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Transformando a conocidos en amigos...
o nuestra pareja
Intentar hacer de nuestros conocidos nuevos amigos, o incluso
gente con la compartir algo más que una amistad, puede ser
considerado casi como un juego.
fuente:www.soloellas.com

En primer lugar, se debe tratar de llegar a formar parte
sustancial del mundo de estas personas, para lo que sería muy
bueno encontrar espacios de pequeñas charlas, en donde usted pueda
demostrar su toda su personalidad y los intereses que comparte con
la persona en cuestión.
Lo ideal, sería hacer una cierta investigación previa sobre los
temas que podrían interesarle a esta gente, para poder orientar la
conversación hacia cosas que usted sabe que el o ella disfrutaran
al hablar. Su postura global, es decir sus gestualidades, modales,
y ánimo, también serán muy importantes para lograr que la
conversación se extienda, y se pueda así lograr una mayor
intimidad y cercanía con la otra persona.
Cuando la persona en cuestión no es un íntimo amigo, pero si un
conocido con el cual existe una muy buena relación y comunicación
por largo tiempo, como sucede por ejemplo con muchos amigos de la
escuela, mantener una comunicación constante será tal vez más
importante que lo que antes se sugirió (es decir, efectuar una
investigación previa y cuidar mucho las formas y modales), ya que
aquí no es necesario conocer más a la persona para tener una
relación más fluida, sino simplemente “aceitar” esta misma
relación.
Pero en todos los casos, una vez que tenga un nuevo contacto
social, recuerde siempre no dejar enfriar la relación, mandado,
por ejemplo, e-mails, tarjetas de navidad, haciendo llamados
telefónicos, o incluso, enviando invitaciones para asistir a
eventos y espectáculos o exposiciones públicas. Tenga en cuenta
que esto no tiene por que ser para una persona especifica o
determinada, sino que se puede mandar estos mensajes para una
amplia lista de conocidos con los cuales desea permanecer en
contacto: allí verá quienes les responden y quienes no...
Es importante que siempre ponga la prudencia y el recato por sobre
todo: Si se muestra demasiado seguro de sí mismo, sus nuevos
conocidos los verán como alguien soberbio y competitivo. Si, por
el contrario, es demasiado inseguro, y poco dispuesto a hablar de
sus emociones, lo verán como alguien limitado, y no valorarán su
amistad. Por eso, lo mejor será mantener la humildad y reserva,
pero sin llegar a ser solemne y totalmente cerrado, para mantener
la distancia justa con los demás.
Si lo que busca es hacer una verdadera amistad con personas a las
que ve día a día, como por ejemplo los compañeros del trabajo,
debería ser muy cauteloso en sus movimientos, para no dar lugar a
malos entendidos que, en el futuro, afecten la relación diaria que
sí o sí debe mantener con los mismos. Por ejemplo, en vez de
invitar a la persona a una cena o al cine, trate de hacer una
reunión social, donde pueda estar con ella sin por ello darle a
entender que ese es su único objetivo. Si usted es nuevo en su
vecindad y no tiene bastantes conocidos para hacer una gran
reunión, invítelo/a a algún lugar (curso, exposición, taller) que
sepa que le interesan, para que nuevamente no se tome a la
invitación como algo muy personal.
A diferencia de una relación amorosa, donde es importante que
ambos sientan que la otra persona realmente necesita de su
compañía, en el principio de una relación de amistad puede ser
mejor que suceda exactamente lo contrario. Hasta que no se hagan
muy buenos compinches, trate de manejarse con una relativa
distancia. Si su nuevo “amigo” siente que usted precisa
imperiosamente de él, podrá llegar a aprovechar la oportunidad y a
tratarlo como un hermano menor, antes que como un par de su mismo
nivel.
En definitiva, cuando intente hacer nuevos amigos, tenga en cuenta
acercarse a la persona de una forma lenta y gradual, conocer lo
mejor posible su personalidad, y estar abierto a las sugerencias.
Si usted desea continuar la conversación adentro, pero el o ella
desean hacerlo caminando al aire libre, sonría y siga adelante.
Mantenga también una comunicación constante, en la que ambos se
sientan a gusto, e intente que los desacuerdos no se extiendan más
allá de lo anecdótico.
Tenga presente actuar siempre como un par en igualdad de
condiciones, y no con un aire de superioridad o con una actitud
pasiva o de inferioridad. Haga de todo este proceso un divertido
juego: será más placentero, y tendrá mejores resultados. Y
recuerde: el esfuerzo de hacer amigos, es siempre un esfuerzo
digno de ser realizado. |
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