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    Trastornos del sueño
Dar vueltas en la cama, despertarse durante la madrugada o roncar son situaciones que nos transforman en sonámbulas durante el día. Te contamos cuáles son las causas y cómo tratarlas si los afectados son personas jóvenes.
fuente:www.soloellas.com
 
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Levantarnos periódicamente con sueño después de no haber podido pegar un ojo en toda la noche es una clara muestra de que algo no anda bien en nuestro mecanismo del sueño. Cuando esta situación se prolonga se hace necesaria la consulta al médico, especialmente si despertamos con dolores musculares o de cabeza, sensación de embotamiento o si se padecen cambios de carácter y problemas de rendimiento producto de no haber dormido bien.

La cantidad de horas de sueño que necesita cada persona es muy variable. Un adulto puede dormir seis horas por día o nueve, lo importante es que sea suficiente para que tenga un buen rendimiento durante el día.

La presencia de ronquidos, apneas, insomnio o narcolepsia muestran que el descanso no es el que debiera. Estas molestias son la causa de que se pierda la vitalidad física y el rendimiento en el trabajo o en los estudios e, inclusive, de que disminuya el deseo sexual.

Trastornos de origen psicológico
En los adultos entre los 30 y los 50 años, la causa más frecuente de desorden del sueño son los trastornos psicofisiológicos. En este grupo entran las personas con estrés o con depresión. La proporción de mujeres es mucho mayor a la de hombres.

Este tipo de alteración tiene consecuencias variadas: insomnio, sueño fraccionado o un despertar a la madrugada sin que la persona pueda volver a dormirse. Es bastante frecuente que la gente que está en esta situación se automedique tomando sedantes que, si no están indicados por un médico, pueden agravar el problema y provocar una dependencia.

Por ello es imprescindible contar con un buen diagnóstico. Primero hay que descartar enfermedades físicas u otro tipo de problemas que estén directamente relacionados con el sueño y luego es necesario iniciar un tratamiento con un psiquiatra para encontrar el conflicto emocional que no nos deja dormir. Para que la persona se recupere más rápidamente, el médico suele indicar hipnóticos durante un lapso breve de alrededor de 30 días con el objetivo de que logre un sueño reparador.
Ronquidos y apneas del sueño

El ronquido se produce porque los músculos de la garganta no están firmes, entonces el aire de la respiración los hace vibrar y produce ruido. La apnea del sueño, por otra parte, es la interrupción de la respiración por un cierre de estos mismos músculos, que no dejan pasar el aire. Esto origina una caída del nivel de oxígeno que, pasados unos segundos, produce un gran impulso que hace que la persona vuelva a respirar. Se reconoce a la gente que tiene apnea porque roncan, luego permanecen en silencio hasta que, de pronto, se escucha una especie de estallido en su respiración.

También suelen moverse mucho durante el sueño y alteran el descanso de quien duerme con ellos. Es posible tener 300 episodios de apnea por noche. La apnea se presenta, sobre todo, en hombres mayores de 30 años, con sobrepeso o con enfermedades respiratorias.

Este tipo de trastorno es bastante delicado porque esa falta de oxígeno que dura unos segundos se produce varias veces por noche, todos los días. En pocos meses, la gravedad de las apneas aumenta y se pueden instalar algunos problemas cardíacos o hipertensión.

Cómo se trata
El tratamiento a seguir en estos casos depende de la gravedad del trastorno. Si es leve, para mejorar puede alcanzar con que bajar de peso o adoptar durante el sueño una postura que le permita respirar mejor. Si los ronquidos son más importantes, se recurre a una operación en la faringe o se coloca una aplicación que adelanta la mandíbula unos milímetros. En los casos de ronquidos más severos o cuando hay apnea se utiliza una mascarilla nasal (llamada CPAP, sigla de Presión de Aire Positiva Continua) que evita que se cierre la garganta. La mascarilla hace que entre aire por la nariz para evitar las variaciones de presión que hacen que se cierre la garganta o que vibre.

Esta mascarilla se usa sólo para dormir y, al despertarse, la persona se la retira. Viene con un aparato que pesa medio kilogramo y se puede transportar cuando uno viaja.
Jóvenes y adaptables

La gente joven tiene bastante elasticidad en cuanto al manejo del sueño, su reloj biológico se adapta fácilmente. Esto se comprueba en los adolescentes o los jóvenes que van a bailar y se acuestan a la mañana todos los fines de semana. El lunes vuelven a adaptarse a los horarios de estudio sin inconvenientes. En cambio, una persona mayor necesita agregar una o dos horas más de sueño durante varios días hasta compensar el exceso. Esa rigidez en cuanto a la forma de dormir va en aumento con los años.


El consumo de alcohol es una de las causas de alteraciones durante el sueño en esta edad. Los jóvenes quedan dormidos rápidamente, pero se despiertan durante la noche y no alcanzan niveles de descanso profundos. Este problema también se presenta con el uso de algunas drogas.

Siempre hay que darle importancia a los trastornos del sueño, porque son indicadores de que algo no está bien. En un primer momento habría que consultar al médico clínico, que es quien hará la derivación al psicólogo, psiquiatra, neurólogo o a un especialista en sueño. En los jóvenes, este padecimiento puede deberse a trastornos emocionales que, tal vez, no parecen graves porque no van acompañados de otra clase de síntomas que aparecen en las personas mayores, pero que son señales de alarma. En los niños, las alteraciones del sueño tiene que ver, generalmente, con ansiedades que son fáciles de resolver o con algunos problemas físicos simples. Uno de los casos más comunes son los parásitos, que les impiden a los chicos descansar correctamente.

Estudio para sueños huidizos

Las estadísticas a nivel mundial dicen que la cuarta parte de la población de adultos tiene, en algún momento, problemas graves relacionados con el sueño.

El estudio que permite descubrir todas las alteraciones se llama polisomnografía nocturna y se hace mientras la persona duerme. El paciente tiene que pasar una noche en un centro médico, en una habitación donde pueda estar tranquilo. Se le colocan sensores que registran su actividad cerebral -como en un electroencefalograma- y también se evalúa la respiración, el nivel de oxígeno, la actividad cardíaca y los movimientos de las piernas, entre otros estudios.
Conductas que facilitan el sueño

Cená una comida liviana, evitando las que tienen alto contenido de proteínas grasas.

Acostate dos horas después de haber comido.

Evitá el exceso de alcohol en la cena.

No tomes té, café o mate después de las 17.

No practiques ejercicios intensos después de las 17.

Mantené horarios fijos para levantarse y para acostarse.

Acostate en la cama sólo cuando tengas sueño.

No utilices la cama para comer, ver televisión, leer o trabajar, sino sólo para dormir.

Si te despiertás en medio de la noche, levantate de la cama. Tomá un vaso de leche o tratá de encontrar algo que lo relaje. Vuelvé a acostarte sólo cuando tengas sueño.

No te automediques con sedantes.

Nunca te obligues a dormir. Si uno no puede conciliar el sueño hay que relajarse y aprovechar el tiempo para realizar una tarea satisfactoria (como leer un libro o escuchar música, pero esto depende de cada persona, porque en algunas puede provocar más insomnio).





 


 

 
 
 
 
 
 

 

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