Mujeres ¡Anímense a triunfar!
La mayoría no se visualiza como líder, demeritando su propia valía. Hay
que cambiar de postura para alcanzar el éxito
fuente:www.soloellas.com |
Ascender en el trabajo tiene un problema, según The Economist: a las
mujeres les cuesta más desarrollar una imagen compatible con el
liderazgo. Y como hay pocos modelos, adoptan el masculino sin éxito.
Según un estudio de la Academia de Management estadounidense efectuado
el año pasado, 26 por ciento de los hombres desea ser visto como una
figura de autoridad, mientras sólo 5 por ciento de las mujeres aspira a
esa imagen.
¿Debería hacerlo? Porque las fortalezas de ellas son exactamente el
complemento de las del hombre. "La mujer se orienta a las personas
mientras los hombres a los logros, lo cual demuestra que se pueden
complementar", sugiere la sicóloga Nuereya Abarca.
Las mujeres son hábiles dirigiendo personas, formando y motivando
equipos. "El liderazgo masculino se basa en estímulos extrínsecos, como
el salario, tomar decisiones de alto riesgo, uso del poder. Pero como el
dilema de los liderazgos actuales es cómo dirigir personas, no cómo
lograr una tarea, las mujeres deberían explorar esa ventaja, asegura la
especialista.
Un ascenso es un incentivo para que la mujer planifique y delegue
trabajo, y no tenga que pagar altos costos familiares, asegura la
investigadora Carla Lehman. "Depende de la empresa, el equipo con que
cuente y lo que le ofrezcan. Si le proponen un cargo de mayor toma de
decisiones, lo que debería darse es una negociación entre empleador y
empleada.
"En la medida que la empresa valora a la mujer para ese cargo, debería
estar dispuesta a ofrecerle lo que necesita, condiciones que
habitualmente se relacionan con el equipo de trabajo, de modo que
implique mayor responsabilidad y no necesariamente más tiempo".
Pero a la mujer le falta fuerza para plantear sus puntos de vista.
"Quizá todavía tiene la idea inconsciente de "cómo voy a pedir más
personal, más sueldo, si ya tengo un buen trabajo, si hay tantas mujeres
que estarían felices en mi situación".
No sólo nos valoran menos, sino que nosotras no hemos sido capaces de
hacernos valer. En el libro Women don’t ask (Las mujeres no preguntan) ,
de Linda Babcock y Sara Laschever, se destaca que la mayoría de las
mujeres acepta lo que le ofrecen inicialmente, a diferencia de ellos.
Llevando esta situación a cifras, sólo 7 por ciento de las mujeres se
atreve a negociar su ascenso contra 57 por ciento de los hombres.
En otras palabras: ¡a cambiar de paradigma
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