La poca participación de las mujeres en actividades deportivas no se debe
a “falta de ganas”, sino a una condición física, explícitamente, al movimiento
del busto, ya que aún en ejercicios ligeros, un 60% de las deportistas
experimenta dolor en esa área y otro porcentaje siente vergüenza de que se
muevan sus senos.
Estos dos factores son determinantes pues los pechos se “sacuden” en tres
dimensiones. Un brassiere sólo se ajusta para detener el meneo de sube-baja
normal, explica Joanna Scurr, doctora de la Universidad de Portsmouth.
Sin embargo, sea una actividad normal, como caminar, o una que requiera de
esfuerzo, como correr, el busto se mueve en igual intensidad.
“Un sostén, normal o deportivo, sólo da firmeza y seguridad para el sube-baja de
los pechos. Sin embargo, descubrimos que éstos también se mueven de lado a lado
y de adentro hacia afuera. Estudios anteriores sólo se enfocaron en el
movimiento vertical”, menciona al diario Times.
La investigación, que incluyó estudios biomecánicos en 70 mujeres con bustos de
diferentes tamaños, descubrió que los pechos se mueven hasta 21 centímetros
cuando las mujeres practican deportes, ocasionando en algunas dolor en esta
parte íntima.
Scurr agrega que “el diseño del brassiere es una ciencia. Habría que
preguntarnos para qué los queremos, de qué sirven. Las mujeres quieren hacer
ejercicio, pero no encuentran la copa adecuada”.
Para esto, la investigadora británica colabora con los fabricantes de la prenda
para idear un sostén que “encapsule” el seno, es decir, copas especialmente
moldeadas para cada pecho, y no un brassiere que los aplaste.