Fantasías
Gran parte de la actividad sexual de
las parejas que conviven es "sexo rutinario". Relaciones sexuales que
pueden ser muy afectivas, pero que necesariamente carecen de la pasión
que se siente en los primeros encuentros con una persona nueva.
fuente:www.soloellas.com |
Las parejas que conviven ven apagarse por momentos los fuegos de los
primeros tiempos y asisten un poco desconcertadas a una sucesión de
relaciones sexuales un poco insípidas. Esto no tiene nada que ver con el
amor que puede seguir desarrollándose y ser más intenso de lo que era en
los comienzos.
Es solo que pasa el tiempo y lo que era novedad ya no lo es y si se le
suman las rutinas del trabajo; los chicos y mantenimiento de la casa, no
hay romanticismo ni pasión sexual que resistan tanta presión y tanta
familiaridad. Es ahí donde la aparición y el mantenimiento de las
fantasías pueden ser una interesante manera de recuperar erotismo.
¿Qué son las
fantasías?
Las fantasías sexuales son productos de la imaginación que todos somos
capaces
de crear.
Desde la infancia en más, la mayoría de la gente tiene fantasías
sexuales que sirven para una variedad de funciones y que pueden
despertar una amplia gama de reacciones.
Algunas son placenteras y excitantes mientras que otras pueden resultar
desconcertantes y hasta incomodas.
Una función esencial de la fantasía en la adolescencia es servir como
ensayo, verse realizando acciones sexuales que aun no han transcurrido;
por eso el adolescente pasa largo tiempo imaginando diferentes escenas
eróticas con personajes de la ficción o con alguien conocido al que le
resulta difícil acer carse.
El uso adulto de la imaginación sexual es muy variado.
· Muchas veces es usada para inducir o aumentar la excitación sexual,
cosa que puede suceder en solitario cuando no hay un compañero
disponible pero también es común que sea usada durante la actividad
sexual con alguien.
· Otros la usan para incrementar la excitación y convertir la situación
actual, en una más apasionada.
Las fantasías pueden aumentar tanto los aspectos fisiológicos como los
psicológicos de la respuesta sexual, de muchas maneras:
1. Contrarrestando el aburrimiento
2. Focalizando los pensamientos y sentimientos (borrando distracciones o
presiones)
3. Mejorando nuestra propia imagen, etc.
Las fantasías sexuales también promueven un ambiente seguro para dejar
ir la imaginación y que surjan con fuerza los sentimientos sexuales.
Son seguras porque son privadas y ficticias: la privacidad asegura que
las fantasías no serán descubiertas mientras que el aspecto inventado de
las fantasías nos libera de responsabilidad y nos permite jugar con
ellas. Y como somos el director de la escena, podemos suspenderlas
abruptamente si no nos gustan o cambiarles el rumbo.
Las escenas fantaseadas, si bien solo son excursiones de la mente,
ayudan a encontrar excitación, aventura, autoconfianza y placer.
De esa manera se recrean escenas que pasaron y armamos otras con cosas
que deseamos pero no hacemos, por que no nos atrevemos; o porque nos
asustan; o porque simplemente queremos que permanezcan como fantasías.
Alguna gente las tiene más desarrolladas y otros no.
Esas fantasías son como las huellas digitales de la personalidad sexual
de cada uno de nosotros, las cosas que nos excitan sexualmente son
únicas si bien es cierto que compartimos muchas con nuestro partenaires
sexuales.
Las fantasías sexuales completan el mapa de amor agregan las pistas que
le faltan pero por sobre todo "entretienen la cabeza", permiten que nos
concentremos en las sensaciones placenteras, sin censuras y aumentando
la posibilidad de excitación erótica.
La fantasía y el deseo sexual a veces pueden aparecer juntos y ser el
motor que enciende la escena sexual. Pero también se ha comprobado que
la gente con bajo deseo sexual, tiene pocas fantasías sexuales y muchas
veces se benefician usando y construyendo fantasías de manera positiva.
LA SEXUALIDAD
HUMANA SE PRESENTA DE MÚLTIPLES MANERAS
Los componentes de la sexualidad son, por un lado los mandatos de la
especie, y por otro, las imágenes y fantasías disparadoras de la
excitación o atracción erótica. Por otra parte existe una tendencia
natural a adquirir una identidad sexual que organiza el complejo
dispositivo de la sexualidad.
La elección de objeto sexual en la especie humana no esta sujeta
únicamente a las demandas biológicas o de la especie, sino que a veces
obedece a formas sumamente caprichosas y que pueden contrariar a los
supuestos mandatos evolutivos.
Con respecto a las elecciones sexuales, se puede elegir desde varios
parámetros.
Uno de ellos es elegir como compañero sexual a alguien del sexo opuesto,
es decir hacer una elección Heterosexual.
Otra posibilidad es que esta elección se haga hacia el mismo sexo: a
esto se lo llama Homosexualidad. Otra opción está enmarcada en la
posibilidad de sentirse atraído por ambos sexos: a este tipo de elección
se la llama Bisexualidad.
Las fantasías son algo menos rígidas que las elecciones en sí. El
contenido de las mismas puede ser infinito, muy variado, casi ilimitado,
y esto hace a la vida sexual, no es signo de desviación o perversión.
Muchas personas tienen fantasías con contenido fuertemente homosexual, y
nos ser homosexuales en su elección final. Con esto, quiero decir que la
actividad fantaseadora puede tener características que muchas veces
sorprende a quien las tiene, o incluso puede llegar a angustiar al
sujeto. Las fantasías pueden ir más lejos, incluso llegar al plano de lo
concreto, lo que comúnmente se conoce como "hacer realidad las
fantasías".
Por ejemplo: hacer realidad una fantasía que implique el contacto sexual
entre personas del mismo sexo, y esto tampoco es signo de
homosexualidad.
La homosexualidad es mucho más que eso, es expresión de una identidad.
Numerosos individuos experimentan impulsos o fantasías, relativas a
otros de su mismo sexo, en diferentes edades y etapas de la vida y la
presencia de las mismas no configuran "homosexualidad", o cambio de
identidad sexual. Estas fantasías pueden seguir diferentes caminos:
pueden reprimirse y quedar sepultadas en lo profundo de la personalidad
sin mayores manifestaciones. Pueden quedar reprimidas y emerger bajo la
forma de diferentes y variados síntomas psicológicos o trastornos de la
personalidad, pudiendo acompañarse de sentimientos angustiosos,
culpógenos y con gran sufrimiento para el sujeto.
O pueden permanecer en el plano imaginario e incrementar la excitación
heterosexual, pasando a formar parte del repertorio erótico-sexual del
sujeto.
Las variantes mencionadas se producen según el grado de aceptación o
rechazo por parte del sujeto de sus fantasías y deseos. Mucho sujetos
experimentan mucha angustia y un furioso sentimiento de culpa cuando una
fantasía homosexual se les cruza por la cabeza, quedando atados a la
idea, muchas veces imposible de soportar, de ser homosexuales, sin saber
que la mente humana está capacitada para fantasear sin límites… y que
algunos pensamientos no son más que eso… divertidas fantasías. En caso
que la angustia sea incesante y perturbe la vida del sujeto, se
recomienda una psicoterapia.
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