La
materia del hombre ideal...
Lo buscamos, lo imaginamos, y soñamos con él
desde niñas y nos preguntamos,: Mmm ¿Qué haría si hoy me encontrara al
hombre ideal? ¿Acaso existe siquiera?
fuente:www.soloellas.com |
¡ Por supuesto que existe! Y es de carne y hueso, no un príncipe azul.
Vive, existe y ama como todo el mundo. Hay algo que lo hace perfecto:
qué tú eres la alegría de su vida, y ésa es la razón del amor que siente
por ti.
En la búsqueda con la lámpara de Aladino, hemos idealizado al hombre.
Películas, telenovelas y toda esa mala literatura rosa nos han creado
fantasías y un montón de ideas erróneas alrededor del hombre ideal.
Están muy extendidas las siguientes:
:: “El físico no importa”, ¿Estás segura?, analiza no sólo su silueta,
sino su olor, su timbre de voz, su manera de comer, su tacto, sus pies,
y sus manos... Son para siempre, y no cambian.
:: “El me hizo descubrir la pasión”; Está comprobado que la pasión dura
unos años, después abre el paso a un amor más intenso y menos fogoso que
tú y tu hombre ideal experimentaran sin perderse.
:: “El amor siempre fluye por sí mismo”, Nunca hay que bajar la guardia.
El amor hay que merecerlo y es un esfuerzo diario. Y el hombre ideal
trabaja duro para ser digno de tu amor, al igual que tú deberás hacerlo.
:: “Es tan tierno”, El marido ideal es tierno, pero no tanto como para
conmoverte como lo haría un niño. Echarías de menos al adulto.
:: “Con él a solas en una isla desierta”, Esta es una gran mentira,
herencia del romanticismo más pueril. Por muy pluriscuamperfecto que sea
el hombre, es preciso convivir con otras personas ¡Qué aburrido sería
estarse mirando las caras todo el santo día! Convivir significa
compartir, y la riqueza proviene de la interacción con los otros, no
sólo con uno.
Ahora sí, qué tal si checamos las virtudes del hombre perfecto.
:: La verdad, sin ella no hay nada, absolutamente nada bueno.
:: La comprensión. El hombre ideal siempre sabe ponerse en los zapatos
de otros y otras. Si no, es sólo un enamorado de sí mismo, sin más
oficio ni beneficio.
:: La lealtad. Es un valor definitivo, junto con la integridad personal
y el amor desinteresado.
:: La fidelidad. Es un pilar en la vida de la pareja, que precisa un
profundo voto de entrega.
:: El deseo sexual. Es evidente, sin él ningún hombre es perfecto.
:: La cercanía. Compartir y actuar sin necesidad de dar explicaciones ;
leer la mirada y el gesto adelantarse a la voluntad: el hombre ideal
debe conocerte bien, estar empapado de ti, sin empalagar.
:: La seguridad. No es el bienestar material, sino el apoyo firme y
permanente, en cualquier circunstancia de un hombre admirable que quiere
que estés bien.
:: La caballerosidad. El perfecto hombre es cortés, delicado, sensible y
galante.
:: El sentido del humor. La cualidad imprescindible del hombre ideal y
de todo bicho viviente.
:: Un hombre perfecto es aquél con el que compartes plenamente tu vida.
Un hombre elegido que con el paso del tiempo, te hace sentir algo
parecido a ese sentimiento que tuviste de niña y que se perdió cuando
saliste sola al mundo: la seguridad de que ya encontraste a tu
complemento y te hace sentir verdaderamente dichosa. En resumidas
cuentas a un hombre de verdad, un hombre cabal, con una vida real
dispuesto a compartirla contigo, un hombre con quien puedas ser tú, con
quien rías, llores, te diviertas, te ame, lo ames, te entienda, lo
entiendas, se peleen, se reconcilien, tengan puntos de vista diferentes,
compartan, crezcan juntos. Ese es tu hombre ideal.
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