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Consejos para una vida feliz
¿Existe la Felicidad?
Frente a esta pregunta, muchos dirían, sin dudarlo un instante,
que no existe.
fuente:www.soloellas.com

Otros, un poco más entusiastas,
optarían por asegurar que hay momentos felices y otros que no lo
son. Finalmente, muy pocos responderían de manera afirmativa a la
cuestión, éstos seguramente han tenido la oportunidad de comprobar
que la felicidad se aprende.
Para ello, debemos dejar a un lado nuestras fronteras cotidianas,
abriéndonos a nuevas experiencias que nos permitan detenernos,
apreciar todo lo bueno que hay a nuestro alrededor, respirar hondo
y simplemente disfrutar.
No se trata de ganar un premio millonario que resuelva de un golpe
todas las dificultades, tampoco de conformarnos sin remedio,
lamentándonos por lo que no tenemos y en muchos casos esperando el
milagro que nos libre de la causa de nuestra insatisfacción.
Se trata, simplemente, de aprender a vivir de otra manera. Le
proponemos un camino que lo conducirá a vivir plenamente, dejando
a un lado la tristeza y las energías negativas.
Elegir actividades gratificantes:
:: salir con amigos
:: asistir a un grupo de autoayuda
:: tener un hobby
:: leer un buen libro
:: ahorrar el dinero para comprar algo que realmente nos gusta
:: escribir poemas
:: hacer paseos por lugares agradables, etc.
La lista de tareas capaces de darnos placer día a día es infinita.
Disfrutar sin dudar
Si esperamos determinada causa para ser felices (por ejemplo:
comprar una casa, tener mejor suerte, conseguir otro trabajo,
ganar más dinero) nos pasaremos la vida sin llegar a serlo.
Tenemos que vivir el momento presente programándonos para lograr
nuestros objetivos, pero a la vez disfrutando de lo que tenemos,
ya que las cosas simples pueden darnos una enorme felicidad
diariamente.
Aprender a ver la enseñanza en cada circunstancia
Todos los acontecimientos tienen su parte positiva, la cuestión es
desarrollar la capacidad que nos permita darnos cuenta de todo lo
bueno que hay a nuestro alrededor para ponerlo a nuestro favor.
Tomar de las experiencias desagradables aquello que contribuye a
nuestro crecimiento espiritual. Cuando somos víctimas de la
fatalidad, sólo pensamos en nuestra desgracia y envidiamos a
aquellos a quienes todo les sale bien. Sin embargo, debemos
considerar que las experiencias desagradables forman parte de la
vida de todas las personas y que tenemos que aprender a superarlas
para salir adelante.
Creer firmemente que podemos y merecemos ser felices
¿Por qué pensar que otros tienen más suerte que nosotros o que
nunca lograremos nuestras metas? Si al levantarnos cada día
emprendemos la jornada con ganas y con la certeza de que nos
merecemos lo mejor, el mundo nos lo dará, seguramente. Una buena
manera de lograrlo será que, al levantarnos cada día nos miremos
al espejo y con una sonrisa nos digamos: "Tendré un día positivo
que me brindará felicidad".
Cambiar para crecer
Muchas veces el miedo, la opinión de los otros, la idea de
sufrimiento nos paralizan impidiendo que tomemos rumbos diferentes
en nuestra vida. ¿Vale la pena que sigamos con una pareja que nos
maltrata? ¿Es necesario que sigamos quejándonos de que siempre nos
enfermamos, sin decidirnos a ir a un médico? Admitir nuestros
errores y atrevernos a tomar conciencia de aquello que nos hace
mal a fin de transformarlo, es dar un paso importante en el camino
hacia nuestra felicidad.
Darle amor a los sentimientos negativos
La envidia, el odio, la culpa, el miedo, el egoísmo son
sentimientos que sólo nos hacen daño y nos cierran
indefectiblemente las puertas de la felicidad. Debemos ser
sencillos y discretos, dar nuestro aprecio a las personas que
queremos y - simplemente - alejarnos de los necios y los que
tienen malas intenciones o energías negativas.
Confiar en los demás
La mayor parte de la gente teme - y no sin razón - ser engañada,
por lo que no deposita su confianza en los demás. Si nos dejamos
llevar y abrimos nuestros sentidos, la intuición nos indicará con
claridad quiénes son sinceros y quiénes no lo son: entonces,
podremos acercarnos a los primeros y brindarles nuestra ayuda, si
la necesitan.
Recordar las experiencias agradables
Debemos aprender a disfrutar de los momentos verdaderamente
agradables para luego recordarlos por siempre, no para deprimirnos
porque ahora no somos tan felices como en determinada ocasión,
sino para sentirnos bien con nosotros mismos. Esta clase de
evocaciones podremos compartirlas con nuestros seres queridos, al
tiempo que nos dejará en el rostro una sonrisa de plena
satisfacción.
Entrenar la zona espiritual
Rezar o meditar son tareas que nos pondrán en contacto con la
parte más profunda y elevada de nuestro ser, acercándonos a Dios.
Este acto realizado cada día, nos permitirá enfrentar de otro modo
los problemas, alejando las energías negativas, al tiempo que nos
liberará de todo lo superficial para que disfrutemos plenamente de
la vida, de la naturaleza y de las relaciones con las personas que
amamos.
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