Mas allá del sexo
La sexualidad no necesariamente tiene
que ver con el coito, ésta incluye diversos aspectos, entre ellos la
comprensión y la ternura
fuente:www.soloellas.com |
Plantear la rehabilitación integral de los discapacitados no tendría que
limitarse a temas como lo laboral, también abarcaría el desarrollo de
una vida sexual activa y placentera. El desconocimiento y los prejuicios
en torno de este tema son factores que lo han mantenido hasta ahora
envuelto en un código de silencio.
Desde que nacemos hasta que morimos nuestra vida está cotidianamente
medida, influida y hasta determinada por el ejercicio o práctica de
nuestra sexualidad y esto no es distinto para las personas con
capacidades diferentes; pero una de las interpretaciones incorrectas más
comunes, es que ellos no pueden tener sexo, o no lo desean.
Opuesto a esto; imágenes positivas e inclusive eróticas de personas
discapacitadas se han visto en películas.
Otras alternativas
Para Maricarmen Herrera Pérez, sexoterapeuta y miembro de la mesa
directiva de la Federación Mexicana de Sexología, prevalece una actitud
errónea de la sexualidad aun en profesionales en rehabilitación, pues
parece que algunos de ellos consideran que una alteración morfológica
—sea cual fuere— neutraliza el desarrollo de la parte erótica, cuando
deben tomarse en cuenta todas las variables relacionadas con el
encuentro sexual, pues se sabe que una persona discapacitada puede
buscar otras alternativas para satisfacer su sexualidad.
Ejemplo de ello es la historia de Pedro, quien a los 20 años se
convirtió en cuadripléjico cuando una fuerte ola lo lanzó de cara hacia
unas rocas.
Un especialista en lesiones de la columna vertebral le dijo que se
podría esperar que estuviera permanentemente paralizado desde el cuello
hacia abajo, y esto limitaría las posibilidades de tener una vida sexual
plena.
Cada vez que Pedro preguntaba a su doctor si podría volver a tener
relaciones sexuales, éste le aconsejaba “solamente acepte su situación y
no mire hacia atrás”.
No obstante cuando conoció a Sofía, comenzó a cuestionar este consejo y
con el tiempo descubrió que a pesar de su parálisis la relación con su
pareja provocaba en él sensaciones de excitación sexual que nunca pensó
podría sentir nuevamente.
Fue capaz de dirigir estas sensaciones hacia áreas donde no estaba
completamente paralizado y aunque no lograba obtener una erección
completa descubrió que podría encontrar el placer de una relación aun
sin penetración y así experimentar de otra manera.
Cuestión de
actitud
“En mi caso —comenta Pedro— para tener relaciones debo ocupar un
medicamento, pues generalmente las erecciones no son completas, pero mi
parte sexual es tan normal como cualquier otra persona a pesar de que
estoy en una silla de ruedas, solamente hace falta quererse, tener
entusiasmo y asumirse tan íntegro y capaz como cualquiera; es cuestión
de actitud”, asegura.
Por otra parte, si preguntamos en general qué se entiende por
“sexualidad” la mayoría asocia inmediatamente aquello que se refiere al
acto sexual o coito. Sin embargo, para la doctora Herrera Pérez es
importante acotar que la sexualidad está constituida por un conjunto de
factores y se sustenta en dos pilares distintos entre sí, por un lado
está la parte orgánica o erótica de la sexualidad (la capacidad de
contactar con todas muestras sensaciones sexuales), y la parte afectiva
(capacidad de contactar y de validar nuestros sentimientos) aspecto
este, que en ocasiones es aún más importante que el coito propiamente.
“En realidad hoy entendemos la sexualidad como un tema complejo que
tiene que ver con la manera como nos identificamos como hombre y mujeres
y con la forma en que nos relacionamos con los demás y con nuestra
pareja; y existen millones de personas con discapacidades, que descubren
que pueden gozar de satisfacción sexual apesar de sus limitaciones
físicas, y sea cual fuere el tipo de discapacidad que se padece, hay
actitudes que implican mucho más que genitalidad”.
Por otra parte, para Jeffry Weeks, investigador de la sexualidad desde
las Ciencias Sociales, asegura que se atraviesa por una época en la cual
el culto al cuerpo y a la belleza física es un fenómeno cada vez más
patente, de manera que las personas con limitaciones físicas o con
alguna anormalidad congénita son frecuentemente rechazadas o
discriminadas.
“Es importante considerar el hecho de que no por tener algún tipo de
discapacidad dejan de ser atractivos, ni pierden el derecho a llevar
vida social y sexual plena, pues la sexualidad es parte fundamental e
inherente al ser humano”.
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