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Los
casamientos en Argentina van a labaja
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Debido al impacto de la crisis y a los cambios en los
comportamientos sociales, los argentinos cada vez se casan
menos, y más de la mitad de los nacimientos provienen de
parejas cuya unión no está legalmente formalizada.
Según las estadísticas del Registro Civil de la Ciudad Autónoma
de Buenos Aires, la cantidad de casamientos registra una baja
sistemática desde principios de la década pasada. En 1991,
contrajeron nupcias 20 mil 253 parejas, una cantidad que se
redujo a 15 mil 883 en el 2001, unas 899 menos que en 2000,
cuando se registraron 16 mil 782.
Pero que se reduzcan los matrimonios no significa que la
sociedad argentina haya renunciado a la vocación familiar. Lo
que sucede es que el concubinato hace tiempo dejó de ser
socialmente condenado y goza de los mismos derechos sociales y
hereditarios que las uniones legalizadas.
Según los sociólogos, no fue suprimido el proyecto familiar,
sino que, producto de los cambios económicos y sociales,
ahora se aborda bajo criterios diferentes.
"A las mujeres, la equiparación social y profesional les
pone al matrimonio como una opción y no como camino
inexorable. Optan por la pareja, sólo que más tarde, porque
antes desarrollan su vida, y después buscan armonizarla con
un hombre", explicó el psicólogo social Camilo Sosa.
Agregó que la realidad económica también ha influido en
este aspecto.
"Casarse formalmente implica un gasto que se incrementa aún
más si se produce el divorcio. Es más fácil 'probar' y sólo
legalizar si las cosas caminan, porque siempre es menos
complicada una mudanza que un divorcio, con jueces, abogados e
impuestos de por medio", ironiza.
Pero su ironía queda ratificada por las estadísticas del
Gobierno porteño, que indican que el número de divorcios
registra una baja. En 1991 obtuvieron sentencia judicial 7 mil
876 parejas, que cayeron a 6 mil 421 en 1999, y a 5 mil 647 en
el 2001.
Con menos casamientos y menos divorcios, los argentinos siguen
formando familias sin preocuparse por el Registro Civil hasta
que deban ir a registrar a sus hijos. Y aquí se ratifica que
es el matrimonio y no la pareja lo que está en crisis.
La población porteña decreció en la última década, pero
entre 1991 y 2001 los nacimientos se mantuvieron estables.
Lo que sí cambio fue la procedencia de los niños. El año
pasado, el 53 por ciento de los nacimientos fueron fruto de
parejas sin legalizar, contra el 48 por ciento del 2000 y el
45 por ciento de 1999.
Aun en el marco de una crisis sin precedentes y con sus
instituciones políticas y sociales puestas en debate, los
argentinos parecen persistir en la idea de que la familia, en
cualquiera de sus formas, sigue siendo el mejor de los
refugios
Fuente: Soloellas.com STAFF
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