|
|||||||||
|
Le digo que me masturbo? ¿Se lo pregunto a él? Algunas mujeres pasan sus momentos de apuro porque continúan masturbándose a pesar de tener relaciones sexuales satisfactorias. fuente:www.soloellas.com |
|
![]() |
|
![]() |
|
|
|
Antes de plantearse si la pareja debe saber que el otro se masturba conviene tener resueltas varias cuestiones previas que son de vital importancia. La primera de ella es saber si es cierto que la masturbación desaparece cuando se tienen relaciones sexuales y otra es conocer el papel y significado que tiene el autoerotismos en el contexto general de la sexualidad de cada cual. Lo que todo el mundo debe saber. En primer lugar conviene saber cual es la verdadera extensión de esta actividad sexual, la masturbación. Del análisis de diferentes encuestas realizadas al efecto pueden considerarse como razonablemente ciertas las siguientes cifras: se masturban entre el 92% y el 94% de los hombres (prácticamente todos) y entre el 85% y el 93% del conjunto de las mujeres (casi todas); pero si sólo tenemos en cuenta a las mujeres orgásmicas (lo son nueve de cada diez) se encuentra que se masturban entre el 91% y el 99% de ellas (prácticamente todas). En segundo lugar hay que ver qué nos dice la realidad sobre la desaparición de la masturbación una vez iniciadas las relaciones sexuales. Las encuestas revelan que siguen haciéndolo el 75% de los hombres (con menor frecuencia conforme avanzan en edad) y el 95% de las mujeres (con igual o mayor frecuencia que antes de tener relaciones sexuales y sin que influya la edad). Y en tercer lugar, hay que conocer el significado de la masturbación en el contexto general de la sexualidad humana. La masturbación constituye la primera y la principal fuente de satisfacción sexual para el ser humano; proporciona el 80% de sus orgasmos a las mujeres. También es un modo de aligerar tensiones de otro tipo como la ansiedad, el insomnio, el aburrimiento (más las mujeres), entrevistas, exámenes, etc. Y también es una forma gratificante de encontrarse una misma, de aislarse consigo misma, de disfrutar de un espacio vital propio e íntimo, es una forma privada de disfrutar de la propia sexualidad. Algo diferente a las relaciones sexuales, con las que cada cual se dispone a hacer partícipe a otros de la propia sexualidad y comparten un momento de intimidad, muy gratificante, que refuerza los lazos emocionales que unen a las parejas. Lo que cada persona debe saber. Todo eso justifica que la masturbación y las relaciones sexuales no sean actividades contrapuestas, como se creía antes, sino complementarias. Ambas coexisten sin excluirse en la mayor parte de las personas razonablemente sanas. Si todo el mundo supiera esto, si fuera del dominio general, debería saberse que lo normal, lo frecuente, lo esperable de cualquier persona sería que se masturbe; tenga relaciones sexuales o no. Ese conocimiento permitiría hablar con mayor tranquilidad de la masturbación en general y de la propia en particularidad. Porque sabríamos que hablamos de algo normativo en nuestra sociedad. Por eso, la respuesta a las preguntas que encabezan este artículo es: “sí, ¿por qué no?”. la sinceridad y la normalización del tema ante todo. Pero antes de lanzarte a decírselo debes saber cómo piensa él al respecto. Porque aún no está tan universalmente extendida la idea de que es normal que una mujer se masturbe aunque tenga relaciones sexuales satisfactorias. ¿Lo sabe él? ¿lo asume? ¿no tiene problemas con ello? Si se lo quieres decir a tu pareja y él creyera que la masturbación no es cosa de mujeres, o que sólo es propia de chicas adolescentes con las hormonas revueltas e impropia en una mujer adulta y emparejada..., frena. No le digas nada sin haber realizado antes una buena labor pedagógica sobre la sexualidad de las mujeres en general. Y si te decides a preguntárselo a él (“¿te masturbas, cariño?”) debes estar preparada para asumir una respuesta afirmativa sin caer en el error de creer que lo hace porque no le atraes o porque es un depravado. También debes estar preparada para ser con él tan sincera como esperas que él sea contigo. Pues si él te devuelve la pregunta (“¿y tú cariño, también lo haces?”) no puedes esconderte, responderle con evasivas o con mentiras. Debes asumir ante él tu propia realidad, antes de que le pidas que él la asuma. Porque la realidad del siglo XXI (y probablemente la de hace muchos siglos) no son las fantasías del siglo XIX: lo normal, lo frecuente, lo esperable es que él y ella se masturben aunque tengan relaciones sexuales satisfactorias. Lo uno y lo otro son actividades sexuales complementarias, no excluyentes entre sí. ¿Es sexo o no? ¿Le digo que me masturbo? ¿Cómo lo hacen ellos? |
|
|||||||||||
|
|||||||||||||
|
|
|
|
||||
|
|
||||
|
Anucios Google |
||||
|
||||