Masturbación: solución para la frigidez y la eyaculación precoz
Si nunca has alcanzado el orgasmo en
tus relaciones sexuales o tu pareja sufre eyaculación precoz, la
masturbación puede convertirse en la solución. A ellos les enseñará a
controlar el tiempo en alcanzar sus orgasmos; a ti te ayudará a
descubrir qué técnicas son las que te hacen llegar al clímax.
fuente:www.soloellas.com |
La
masturbación
La masturbación es tan antigua como el ser humano. Y aunque ha sido una
de las actividades sexuales más criticadas a lo largo de toda la
historia, la gran mayoría de hombres y mujeres la han practicado alguna
vez en su vida.
Lejos han quedado aquellos tiempos en los que se decía que la
autocomplacencia provocaba enfermedades nerviosas, tuberculosis,
esterilidad, locura, ceguera... En la actualidad está científicamente
demostrado que la masturbación es algo natural y muy recomendable.
Es una manera muy placentera de descargar tensiones y de conocer algunos
aspectos de nuestro cuerpo. Además, juega un papel muy importante en la
corrección de determinadas disfunciones sexuales como la frigidez o la
eyaculación precoz.
En la adolescencia, en la madurez, en la vejez, con pareja, sin pareja,
solos o acompañados, la masturbación supone una fuente de beneficios
para la salud, siempre que no se convierta en algo obsesivo que
interfiera en la vida cotidiana.
Contra la
frigidez
Si nunca has llegado al orgasmo, la masturbación puede ser el primer
paso para que puedas disfrutar de esta sensación. Luego sólo tendrás que
trasladar estas técnicas a la relación de pareja para que también puedas
llegar al clímax con tu compañero.
¿Cómo? Al explorar el propio cuerpo, podrás descubrir qué cosas te dan
más placer. Una vez que tú has descubierto todas las zonas erógenas de
tu cuerpo será más fácil enseñarle a tu pareja dónde te debe tocar y
cómo debe hacerlo, para que puedas disfrutar plenamente de la relación
sexual.
Contra la
eyacaulación precoz
Anteriormente se relacionaba la eyaculación precoz con la masturbación
en la adolescencia, pero no existe ningún vínculo negativo entre ambas
actividades. Es más, la masturbación puede convertirse en un gran
instrumento de ayuda para el eyaculador precoz.
Pero la autoestimulación ha de realizarse de forma correcta si se quiere
conseguir los resultados deseados. Es decir, la finalidad no es llegar
al orgasmo sino llegar a controlarlo. Se debe alargar el acto cuanto se
pueda, interrumpiendo las caricias en el momento preorgásmico y
volviendo a empezar de nuevo. Así hasta eyacular. Con esta medida es
posible llegar a dominar la respuesta orgásmica.
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