Preguntarse si una debe acostarse con un hombre, y cuándo, es
normal. La respuesta ya no es tan sencilla porque la cuestión
contiene conceptos muy diferentes. Por eso no es tan fácil poner
un límite: ¿por qué va a ser mejor acostarse el primer día que el
tercero o al revés?
Acostarse en la primera cita casi te garantiza el fracaso
Lo que muestran los hechos es que más de las tres cuartas partes
de las mujeres deciden acostarse en la primera cita y luego se
preguntan si habrá otra o no. Las eternas esperas pegadas al
teléfono (¿te suena?). Otro hecho es que las chicas no consiguen
llegar al orgasmo al menos en la mitad de esos encuentros
sexuales. Lo que les hace sentirse muy resentidas hacia los
chicos, o menospreciarse a sí mismas por su “incapacidad” para el
placer.
La realidad que muestran esos datos es que la mayoría de las
chicas se inclinan por dejarse llevar por su enardecimiento en la
primera cita y que tales encuentros terminan siendo decepcionantes
en una buena proporción de los casos.
Si nos fijamos en el tema desde un punto de vista meramente
práctico, podría afirmarse que acostarse con alguien en la primera
cita casi te garantiza el fracaso.
¿Por qué? Porque al no existir ningún compromiso por ambas partes,
el grado de implicación en el placer del otro es mínimo. Y en
tales circunstancias, las chicas tienen las de perder, sobre todo
si no se pelean ellas mismas su propio orgasmo.
Si es
“un rollo”, sólo cabe disfrutarlo en ese momento
Hay que señalar, sin embargo, que no hay nada de malo en acostarse
en la primera cita o en cualquiera de las siguientes siempre que
cada cual sepa lo que está haciendo y lo que cabe esperar de sus
propios actos. Quiero decir que si lo que buscas es, simplemente,
“un rollo”, puedes acostarte con el chico en esa primera cita si
quieres..., pero no esperes más. Si es “un rollo”, sólo cabe
disfrutarlo en ese momento. No cabe esperar que te vuelva a llamar
o, si tú le llamas, que acepte volver a salir contigo.
Otra cosa distinta es que en ese encuentro surja inesperadamente
una cosa diferente (sentimientos) y el “rollo” se transforme en
algo distinto. Pero para que tal cosa conduzca a buen puerto tiene
que surgir en los dos miembros de esa pareja fortuita. En cuanto
sólo afecte a uno de ellos, sólo producirá sufrimiento.
Si lo que te ha guiado hacia ese chico son tus sentimientos hacia
él (un “flechazo”), no simplemente “enrollarte”, acostarte con él
en la primera cita tendrá una significación muy diferente. Porque
no irás con él a la cama simplemente para disfrutar de su cuerpo y
el tuyo, sino como consecuencia de “algo más” que sientes que te
liga a él. Si él se acuesta contigo por las mismas razones, miel
sobre hojuelas, porque lo que haréis será subrayar desde el
principio un compromiso, aunque sea efímero, que te conducirá a
otros encuentros, sexuales o no, con ese chico.
Pero si eres un “rollo” para él, disfrutarás, quizás, de ese
primer (y probablemente único) encuentro y poco más. En otras
palabras: sufrirás porque te has acostado con un espejismo, no con
tu media naranja. O sufrirá él, si la situación se da al revés.
No hay nada de malo en acostarse en las primeras citas siempre que
se sepa lo que se está haciendo y a dónde nos conduce
Suelen
confundirse los “rollos” con sentimientos más profundos
El problema es que las cosas no suelen estar tan claras en la
mente de la mayoría de la gente. Suelen confundirse los “rollos”
con sentimientos más profundos (crees tener muchos novios, cuando
sólo tienes citas); se puede creer que por tener muchos “rollos”
se es más querida (no: tu popularidad reside en tu facilidad para
las relaciones fortuitas); a veces se echa a perder una relación
profunda por alternarla con “rollos” en la creencia de que se
puede seguir picoteando en tales casos como se hace cuando una va
de “rollo” en “rollo” sin mayores compromisos.
Repito que no hay nada de malo en acostarse en las primeras citas
siempre que se sepa lo que se está haciendo y a dónde nos conduce.
Las sociedades suelen sufrir movimientos pendulares que conducen a
llevar las costumbres de un sitio a otro sin reflexionar
demasiado. Así, antes se reprimía todo contacto sexual no ya en
las primeras citas, sino en las subsiguientes, y ahora parece que
estamos obligados a acostarnos la primera vez que salimos con
alguien para estar a la moda.
Las
mujeres se enamoran más que los hombres
Tal cosa carecería de importancia si no fuera porque los estudios
realizados al efecto muestran que las chicas no son tan inmunes
como quisieran en las relaciones sexuales fortuitas. Suelen
quedarse emocionalmente “enganchadas” con mayor facilidad que los
chicos; ponen en ellas una emotividad superior a la que,
probablemente, desearían para un “rollo”.
Por eso, resulta aconsejable para una chica que desea acostarse
con alguien en la primera cita, que sepa por qué lo hace, lo que
espera conseguir con ello, y lo que está dispuesta a arriesgar.
Porque existen elevadas probabilidades de que termine esperando
algo más donde, quizás, nunca hubo posibilidades de que lo
hubiera.
Ya sé que estas palabras suenan algo lejanas y que parecen
destilar una moralina que procede del pasado. Pero es lo único que
cabe decir a la vista de las experiencias de numerosos hombres y
mujeres en este terreno.
Los hechos
La mayoría de las chicas se acuestan con el chico en la primera
cita.
En algo más de la mitad de ellas, esos coitos resultan
anorgásmicos.
Un número importante de chicas quedan emocionalmente “enganchadas”
en sus primeras citas a chicos que, quizás, no les convienen.
La mayoría de las chicas jóvenes son incapaces de distinguir, de
verdad, entre un “rollo” y una relación con perspectivas de
futuro.
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