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Relaciones de pareja
Está comprobado científicamente que las parejas con una vida sexual saludable
sufren menos enfermedades tales como depresiones, ansiedad, hipertensión,
diabetes y úlceras, entre otras.
Además, las relaciones afectivo sexuales suponen un medio para la comunicación
de sentimientos y sensaciones que hacen fortalecer las relaciones humanas y en
especial con la pareja.
Pero no es fácil llevar una vida sexual sana y saludable. Muchos son los
factores que te pueden impedir disfrutar de tu propia sexualidad. A veces no son
más que consecuencia de una mala educación sexual, del miedo al embarazo o a
contraer alguna enfermedad venérea, o debido a la ansiedad que se produce al
querer “quedar bien”. En otras ocasiones pueden estar producidas por conflictos
en la pareja y problemas de comunicación. Y a veces, las menos frecuentes, están
ocasionadas por problemas físicos. ¿Cuál es tu caso?
¿Qué me pasa?
Son múltiples las causas que pueden originar que tu sexualidad se convierta en
algo poco placentero e incluso molesto y desagradable.
Una errónea educación sexual Aunque la sociedad cada vez está más abierta a la
sexualidad y se habla más de ella, todavía existen muchos mitos y tabúes que
pueden provocar un bloqueo mental para disfrutar del sexo. Esto conlleva
sentimientos de miedo o culpa hacia el placer, por lo que se huye de las
relaciones sexuales.
Falta de comunicación con la pareja Si no tienes confianza en tu pareja para
comunicarle lo que te gusta, nunca podrás disfrutar del sexo.
Baja autoestima Si no estás satisfecha contigo misma es muy difícil que consigas
una desinhibición total en tus relaciones.
La ansiedad y la autoexigencia El intentar quedar siempre bien puede provocarte
un bloqueo mental que te impida disfrutar de lo que estás haciendo.
Un problema médico Los más habituales son la disfunción orgásmica (imposibilidad
de alcanzar el orgasmo, tras una adecuada estimulación sexual); vaginismo
(aparición de espasmos en la musculatura de la vagina llegan a impedir o a hacer
doloroso el coito); dispareunia (aparición de dolor genital antes, durante o
después del coito, o durante la excitación, el orgasmo o la fase de resolución).
Los problemas médicos, en la mayoría de las ocasiones son más fáciles de
resolver que los psicológicos.
¿Quizás no sea yo el problema?
Durante años la sociedad ha culpabilizado a las mujeres de su propia
insatisfacción sexual, haciéndolas creer que son frígidas o que son incapaces de
llegar al orgasmo. Esto se debe a que a la mujer se le negaba el propio derecho
a disfrutar de su sexualidad, reduciéndola a su capacidad reproductora. Pero,
las mujeres se han revelado ante esto y ahora reclaman su propia libertad sexual
y el derecho al placer.
Pero aunque estés predispuesta a disfrutar de tu sexo, puede que tu compañero no
sepa cómo darte placer. Por ello debes enseñarle qué es lo que te gusta y cómo
hacerte llegar al éxtasis. Y es que hacer el amor va más allá de lo instintivo,
de la mera penetración. También son fundamentales las caricias, la ternura, el
afecto, la complicidad, los juegos, las palabras...
Disfrutar del sexo beneficia tu salud
Desde el punto de vista psíquico, una relación sexual satisfactoria refuerza la
confianza en uno mismo y logra una sensación de plenitud al sentirse querida por
la otra persona o simplemente atractiva y deseada.
Pero además, el acto sexual puede significar una importante contribución a tu
salud física. Está comprobado que con el sexo quemas calorías, favoreces la
circulación sanguínea y la oxigenación de la piel y, además, reduces los
problemas cardíacos.
Luego está la teoría del calor. Los autores del libro "Therapeutic Heat and
Cold" sostienen que el calor corporal incrementa la extensibilidad de los
tejidos, disminuye la rigidez de las articulaciones, aminora el dolor y puede
prevenir el cáncer.
Incluso hace miles de años, en la cultura china se concebía el acto sexual como
un arte que si lo realizabas bien, te llevaba a potenciar la salud humana y la
paz interior.
¿A que esperas? Ponte manos a la obra.
Claves para llegar al éxtasis
Una correcta información sexual. No tengas miedo de hablar sobre el sexo y de
plantear todas aquellas dudas que tengas (a la persona adecuada).
Conoce tu propio cuerpo. Entérate de dónde tienes cada cosa y cuáles son tus
puntos de placer.
Uso de anticonceptivos. Te evitarás los miedos a embarazos no deseados o a
contraer enfermedades venéreas.
Buena comunicación con tu pareja. Averigua lo que le gusta a él y muéstrale lo
que te gusta a ti.
Fantasías eróticas. Lleva a la práctica tus fantasías, te ayudarán a mitigar la
monotonía en tus relaciones.