Como forma autoerótica de satisfacción sexual suele ser descubierta
accidentalmente por el niño, en sus exploraciones genitales.
En otros casos, los niños mayores inician a los menores a la manera de un juego.
Si bien la masturbación se observa desde edades muy tempranas, el punto máximo
de esta actividad se da en la adolescencia, y su práctica produce satisfacción
sexual y liberación de tensión.
Sobre la masturbación, en tanto manifestación de la sexualidad, han recaído las
mas diversas teorías seudocientíficas que encubriendo concepciones represivas de
la sexualidad, han pregonado supuestos efectos negativos de su práctica. Se han
difundido gran cantidad de modelos deformados, mitos, cuentos y prejuicios que
fueron paulatinamente asimilados por los individuos y actúan como severos
censores interiores que impiden gozar de dicha práctica.
Uno de los mitos mas comunes acerca de las consecuencias de la masturbación es
el de que, el masturbador contraerá, tarde o temprano, alguna importante
enfermedad mental o física.
Otra afirmación muy extendida, es la de que jamás podrá ser abandonada por quien
la practica.
Estas cuestiones, no sólo son falsas, sino que generan intensos complejos
persecutorios, sentimientos de culpa y vergüenza, sentimientos que son luego
proyectados a toda la actividad sexual futura del individuo, disminuyendo con
ello la posibilidad de un ajuste sexual adulto.
La masturbación infantil y adolescente, es un proceso absolutamente natural y
hasta puede considerarse preparatorio para la futura actividad sexual del
individuo.
En algunos individuos la masturbación adquiere un carácter compulsivo y a veces
se constituye en única expresión de su "actividad sexual".
Muchos trastornos psicológicos, de variado origen y complejidad pueden
manifestarse por una conducta masturbatoria compulsiva.
Estos problemas no son consecuencia de la masturbación, sino que ésta y la forma
que adquiere, constituye un síntoma de perturbaciones psicológicas. Es en estos
casos en los que se sugiere la consulta psicológica.
Fuera de esta condición, es necesario desterrar los mitos que afectan a hombres
y mujeres por igual.
En general, la masturbación es el comienzo de la sexualidad, de la posibilidad
de sentir el cuerpo erógeno y experimentar placer, de descargar tensiones o de
procurar placer a otro, cuando se experimenta en pareja. Es un medio de aprender
sobre el sexo. Una forma de obtener orgasmos, un medio de ganar confianza en sí
mismo.
Numerosos sexólogos han coincidido en que diversos problemas sexuales
(eyaculatorios, orgásmicos, etc.) tanto en hombres como mujeres, han podido
resolverse mediante prácticas masturbatorias indicadas entre otros recursos,
durante el proceso terapéutico.
La masturbación en las mujeres ha sido por muchos años y en muchas culturas lo
sigue siendo, un tema tabú. Si una mujer desea gozar del sexo, debe descubrir
sus propias zonas erógenas y sus preferencias, esto la ayudará a estar en buena
disposición para obtener mayor placer en sus relaciones sexuales.
Son muchas las mujeres que a causa de los mitos consideran que los orgasmos
obtenidos por medio de la masturbación son menos auténticos o reales que los
alcanzados durante el acto sexual.
No se puede considerar a la masturbación un mal sustituto del coito por que es,
antes que nada, una actitud positiva de la mujer consigo misma.
La posibilidad de autoestimularse permite a las mujeres disfrutar en su relación
de pareja ya que a partir de ese momento puede buscar formas de moverse y
colocarse que favorezcan el incremento del placer e incluso se encontrará en
condiciones de explicar al compañero/a qué es lo que busca y desea.
Insistimos en nuestra afirmación:
No existe ninguna condición científicamente aceptable que induzca a pensar en
que la práctica de la masturbación en cualquiera de sus formas tenga
consecuencias nocivas para la salud del individuo.
FUNCION DE LA MASTURBACION
Esta experiencia de aprendizaje es más importante para las mujeres que para los
hombres.
Casi universalmente el hombre se masturba para tener placer desde la tremprana
adolescencia en adelante. También lo practica para enfriarse y evitar una
respuesta demasiado rápida en el coito.
A las mujeres que no llegan al clímax, o son frígidas durante el coito, casi
siempre debe enseñárseles desde el principio como pueden provocarse un orgasmo
ellas mismas, antes de aprender a transportar esa habilidad al campo de la
pareja. Esto explica claramente que mientras que a los varones hay que dejarlos
disfrutar la masturbación sin culpas, las adolescentes deben ser alentadas a
explorar sus propios cuerpos. La idea de que los secretos del amor sean
aprendidos cuando conozcan al “principe azul” choca con la inexperiencia y la
angustia de los hombres comunes con quienes se encontrará.
Si ella no conoce sus respuestas, no puede ayudar a un hombre para que la
estimule. La idea de que la masturbación las bloqueará cuando practiquen el
coito, es parte del folklore teórico y carece de todo fundamento.
MASTURBARSE EN PAREJA
Los amantes no sólo pueden masturbarse entre si, sino también observar al otro
masturbándose, tanto para aprender como para excitarse.
Pocas mujeres responden bien a la inserción del dedo en la vagina que los
hombres hacen para simular el coito, la mayoría de los hombres no son guiados
para lograr una buena efectividad en su práctica. Si viera masturbarse a la
mujer descubriría cómo hacerlo él mismo, y variar en la búsqueda de nuevas
sensaciones.
La revalorización de la masturbación posibilitó la mejor forma de mejorar
respuestas, tanto en el hombre como en la mujer. La masturbación en pareja
permite, a la vez de disfrutar una excitante experiencia sexual, aprender más
acerca de las respuestas que podemos provocar.