¿Qué es para
ti el sexo?
Selecciona...Lo más importante Todo en una relación Es un equilibrio No
es necesario Un relax Divertido Cualquier cosa El motor que mueve todo
Calentura Otra
Las características principales de este problema se centran en una
incapacidad para controlar el impulso sexual que se traduce en múltiples
relaciones extramatrimoniales, contacto con la prostitución y redes de
sexo cibernético, líneas telefónicas eróticas, sexo con personas
desconocidas en cualquier lugar y momento, excesivo gasto de dinero y
tiempo en consumo de pornografía.
Una conducta
obsesiva
La necesidad de seducir se convierte en una obsesión y, como
consecuencia, se produce la conducta compulsiva sexual para reducir la
ansiedad que provocan los pensamientos sobre el sexo.
Las personas adictas al sexo, al igual que los alcohólicos o ludópatas,
se vuelven adictas a una estimulación que se produce en el organismo por
el consumo de cierto elemento (sea droga, alcohol, sexo o juego).
Esta estimulación se asocia sólo y exclusivamente al consumo, con lo
cual se mantiene y refuerza en el tiempo cada vez que se repite esa
conducta problemática.
Llegado al punto en el que la persona pierde el control de la situación,
aparecerán otros muchos problemas asociados, como pérdida de la pareja
actual, dificultad para establecer relaciones duraderas, pérdida de
trabajo y amistades, ruina económica, etc.
¿Cómo son
los adictos al sexo?
Cabe la posibilidad de que, ante una mala racha, estas personas dejen su
adicción durante un periodo de tiempo, pero si el problema no se
resuelve, tarde o temprano volverán a reincidir.
Deja volar tu imaginación y cumple tus deseos íntimos.
Las características emocionales que definen a estas personas son:
Una mala identificación sexual.
Timidez o dificultad para relacionarse con los demás.
Baja autoestima.
Ansiedad elevada.
Inseguridad afectiva.
Dificultad
para controlar los impulsos.
Estas características nos hacen ver que el problema no es exclusivamente
el sexo, sino que la adicción es el síntoma que se aprecia desde el
exterior, al igual que ocurre con el alcohol o las drogas.
Lo que realmente está perjudicando a esta persona son otros problemas
psicológicos arrastrados a lo largo de toda su vida y que no ha
controlado nunca.
Una lenta
recuperación
Aunque a priori y fríamente pueda parecer que esta adicción resulta muy
satisfactoria para la persona que la sufre, debemos tener en cuenta que,
una vez descontrolado, el placer sexual se convierte en sentimiento de
vergüenza, rechazo de sí mismo, dolor, angustia, soledad, etc.
Estos sentimientos mantenidos durante un periodo de tiempo más o menos
largo, terminarán por desarrollar una depresión encubierta con la
problemática añadida que esto aporta al problema inicial.
Como vemos, el problema es amplio y complicado, ya que engloba varias
facetas individuales a nivel de conducta y de pensamiento. Por ello, la
recuperación suele ser muy lenta y con múltiples recaídas hasta
conseguir un equilibrio.
Dependiendo del tiempo transcurrido desde que se inició el problema,
existirán pronósticos mejor o peor de curación. Hay que tener en cuenta
que muchos de estos pacientes arrastran el problema desde la
adolescencia, con un mal aprendizaje sexual, y que muchos de ellos han
recibido en su juventud abusos sexuales o maltrato.
¿En qué
consiste la terapia?
El tratamiento de esta problemática con llevará un reaprendizaje de la
respuesta sexual del individuo, junto con la adquisición de habilidades
sociales que fomenten la buena comunicación e interacción con la
sociedad, a fin de terminar con el aislamiento y la soledad.
Se trabaja
en tres niveles distintos:
Médico: Será imprescindible, en la mayoría de los casos, el control
médico a través de ansiolíticos y de antidepresivos para controlar el
impulso compulsivo sexual. No se trata de inhibir completamente la
respuesta sexual y vivir en el celibato absoluto, sino de regular esta
conducta hasta conseguir el nivel deseado.
Conductual: Por otro lado, se trabajarán, a nivel conductual, el cambio
de actitudes y el control de actividades relacionadas con el sexo, como
consumo de pornografia, llamadas a líneas eróticas y contacto con
prostitutas, que se intentarán ir reduciendo paulatinamente,
sustituyendo el placer que ocasionan por otros estímulos diferentes:
deporte, actividades de ocio, comunicación con compañeros y amigos, etc.
Psicológico: A nivel psicológico, habrá que cambiar los pensamientos
negativos que conlleva esta adicción por otros que aporten positividad
al individuo. Se detectarán los sentimientos de inutilidad,
culpabilidad, etc. y se cambiarán por otros más sanos, con el fin de que
la persona tenga una visión más racional y realista de su propia
identidad, la cual ha estado hasta ahora inmersa en la negatividad y la
depresión.
Ciberadictos
al sexo
Actualmente, existe una nueva modalidad de adicción al sexo a través de
Internet, ya que es bastante accesible, ayuda a mantener al anonimato y
el contacto directo con la pareja sexual tampoco existe, con lo que es
mucho más fácil enfrentarse a ello, dadas las inseguridades y los miedos
que habitualmente tienen estas personas.
Nadie les va a juzgar y no tienen que dar la cara, de manera que sus
problemas se mantendrán y reforzarán con esta conducta (disfunciones
sexuales, mala imagen, etc.).
Como característica principal, se puede destacar la soledad enorme que
siente la persona que utiliza este medio, aunque el nivel de
comunicación sea muy elevado. Al no existir contacto directo, la soledad
se agudizará más todavía que en el adicto que, por ejemplo, practica el
sexo cara a cara con prostitutas.
Autodiagnóstico
Para poder detectar si puedes tener este problema, hazte las siguientes
preguntas. Si la respuesta es sí, busca ayuda profesional, ya que son
muchos los factores que intervienen y es muy complicado que tú sólo
puedas salir de ello:
¿Escondes a los demás tu vida sexual?
¿Llevas una doble vida?
¿Te avergüenzas de tus acciones porque consideras que no son morales?
¿Realizas sexo en lugares y con personas desconocidas sin poder
evitarlo?
¿Sientes remordimientos o culpa después de un encuentro sexual?
¿No consigues mantener una pareja estable por tu conducta sexual?
¿Necesitas cada vez mayor variedad y frecuencia en tus relaciones?
¿Engañas a tu esposa o marido con otras personas incluso desconocidas?
¿Tu conducta sexual te puede traer problemas legales (prostitución,
voyeurismo, llamadas obscenas, etc.)?
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