Empieza dándole un masaje suave con la ayuda del jabón o de un gel de
ducha. Utiliza una esponja para recorrer todo su cuerpo y pídele a él que lo
haga. Recorre lentamente el interior de los muslos, las axilas y los pies de tu
compañero y guía sus movimientos cuando él haga su camino por tu piel.
• Las posturas en la ducha pueden parecer limitadas, pero en verdad no lo son.
Puedes abrocharte a él tanto de pie como sentados al borde de la bañera o en
ella misma (si entran) Una de las posiciones más sexy consiste en ponerte de
espaladas a él, sosteniendo tu cuerpo con los brazos extendidos contra la pared,
echando levemente los glúteos hacia atrás. El agua fluyendo por ambos cuerpos
genera otro ritmo, otros juegos y nuevas sensaciones.
• Pídele que te masturbe mientras el chorro de la ducha pega en tu vagina. O
combina el sexo oral con el torrente de agua deslizándose por ambos cuerpos.
Todas las prácticas comunes fuera del agua cobran otro color dentro de ella, con
la intensidad de los golpes de las gotas. Los fluidos se mezclan con la tibieza
del ambiente y lo mejor es que, cuando todo termina, el agua limpia y renueva
inmediatamente los cuerpos sudorosos.
• Un juego al margen del sexo y las caricias: puedes pedirle a tu compañero que
te afeite el pubis delicadamente después del baño, cuando la piel está suave y
el vello más blando. Para hacerlo, es necesario distribuir abundante espuma de
afeitar por la zona con un suave masaje. Utilicen una máquina de afeitar con
cartucho nuevo de dos o tres filos sumergida en agua fría. Entrégate confiada a
sus manos y deja que él haga el trabajo, explicándole primero que debe abarcar
pequeñas áreas y siempre pasar la maquinilla en el sentido del pelo, limpiándola
cada vez con agua fría. A él le encantará ver tu pubis libre de vello. Esta
práctica puede ser la antesala de un nuevo encuentro sexual, cuando le des la
crema hidratante para que te masajee el área depilada.