¿Mencionado o practicado? Porque, probablemente, las dos cosas van juntas.
La mayor parte de los educadores sexuales pertenecen a la vieja generación y han
recibido una fuerte influencia del rígido tabú que nuestra cultura ha mantenido
siempre respecto de la sexualidad oral.
Y la verdad es que la relación sexual boca-pene y boca-vagina ha formado parte
de la vida íntima de la mayoría de las parejas a lo largo del tiempo.
Hablar sobre el tema, en los cursos de educación sexual, es mucho más sensato
que pretender que tal actividad no existe. Que una persona quiera o no
practicarla, es su decisión personal pero, desde luego, la mejor forma de tomar
una decisión es conocer todos los hechos en torno a ella.
La primera responsabilidad de los educadores sexuales es contar toda la
historia, en forma honesta y sin dejar que intervengan sus prejuicios
personales. Es un hecho bien conocido que, a las mujeres, les encanta el sexo
oral... practicado en ellas. No a todas les gusta practicarlo en su compañero
sexual.
De hecho, muchas se preguntan por qué los hombres parecen siempre dispuestos a
darles este placer, cuando ellas confiesan que no van a corresponderle.
El primer atractivo que el cunnilingus tiene, para un hombre, es, precisamente,
la gran excitación que provoca en la mujer. Todo hombre descubre, con rapidez
que, cuanto más excitada está su pareja, más satisfactorio resultará el coito
para él. Ese es un gran incentivo para darle y hacerle lo que más le gusta, como
le gusta y en donde le gusta. Si se trata del cunnilingus, magnífico.
Pero hay otro factor que es todavía más interesante: la piel de los labios
genitales y del clítoris está llena de una variedad de glándulas
superespecializadas que secretan todo tipo de sustancias químicas extrañas y
exóticas. La mayor parte de estas sustancias nunca han sido analizadas con todo
cuidado y la ciencia médica, por lo tanto, no las conoce muy bien todavía.
Los estudios que se han hecho han identificado sólo unas potentes esencias
aéreas llamadas feromonas. Cuando un hombre practica el cunnilingus se expone a
todo un conjunto de sustancias químicas potentes y misteriosas. Es muy probable
que tengan un efecto profundamente estimulante en su propia sexualidad.
Y, en este sentido, los humanos no estamos solos. Los órganos sexuales femeninos
son, en los mamíferos, un centro de estimulación extremadamente primitiva, que
se remonta a millones de años atrás y que existía en los animales antes de que
apareciera el hombre.
Las mismas feromonas que se han descubierto en las mujeres existen en muchas
hembras de los mamíferos y tienen un efecto intensamente afrodisiaco en los
machos de esa especie. Así que es muy posible que lo mismo suceda en los seres
humanos.