Existen cuatro prototipos de parejas desagradables. Aquí te sugerimos lo
que puede hacerse en cada caso
para frenar un poco sus malos hábitos. Tal vez esto te inspire para encontrar un
recurso similar, si el
caso particular de tu pareja no se encuentra en estos grupos.
::EL HOMBRE PEGADO AL TELEVISOR
Es uno de los tipos odiosos de marido que con más frecuencia encontramos en
nuestra sociedad.
Tú conoces sus síntomas: llega exhausto de trabajar, se deja caer en su sillón
favorito, o en la cama si en el dormitorio hay televisor, y lo enciende. No lo
apaga hasta que se va a dormir... si no es de los que se quedan dormidos antes y
la obligan a una a levantarse para hacerlo.
Nunca tiene tiempo para dialogar contigo o con tus hijos; es casi como si jamás
estuviera en casa. Puede ser todavía más odioso; de esos que piden que les
lleven la cena a donde están viendo televisión, y así se pasan sábados y
domingos, para no perderse ningún evento deportivo durante el fin de semana.
Lo que se puede hacer. Muchas mujeres cometen el error de expresar su furia (muy
justificada por cierto) apagando el televisor y enfrascándose en una acalorada
disputa. Esto, aseguran los psicólogos, soluciona el problema sólo
momentáneamente y hace que el hombre se encapriche más en su conducta de
aislamiento, que es a lo que equivale psicológicamente su adicción a la
televisión.
Lo que debe hacer una mujer en esta situación es abordar a su marido en un
momento en que no esté sentado frente a la pantalla y expresar en forma objetiva
y tranquila lo injusto de la situación que él está asumiendo. Se le puede
proponer un compromiso justo, por ejemplo, tres noches a la semana en que él
pueda ver tranquilamente televisión desde que llega y tres noches para
dedicarlas a su familia. Los domingos pueden alternarse: uno para que vea sus
deportes, el siguiente para organizar actividades con la familia.
Organiza actividades personales para las noches en que tu marido se dedique a
ver televisión. Pueden ser juegos de cartas con tus amigas, ir a un gimnasio o
tomar un curso de algún tema que te interese. Tu ausencia será un mensaje que él
no podrá pasar por alto mucho tiempo.
SEGUNDA CLASE DE HOMBRE
::EL HOMBRE "CONDUCTA INSOPORTABLE EN PÚBLICO"
Hay hombres que después de algún tiempo de noviazgo o después de casarse pierden
toda obligación de ser socialmente correctos, y que piensan que sólo los altos
ejecutivos, los profesionales y quienes tienen un prestigio que cuidar, deben
preocuparse de la imagen que proyectan cuando están fuera de casa.
Olvidan que alguna vez fueron jóvenes galanes de muy buen ver.
Descuidan su apariencia -andan siempre “hechos una facha” e insisten en seguir
así aun cuando deben acompañarte a algún evento social. Descuidan también su
figura y no les importa volverse barrigones (es la “curva de la felicidad”,
¿no?), torpes y pesados.
Olvidan, sobre todo, y eso es imperdonable para cualquier mujer, los buenos
modales, la discreción y el buen gusto. Si van a un restaurante se ponen la
servilleta como si estuvieran en la peluquería; se llevan grandes bocados a la
boca; se rascan los dientes con palillos y hacen muchas otras cosas que
avergüenzan a la pobre mujer que tiene el infortunio de ser su esposa.
En las reuniones sociales, o se duermen (y roncan, que es lo peor) o beben
demasiado y terminan haciendo ridiculeces.
Lo que se puede hacer. Si realmente amas a un hombre de este tipo y estás
decidida a salvar tu relación con él, recurre a la “psicología de los halagos”.
Trata de tenerle ropa muy presentable para cuando salen juntos e insiste en que
se la ponga, porque quieres sentirte orgullosa de lo guapo que se ve con ella.
Dile cómo te conquistó con sus modales exquisitos (aunque sea una mentirita
blanca, como sin duda alguna ha de serlo) y recuérdaselos si los ha olvidado o
no los ha conocido nunca.
Adquiere el hábito prudente de retirarte a tiempo de las fiestas... antes de que
él se quede dormido o beba en forma excesiva.
Hay hombres que tienen muchas cualidades (son padres excelentes, esposos
cariñosos, proveedores trabajadores y responsables), y bien vale la pena hacer
un esfuerzo por “rescatarlos” de sus hábitos odiosos
TERCERA CLASE DE HOMBRE
::HOMBRE AVARO COMO HAY POCOS
Muchas mujeres que descubren, al poco tiempo de casadas, lo “codo” que es su
marido, acaban por pensar que quitarle esa tendencia es tan improbable como
besar a una rana y que ésta se convierta en príncipe.
Vivir con un hombre avaro no es nada fácil. Se tienen que soportar muchas
privaciones innecesarias, se lleva una vida casi siempre muy aburrida y no hay
en ella ningún elemento de romanticismo y aventura porque estas “tonterías”,
como él las llama, cuestan dinero.
Lo que se puede hacer. Aquí también, aseguran los psicólogos, deben emplearse
muchos pequeños trucos.
Con buenos argumentos -inclusive los de él mismo cuando afirma que no es
pichicato, sin frugal y sensato-, hay que insistir en hacer un presupuesto que
deje abierta a la mujer la posibilidad de incluir pequeños “lujos” en el renglón
de “imprevistos”.
Si la esposa sabe que el marido jamás le va a comprar un regalo en su cumpleaños
o en su aniversario de bodas, debe ser muy directa y decirle: “Ya vi el vestido
que quiero que me regales. Dame (citar el precio del vestido, que no debe ser
exagerado, desde luego) y así te evitaré el esfuerzo de buscar qué regalarme”.
Cuando todos los recursos fallen, dile con honestidad -en forma tranquila, sin
acusaciones ni reproches- que su matrimonio está amenazado por su modo de
manejar el dinero, y que será mejor consultar a un terapeuta conyugal. Este, sin
duda, terminará por convencerlo de que las cosas no pueden seguir así... si no
es que lo convence la simple amenaza de llevarlo a un terapeuta
CUARTA CLASE DE HOMBRE
::HOMBRE EMOCIONALMENTE AUSENTE
Uno de los típicos “machos mexicanos” es el hombre fuerte y callado, cuyo único
problema grave es que no sabe comunicarse.
La imagen del padre silencioso es bastante común en ciertos estratos de nuestra
sociedad. Y si para los hijos es más o menos soportable la falta de comunicación
con él, para la esposa suele ser del todo insufrible, como si se estuviera
golpeando la cabeza contra un muro de ladrillos.
Lo que se puede hacer. Tal vez éste pueda ser el tipo más odioso de marido. Nada
duele tan profundamente como un silencio que fácilmente puede interpretarse como
indiferencia.
La mujer necesita mucha paciencia, y toneladas de amor, para tratar de mejorar
una relación así.
Sin embargo, si te lo propones, puedes lograrlo. Necesitas, no sólo propiciar,
sino casi
imponer el diálogo con tu marido. No debes convertirte en una parlanchina,
porque eso sólo hará que el hombre se vuelva más silencioso.
Hazle preguntas interesantes y detente para escuchar atentamente sus respuestas.
Muchos hombres se vuelven silenciosos porque piensan que su mujer nunca presta
atención a lo que ellos dicen.
Ve introduciéndote en su mente poco a poco y demuéstrale que en verdad estás
interesada en saber lo que piensa y lo que siente y que respetas sus opiniones,
aunque no coincidas con ellas.
Los psicólogos aseguran que no hay hombre que guarde silencio mucho tiempo, si
lo interroga una mujer inteligente. Y tú lo eres; por lo tanto, puedes hacerlo
hablar.