Cuando estamos hablando del primer hijo, nieto, sobrino, o primo no queda
más remedio que racionalizar las compras. Es inevitable que haya un aluvión de
regalos que no sean del todo prácticos para la mamá primeriza, y sólo sirven
para llenar la casa de objetos inservibles.
Entorno relajante
Lo primordial en la habitación de un bebé es que exista un entorno delicado y
relajante, que invite al descanso y a la tranquilidad, de tal manera que no
distorsione el sueño del pequeño.
El color de las paredes es fundamental para crear ese ambiente. Hay
composiciones unisex para evitar que se identifiquen con un niño o una niña: el
amarillo suave, los tonos verde palo, los ocres combinados con papel pintado o
con una cenefa amplia con dibujos infantiles permiten crear un lugar acogedor
donde instalar la primera cuna.
Los cuadros forman parte también de la decoración de una habitación infantil,
por esta razón no hay que descuidarlos como elementos que alegran y dan viveza a
las paredes.
Los niños provocan roces con los juguetes o con sus zapatos en ellas, por esta
razón es muy recomendable que la pintura o el entelado sean lavables.
José Antonio Sánchez, directivo de la firma de decoración infantil y juvenil
“Luna Lunera”, señala que la intención, cuando se diseña el mobiliario para las
habitaciones de bebés, “es crear un ambiente que ofrezca por igual calidez y
confort”.
Esta firma de decoración, que exporta productos a Latinoamérica y Europa, sabe
que los gustos no son iguales en todos los puntos del planeta. “A cada país le
atrae una cosa, pero todos los padres son iguales, lo que buscan es la seguridad
para su bebé”.
Los creadores de “Luna Lunera” no ubican sus productos para una determinada
edad. “Nuestros hijos crecen y las cunas se transforman en pequeñas camas en el
momento en el que la edad del niño le permita mayor libertad de movimientos. De
esta manera, un mismo elemento dura varios años”, afirman.
Esa es la razón que les ha llevado a crear cunas transformables, a las que se
les retiran las barras laterales para convertirse en una camita de la que no
resulta difícil bajar.
Lacados, un buen recurso
Los lacados en blanco con dibujos pintados están desplazando esta temporada a
las maderas tradicionales. El sentido práctico nos debe guiar a la hora de
vestir la cuna. Es fundamental que las telas se laven y planchen fácilmente. El
piqué sigue siendo el tejido estrella y el algodón le sigue a corta distancia,
lo primordial es que las telas no den alergias y sean antiácaros.
Hay que poner un especial cuidado en la tintura de los géneros “no deben tener
ningún componente químico que pueda chupar el niño y provocarle alguna
intoxicación”, comenta Mercè Puigbó de “Pasito a pasito”. Las alfombras o
esterillas sobre las que se tumban los pequeños deben ser especialmente
sensibles a esa posibilidad.
Para evitar que sus primeros pasos ocasionen algún percance involuntario, es
preferible colocar unas cortinas o visillos cortos, de forma que no puedan
convertirse en improvisada liana de la que tirar para ponerse en pie.
Luces
Según Puigbó, los padres prestan tanta atención a los elementos fundamentales de
la habitación como a los complementos de decoración. “Las luces indirectas en
las mesitas o sobre las cómodas, con pies divertidos como sacapuntas u ositos
son en las que más se fijan. Además de en la iluminación principal, a la que les
gusta añadir la fantasía de un globo o un elemento que haga la estancia más
divertida”.
En perchas, tiradores y estantes puede ponerse un toque divertido añadiendo
formas variadas como peces, caballos u ositos.
El baño se convierte en una fiesta. Los nuevos baños para recién nacidos
adaptados a cómodas u otros elementos que facilitan varios usos son muy útiles,
aunque no imprescindibles.
En una canastilla de aseo del bebé no debe faltar una línea de complementos
centrada en jabón líquido, champú, colonia, crema hidratante, talco y una crema
específica para prevenir y curar la dermatitis provocada por el roce del pañal,
siempre que esté recomendada por el médico.