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La sequía, el aumento de la población, la sobreexplotación económica y la
mala gestión de recursos han convertido la escasez de agua potable en un
grave problema planetario cuyo futuro se prevé aún más funesto. El 60% de la
población vivirá en regiones con escasez en 2025, si se mantiene el actual
ritmo de consumo, que duplica al de crecimiento demográfico, según ha
advertido la ONU este jueves, con motivo de la celebración del Día Mundial
del Agua.
Afrontar la escasez. Un vaso gigante, situado en la Puerta de Alcalá,
advierte que el 22 de marzo, es el Día Mundial del Agua. Desde una de los
lugares más emblemáticos y representativos de la ciudad, el Ayuntamiento de
Madrid recuerda que cada gota es importante para - Afrontar la escasez del
Agua-, lema elegido en esta ocasión por la ONU para concienciar sobre la
necesidad de ahorrar agua.- EFE
Unos 1.100 millones de personas -más de una sexta parte de la población
mundial- carecen de acceso asequible a ese recurso, e "incluso en lugares
donde aparentemente hay agua suficiente, los pobres tienen dificultades para
acceder a ella", ha denunciado el Consejo para el Acceso al Agua y a
Recursos Sanitarios (WSSCC).
El África subsahariana es la región del mundo con menos acceso al agua,
según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). En esta
zona, un 45% de la población carece de agua en buenas condiciones y un 65%
no tiene saneamiento adecuado, lo que hace que de los 1,8 millones de niños
que mueren cada año en todo el mundo por diarreas y otras enfermedades
relacionadas con la falta de higiene, la mitad son africanos.
Según el PNUD, una de las causas es la mala gestión, como en Etiopía, cuyo
gobierno destina veinte veces más dinero al gasto militar que a la mejora de
los recursos hídricos.
También cunde el pesimismo en el mundo árabe, donde se prevé que la
reducción de las lluvias en un 20% por el cambio climático, unida al aumento
de la población, reduzca a la mitad la cantidad de agua por persona en 2050,
según el Banco Mundial (BM).
China dispone de 2.200 metros cúbicos anuales de agua por persona, la cuarta
parte de la media mundial, pero gasta cuatro veces más que el resto del
planeta para su producción industrial. La mitad de los ríos y lagos chinos
están contaminados y más de 360 millones de personas carecen de agua debido
a ello.
En India, el segundo país más poblado de la Tierra, el Banco Mundial estima
que un 21% de las enfermedades contagiosas se transmiten por culpa del agua
contaminada y 1.600 personas mueren cada día debido a problemas como la
diarrea.
Europa, entre la riqueza y el derroche
En Europa, la situación oscila desde la riqueza de recursos en países como
Rumanía o Austria -donde se consume apenas un 3,6% de las reservas anuales-
hasta el derroche por la mala calidad de las conducciones en Albania, Grecia
y Serbia, que pierden así entre el 30% y el 40% de sus recursos.
Varios estados europeos también han disminuido el consumo, como la República
Checa, donde en el período 1990-2003 cayó un 41,3%, y Alemania, donde la
concienciación ecológica ha permitido ahorrar tanta agua que los sistemas de
suministro se estancan y las autoridades se ven obligadas a invertir cifras
astronómicas para evitar su deterioro.
La preocupación es muy distinta en España, donde la asociación Ecologistas
en Acción ha advirtido de que los efectos del cambio climático son
"devastadores", como "la reducción en un 20% por cien del caudal de las
cuencas del Segura, el Júcar, el Guadiana o el Guadalquivir", entre otros
ríos.
En Estados Unidos se usan diariamente más de 15.443 millones de hectolitros
de agua, según un estudio del Instituto Geológico de EEUU (USGS), una
variación de menos de un 3% desde 1985.
Grandes recursos hídricos en Brasil, Argentina y Chile
Brasil es el país más rico del mundo en reservas hídricas, con más del 13%
del agua dulce disponible del planeta. Pese a ello, según un informe
divulgado con ocasión del Foro Mundial del Agua en México el año pasado, 57
millones de los 190 millones de brasileños carecen de agua potable.
Venezuela goza de grandes recursos, concentrados en la cuenca del río
Orinoco, a lo que se une que se han construido un centenar de embalses y se
impulsan planes para evitar el desperdicio.
Panamá sólo consume un 10% de sus recursos y Costa Rica dispone de 110.000
millones de metros cúbicos de agua para su utilización, de los cuales sólo
se usa un 20,2%, y el 97% de la población tiene agua potable, según el PNUD.
Uruguay tiene cobertura de agua potable para el 90% de sus 3,4 millones de
habitantes y Chile del 100%, lo que, según ha señalado el director de Aguas
del Ministerio de Obras Públicas, Roberto Weissner, "pone al país a la
vanguardia".
Argentina tiene "varias de las reservas de agua dulce más importantes del
mundo", pero a la vez afronta "serios problemas por la contaminación" de
éstas y "un déficit serio" en materia de acceso popular a servicios
sanitarios, ha incidido el director ejecutivo de la Fundación Ambiente y
Recursos Naturales, Daniel Sabsay.
Las áreas urbanas de Paraguay cuentan con una cobertura de agua potable del
82%, mientras que en las rurales, que representan el 42% de la población,
existe el 25% de conexiones a ese servicio, según la Secretaría del Ambiente
(SEAM).
En Ecuador "apenas cuatro de cada diez campesinos tienen hoy acceso al agua
potable" y "un 50% de los casos de hospitalización de niños se debe al
consumo de agua contaminada", según un representante del Foro de los
Recursos Hídricos.
América central: el problema de las canalizaciones deficientes
El Salvador, según el PNUD, cuenta "con una oferta hídrica que supera el
promedio mundial", pero las condiciones de acceso "son críticas", mientras
que en Nicaragua un 54% de sus más de cinco millones de habitantes carece de
suministro y en Managua, por ejemplo, la mitad se pierde porque las
canalizaciones son obsoletas.
Ese mismo problema se da en Cuba, donde gran parte de la red de conducción
tiene entre cincuenta y cien años.
Como medidas para el futuro, un grupo de países europeos y latinoamericanos
estudian pedir a la ONU que reconozca el acceso al agua como un derecho
fundamental, según el ministro del Agua de Bolivia, Abel Mamani.
La iniciativa está encaminada a erradicar paradojas como la de que los
pobres paguen más por el agua que los ricos y que, por ejemplo, un metro
cúbico de agua cueste en Nueva York 75 centavos y más de tres dólares en
Accra (Ghana), según el PNUD.