de lectura). Con frecuencia
los trastornos de aprendizaje se repiten dentro de la familia. Éstos no se deben
confundir con otras discapacidades como el retraso mental, el autismo o los trastornos del
comportamiento. Ninguna de estas discapacidades constituye un trastorno de aprendizaje.
Tampoco deben confundirse con la falta de oportunidades educativas, como los cambios
frecuentes de escuela o las faltas de asistencia a clase. Del mismo modo, los niños que
están aprendiendo alguna lengua extranjera no necesariamente padecen trastornos de aprendizaje. Por otro lado, dichos trastornos pueden ocurrir en niños con
problemas de atención, que padezcan o no de hiperactividad.
Tipos
más comunes de trastornos de aprendizaje
Dislexia:
trastorno relacionado con el lenguaje, por el cual la persona tiene problemas
para entender palabras, oraciones o párrafos.
Discalculia:
trastorno relacionado con las matemáticas, por el cual la persona tiene
dificultades para resolver problemas y entender conceptos matemáticos.
Disgrafia:
trastorno relacionado con la escritura, por el cual la persona tiene dificultades
para formar correctamente las letras o escribir dentro de un espacio determinado.
Trastorno
de procesamiento auditivo o visual: trastorno sensorial por el cual la persona
tiene dificultades para comprender el lenguaje a pesar de tener el oído y la vista
normales.
Se puede ayudar a los
niños con problemas de aprendizaje mediante una terapia de apoyo si su condición se
detecta y se trata a tiempo, pero si el problema se ignora puede aumentar y complicarse
rápidamente. Un niño que en la escuela
primaria no aprende a sumar, al llegar a la secundaria no podrá entender álgebra. El
niño que trata de aprender con gran esfuerzo se frustrará progresivamente y
desarrollará problemas emocionales como una pobre autoestima, resultado de los fracasos
repetidos. Algunos pueden presentar también problemas de conducta al querer de manera
inconsciente esconder sus limitaciones en cuanto al aprendizaje y conseguir la atención
de los demás.
¿Cómo
pueden los padres detectar problemas de aprendizaje en sus hijos?
Dificultad
para mantener la atención o para seguir instrucciones.
Dificultad
para recordar lo que se les acaba de decir.
Dificultad
en el dominio de destrezas relacionadas con la
lectura, la escritura y/o los conceptos matemáticos.
Dificultad
en la lateralidad (distinguir entre derecha e izquierda).
Dificultad
en la direccionalidad (distinguir entre arriba, abajo, adelante, atrás).
Dificultad
en la coordinación motriz (cuando camina, en los deportes, en actividades manuales
sencillas como sostener un lápiz, amarrarse los zapatos o hacer un lazo).
Dificultad para
entender los conceptos espacio-temporales; ayer, hoy, mañana, ahora, lejos,
cerca, antes, después.
Existen muchos
especialistas en este tipo de problemas que podrán trabajar en colaboración con los
padres y educadores para hacer pruebas que puedan detectar la razón de la dificultad en
el aprovechamiento. Después de una valoración, el terapeuta hará recomendaciones y
emprenderá el camino adecuado para ayudar al
niño a desarrollar su potencial, fortaleciendo su confianza (elemento esencial para el
desarrollo emocional saludable). De igual manera, ayudará también a los padres y otros
miembros de la familia a enfrentarse a la realidad de vivir con un niño con problemas
específicos de aprendizaje.
Juan asiste a una
escuela especializada en problemas de aprendizaje; con suerte, en un par de años, podrá
retomar la escuela regular. No se espera que sea el primero de su clase, sin embargo,
ahora tiene tanta confianza en sí mismo que incluso señala que lo importante no es
llegar primero, sino alcanzar las metas y beneficiarse de ello.
Fuente: Soloellas.com
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