Los hombres siempre me dicen que no generalice acerca de ellos; sin
embargo, un nuevo y sorprendente estudio demuestra que la ciencia me respalda en
esto.
Investigaciones publicadas en la revista Nature revelan que las mujeres son
genéticamente más complejas de lo que imaginaron los científicos, mientras que
los hombres siguen siendo las criaturas más simples que pueden aparentar.
"¡Ay!", comentó uno de los autores del estudio, el doctor Huntington Willard,
experto en genoma de la Universidad Duke. "Genéticamente hablando, si has
conocido a un hombre, los has conocido a todos. Odio decirlo, pero somos
predecibles. No se puede decir lo mismo de las mujeres. Hombres y mujeres están
mucho más aparte de lo que creíamos; criaturas de `infinita variedad`, como
escribió Shakespeare".
"Los hombres tenemos sólo 45 cromosomas para realizar nuestro trabajo, debido a
que el número 46 es un patético y que solamente tiene algunos genes que operan
debajo de la cintura y arriba de las rodillas", observó Williard. "Por contraste
sabemos que las mujeres tienen los 46 cromosomas que obtienen del trabajo y el
46 es un segundo X que funciona a niveles mucho mayores de lo que creíamos".
Williard y su coautora, Laura Carrel, una bióloga molecular del Colegio de
Medicina de la Universidad Estatal de Pennsilvania, creen que su descubrimiento
podría ayudar a explicar por qué la conducta y las características de hombres y
mujeres son tan distintas; podrían tener sus conexiones en el cerebro, además de
de ser hormonales o culturales.
Los investigadores hallaron que 15 por ciento de 200 a 300 de los genes en el
segundo cromosoma X de las mujeres, que se creía sumiso e inerte y que
descansaban sobre un colchón victoriano evolutivo, son activos, dando a las
mujeres un importante incremento en la expresión genética sobre los hombres.
Como me lo explicó el reportero Nicholas Wade, de The New York Times , quien
escribe un libro sobre la evolución humana y la genética: "Las mujeres son
mosaicos, podríamos decir que quimeras, en el sentido en que están formadas por
dos tipos distintos de células, mientras que los hombres son puros y poco
complicados, formados totalmente por un tipo de células".
Esto significa que las generalizaciones de los hombres acerca de las mujeres
también son correctas. Las mujeres son inescrutables, cambiantes, astutas,
idiosincrásicas; una especie distinta.
"Los cromosomas de ellas tienen mayor complejidad, lo que los hombres consideran
como imprevisibilidad", aseguró David Page, biólogo molecular y experto en la
evolución de los sexos del Instituto Whiteshead para Investigación Biomédica en
Cambridge, Massachusetts.
Conocido como el señor Y, Page se llama a sí mismo "el defensor del podrido
cromosoma Y". Se refiere a estudios que demuestran que el cromosoma Y se ha
desprendido de genes durante millones de años y es hoy una fracción del tamaño
de su compañero, el cromosoma X. "El Y ascendió", destaca. "El X descendió".
El tamaño es importante, por lo que algunos expertos insinúan que, dentro de 10
millones de años, o incluso antes, los hombres podrían desaparecer.
Page evoca un cuadro del cromosoma Y como "una bestia negligente", sentada en su
silla favorita, rodeado por los desperdicios de viejas cajas de comida rápida.
"El Y desea mantenerse, pero no sabe cómo", aseveró. "Se está desmoronando, como
el hombre que no puede lograr un nombramiento como médico o no puede limpiar la
casa o el apartamento, a menos que su esposa no lo haga. `Prefiero pensar en el
Y como perseverante y noble`".
Page afirma que el Y un refugio durante toda la evolución se ha convertido en
`un espejo`, una metáfora, una pizarra en blanco en la que se puede escribir lo
que se desee acerca de los hombres".
Ha inspirado mapas genéticos en broma que muestran el gene del eructo, el gene
que impide recordar cumpleaños y aniversarios y el gene de la incapacidad para
expresar afecto en el teléfono.
El descubrimiento de la expresión genética superior de las mujeres podría
responder un antiguo interrogante sobre por qué los hombres tienen problemas
para expresarse: por que sus genes también los tienen.