Masturbación
Como forma autoerótica de
satisfacción sexual suele ser descubierta accidentalmente por el niño,
en sus exploraciones genitales. En otros casos, los niños mayores
inician a los menores a la manera de un juego.
fuente:www.soloellas.com |
Si bien la masturbación se observa desde edades muy tempranas, el punto
máximo de esta actividad se da en la adolescencia, y su práctica produce
satisfacción sexual y liberación de tensión.
Sobre la masturbación, en tanto manifestación de la sexualidad, han
recaído las mas diversas teorías seudocientíficas que encubriendo
concepciones represivas de la sexualidad, han pregonado supuestos
efectos negativos de su práctica. Se han difundido gran cantidad de
modelos deformados, mitos, cuentos y prejuicios que fueron
paulatinamente asimilados por los individuos y actúan como severos
censores interiores que impiden gozar de dicha práctica.
Uno de los mitos mas comunes acerca de las consecuencias de la
masturbación es el de que, el masturbador contraerá, tarde o temprano,
alguna importante enfermedad mental o física.
Otra afirmación muy extendida, es la de que jamás podrá ser abandonada
por quien la practica.
Estas cuestiones, no sólo son falsas, sino que generan intensos
complejos persecutorios, sentimientos de culpa y vergüenza, sentimientos
que son luego proyectados a toda la actividad sexual futura del
individuo, disminuyendo con ello la posibilidad de un ajuste sexual
adulto.
La masturbación infantil y adolescente, es un proceso absolutamente
natural y hasta puede considerarse preparatorio para la futura actividad
sexual del individuo.
En algunos individuos la masturbación adquiere un carácter compulsivo y
a veces se constituye en única expresión de su "actividad sexual".
Muchos trastornos psicológicos, de variado origen y complejidad pueden
manifestarse por una conducta masturbatoria compulsiva.
Estos problemas no son consecuencia de la masturbación, sino que ésta y
la forma que adquiere, constituye un síntoma de perturbaciones
psicológicas. Es en estos casos en los que se sugiere la consulta
psicológica.
Fuera de esta condición, es necesario desterrar los mitos que afectan a
hombres y mujeres por igual.
En general, la masturbación es el comienzo de la sexualidad, de la
posibilidad de sentir el cuerpo erógeno y experimentar placer, de
descargar tensiones o de procurar placer a otro, cuando se experimenta
en pareja. Es un medio de aprender sobre el sexo. Una forma de obtener
orgasmos, un medio de ganar confianza en sí mismo.
Numerosos sexólogos han coincidido en que diversos problemas sexuales
(eyaculatorios, orgásmicos, etc.) tanto en hombres como mujeres, han
podido resolverse mediante prácticas masturbatorias indicadas entre
otros recursos, durante el proceso terapéutico.
La masturbación en las mujeres ha sido por muchos años y en muchas
culturas lo sigue siendo, un tema tabú. Si una mujer desea gozar del
sexo, debe descubrir sus propias zonas erógenas y sus preferencias, esto
la ayudará a estar en buena disposición para obtener mayor placer en sus
relaciones sexuales.
Son muchas las mujeres que a causa de los mitos consideran que los
orgasmos obtenidos por medio de la masturbación son menos auténticos o
reales que los alcanzados durante el acto sexual.
No se puede considerar a la masturbación un mal sustituto del coito por
que es, antes que nada, una actitud positiva de la mujer consigo misma.
La posibilidad de autoestimularse permite a las mujeres disfrutar en su
relación de pareja ya que a partir de ese momento puede buscar formas de
moverse y colocarse que favorezcan el incremento del placer e incluso se
encontrará en condiciones de explicar al compañero/a qué es lo que busca
y desea.
Insistimos en nuestra afirmación:
No existe ninguna condición científicamente aceptable que induzca a
pensar en que la práctica de la masturbación en cualquiera de sus formas
tenga consecuencias nocivas para la salud del individuo.
FUNCION DE
LA MASTURBACION
Esta experiencia de aprendizaje es más importante para las mujeres que
para los hombres.
Casi universalmente el hombre se masturba para tener placer desde la
tremprana adolescencia en adelante. También lo practica para enfriarse y
evitar una respuesta demasiado rápida en el coito.
A las mujeres que no llegan al clímax, o son frígidas durante el coito,
casi siempre debe enseñárseles desde el principio como pueden provocarse
un orgasmo ellas mismas, antes de aprender a transportar esa habilidad
al campo de la pareja. Esto explica claramente que mientras que a los
varones hay que dejarlos disfrutar la masturbación sin culpas, las
adolescentes deben ser alentadas a explorar sus propios cuerpos. La idea
de que los secretos del amor sean aprendidos cuando conozcan al
“principe azul” choca con la inexperiencia y la angustia de los hombres
comunes con quienes se encontrará.
Si ella no conoce sus respuestas, no puede ayudar a un hombre para que
la estimule. La idea de que la masturbación las bloqueará cuando
practiquen el coito, es parte del folklore teórico y carece de todo
fundamento.
MASTURBARSE EN
PAREJA
Los amantes no sólo pueden masturbarse entre si, sino también observar
al otro masturbándose, tanto para aprender como para excitarse.
Pocas mujeres responden bien a la inserción del dedo en la vagina que
los hombres hacen para simular el coito, la mayoría de los hombres no
son guiados para lograr una buena efectividad en su práctica. Si viera
masturbarse a la mujer descubriría cómo hacerlo él mismo, y variar en la
búsqueda de nuevas sensaciones.
La revalorización de la masturbación posibilitó la mejor forma de
mejorar respuestas, tanto en el hombre como en la mujer. La masturbación
en pareja permite, a la vez de disfrutar una excitante experiencia
sexual, aprender más acerca de las respuestas que podemos provocar.
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