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Mientras en Estados Unidos se
examinan los orígenes de la escalada en los costos para el cuidado de la salud, el
"mantenimiento preventivo" sigue siendo una piedra angular para la reforma del
mismo. Los estudios muestran que la buena condición física resultado de hacer ejercicio
con regularidad es una de las formas de prevención más confiables a las que se puede
recurrir.De acuerdo con el estudio de la Universidad de Stanford, los hombres y mujeres en el umbral de los 50 años que corren de manera habitual tardan más en desarrollar un tipo de incapacidad física relacionada con la edad, en comparación con quienes no tienen este hábito. Además, los datos preliminares del estudio en cuestión indican que en Estados Unidos el costo promedio por gastos médicos y ausentismo laboral de los trabajadores es 24% menor en aquellas personas que acostumbran correr con regularidad que entre quienes llevan una vida sedentaria. Este extenso estudio demuestra que la buena condición física confiere una ventaja de tres o cuatro a uno en términos de discapacidad y disminuye cuatro veces los niveles de mortalidad. Un examen a la población local El estudio compara la salud de 451 socios de la Asociación de Miembros de Acondicionamiento Físico 50 Plus con 330 individuos del grupo de control, cuya edad oscila entre los 50 y 72 años de edad, y viven también en el área de Stanford. Los miembros del club de acondicionamiento siguieron con su costumbre de correr o realizar otro tipo de ejercicio aeróbico un promedio de aproximadamente cuatro horas a la semana, en tanto que la mayor parte del grupo de control no se sometió a ningún programa de ejercicio aeróbico ni trató por espacio de un mes. Los investigadores empezaron el estudio de los participantes en 1984 y, a la fecha, continúan recolectando datos. Durante los primeros ocho años, alrededor de 2% de los participantes del grupo de control falleció, en comparación con el 1.5% de los del grupo de acondicionamiento físico. Estas cifras no causaron sorpresa alguna, pues otras investigaciones han demostrado igualmente que la costumbre de correr con regularidad y la práctica de actividades aeróbicas como andar en bicicleta, nadar o la caminata vigorosa reducen las tazas de mortalidad. Este estudio demuestra claramente que correr no sólo reduce la mortalidad, sino que además disminuye la posibilidad de contraer enfermedades
Fuente: Estarbien.com |
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