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El
cibersexo
En terrenos de la Internet, tan común ahora para medio mundo, se
desdoblan diariamente los pensamientos más ocultos de millones de
navegantes que creen haber encontrado la libertad para vivir su
sexualidad, escapando de restricciones morales o de salud, gracias a una
pantalla, un teclado, una conexión de teléfono y al cibersexo.
fuente:www.soloellas.com |
"El cibersexo es una fantasía sexual a través de realidades virtuales
que la tecnología nos permite, de la que se deriva la socialización de
la diversidad sexual ", afirma Juan Carlos Hernández, sexólogo y
psicólogo por la Universidad Autónoma Metropolitana.
¿Demasiado bueno para ser cierto?, podría ser, pero antes que el encanto
se termine, la alta participación en las salas de charla sobre sexo y
grupos de discusión parece indicar lo contrario, y tal es la magnitud
del fenómeno, que Gubern dedica a él un análisis en más de 200 páginas.
Ciberligue
El cibersexo o sexo virtual es una actividad que no sólo se reduce a
imaginar una "relación sexual ", sino que también involucra en su
engranaje a todo tipo de pornografía, información y orientación sexual.
"Tenemos una sexualidad 'bonsái', muy recortada a punta de regaños y
miedos que proviene de una cultura mortificante ", asegura Hernández
respecto a la asociación de la palabra sólo con el acto sexual a
distancia.
Su gran atractivo radica en que, a diferencia de otras formas de
aproximarse al sexo y al placer, como las películas, revistas o la
simple soledad, la Red permite la interacción con otros navegantes.
Si bien el sexo virtual jamás podrá reproducir las sensaciones de una
verdadera experiencia sexual, provee algo que quizá sea difícil alcanzar
en una relación de carne y hueso: desinhibirse completamente.
"En un contacto humano hay represión por el respeto que se da entre dos
personas; en la Internet no existe ese contacto ", señala Oscar
Mascareñas, psiquiatra y psicoanalista, "la mente se siente más libre,
no reprime tanto, se expresa más".
La isla de la fantasía
El simple acto de encender la computadora y conectarse a la Red puede
cambiar todo para quien se sienta tras la pantalla, sin importar su
sexo, edad, condición social, aspecto físico e incluso personalidad.
Los límites cotidianos se dejan afuera al entrar a la arena virtual. Por
ejemplo, Mario, de 34 años, con profesión y esposa, se olvida de ambos
al navegar por la red en busca de "una (o varias)aventura(s)sin
compromisos".
"Pareciera un poco enfermizo el querer tener sexo en línea, pero te
diviertes ", se justifica, "a veces al hombre le gusta experimentar
otras cosas".
Y a las mujeres también. Sonia, estudiante de una universidad local,
suele practicar el sexo virtual de vez en cuando como diversión.
"No ha tenido ningún impacto sobre mi vida, es algo intrascendente, te
atreves a decir lo que sientes en el momento y lo disfrutas, eso es
todo", comenta.
Para Filiberto, el sexo virtual es sólo una forma de recibir placer sin
exponerse a enfermedades contagiosas, ni a heridas emocionales, por lo
que no considera que sus "destrampes "en línea sean una infidelidad
hacia su novia. Ella tiene otra opinión.
"No es infidelidad, pues no hay contacto carnal; sólo es un pasatiempo,
jamás será un sustituto ", asevera el topógrafo de 28 años.
Y en esto último tiene razón, porque lo que se vive en línea no es una
verdadera experiencia sexual en todo el sentido de la palabra, sino
impulsos parciales. "Cuando son adecuados, se puede llegar a tener
placer a través de estos impulsos parciales ", señala Mascareñas.
Pero una ciberrelación quizá no acabe en el deleite parcial. Lo que
comienza como algo intrascendente puede desplazar al resto de las
actividades diarias, ésas sí trascendentes.
Armas de dos filos
Como cualquier sustancia que causa adicción, las relaciones sexuales a
través de la Internet deben ser manejadas con cuidado.
"Si tiene una personalidad más o menos madura, la va a enriquecer porque
a través de la Internet podemos expresarnos más, y si somos
retroalimentados por otras personas nos hace crecer emocionalmente ",
asevera Mascareñas.
También ofrece una alternativa para aquellos que están condenados a la
abstinencia.
"Para quien no tenga la posibilidad de tener una relación erótica
personal puede ser una opción, como los discapacitados o enfermos", dice
Josefina Leroux, psicóloga y sexóloga.
No obstante, en manos de navegantes inmaduros psicológicamente, con
dificultades para comunicarse o entablar relaciones interpersonales, la
Internet puede volverse peligrosa.
"Se podría convertir en la salida fácil a problemas sexuales de la
pareja", advierte Leroux.
Los padres de los adolescentes tempranos también tienen motivos para
preocuparse, ya que el uso sin supervisión de la Internet puede exponer
a sus hijos a situaciones poco aptas para su edad, indica Mascareñas.
En ambos casos, la costumbre del cibersexo podría transformarse en una
enfermedad.
"Del jueguito puede pasar a ser una patología obsesiva, una compulsión
de tener que estar haciéndolo para sentirme bien ...y es una adicción ",
explica la psicóloga. El resultadofinal sería la pérdida del contacto
social necesario para la vida.
Con una gran diferencia en costo, durante la década pasada, y
actualmente en menor grado, las llamadas "hot lines ", o líneas
calientes, crearon también su adicción aun cuando no aseguraban el total
anonimato como la Red.
Aunque las altas tarifas que se cobraban por minuto en el que una
telefonista satisfacía las fantasías eróticas de su telecliente, no
impedían a las personas marcar esos números 01-900; las conversaciones,
por medio de la voz, implicaban cierto grado de capacidad de reacción,
que en línea ni siquiera es necesaria.
Cibersexo ¿Infidilidad? ¿Pecado?
Aunque el sexo virtual no se lleve a cabo en la realidad, no es visto
con buenos ojos por la Iglesia católica.
"Es una falta moral porque el sexo fue creado para otra cosa ", asevera
el Padre Luis Eduardo Villarreal, "el sexo debe ser expresión de amor ".
Aquellos que tienen relaciones sexuales vía Internet y están
comprometidos emocionalmente con otra persona incurren en otro pecado:
la infidelidad.
"No es la misma gravedad que una persona chatee a escondidas de su
pareja, a que busque a alguien físicamente, pero ambas son faltas a la
fidelidad y a la verdad ", añade.
Para salir de una adicción al "cibersexo ", primero se debe detectar el
problema; luego, sostener reuniones con otras personas con el mismo
problema bajo la coordinación de un especialista es una buena medida
para acabar con él. Incluso puede ser a través de la Internet.
Y para evitar recaídas, lo ideal sería contar con una persona para
compartir todo lo que se trae adentro, subraya Mascareñas, psicólogo y
analista de grupos.
Adicción a la vista
¿Cómo reconocer el abuso del cibersexo? Muchas veces, el adicto: Cambia
su patrón de sueño: La actividad en los sites para encuentros en línea
típicamente aumenta en la madrugada, y los compulsivos del cibersexo a
menudo se mantienen despiertos cada vez más tarde para poder participar.
Exige privacidad: Un adicto al sexo en línea podrá llevar la computadora
a un área o cuarto aislado donde se pueda cerrar la puerta con llave, y
tal vez reaccione molesto o a la defensiva si se le interrumpe mientras
está en línea.
Ignora otras responsabilidades: El adicto podrá pasar cada vez más horas
"en la oficina "a costa de tiempo con la familia u obsesionarse tanto
con el sexo en línea, que ignora las tareas ordinarias.
Miente: Un adicto podrá ocultar recibos de tarjetas de crédito por
servicios en línea y mentir acerca de la razón por su uso extensivo de
Internet.
Muestra cambios de personalidad: "A menudo, una persona se siente
sorprendida y confusa acerca de cuánto han cambiado el humor y la
conducta de su pareja desde que la Internet la absorbió ", escribió la
Dra. Kimberly S. Young, autora del libro "Caught in the net "(Atrapado
en la Red), publicado en 1998. "Una esposa otrora cálida y sensible se
vuelve fría e introvertida. Un marido anteriormente jovial se vuelve
reservado y preocupado ".
Pierde interés en las relaciones sexuales con su pareja: A muchas
adictos al cibersexo les queda poco o nulo interés en o energía para las
actividades sexuales más normales. La pareja muchas veces se siente
desconcertada por el cese de su vida sexual y, si está enterada de la
actividad en línea, podrá abandonar la esperanza de competir con
imágenes computarizadas idealizadas.
Muestra menos interés en la familia: La gente posee una cantidad
limitada de tiempo y energía; si gran parte es dedicada al sexo en
línea, queda poca para los rituales y las excursiones familiares o para
forjar la intimidad. Los expertos aseguran que la mayoría de los adictos
al cibersexo necesita ayuda profesional; igualmente, consideran que sus
parejas también la requieren. Y el tratamiento es mucho más lento que
para otras adicciones.
Definición
CIBERSEXO: Autosatisfacción sexual a través del intercambio electrónico
de mensajes eróticos y/o pornográficos.
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