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"La inseguridad de la persona lleva a cabo el consumir alcohol y muchas
veces lo hacen porque piensan que el licor va a deshinibirlos, sobre todo
cuando van a experimentar una relación sexual, o puede darse el caso de que
exista algún trauma dentro de la persona y que inconscientemente no lo
conozca, pero se refugia en el alcohol para hacerse el valiente o fuerte",
expresa la psicóloga Martha Rodríguez Hernández.
Otro de los casos es la educación que se da desde niño, porque muchas veces
los padres exageran en la idea de que el sexo es malo y vergonzoso; lo hacen
ver con morbo, por lo que la persona refleja algunos complejos, así que esto
lo puede llevar a considerar que el licor lo va a llevar a actuar más
atrevidamente.
"En su gran mayoría las personas recurren al licor para comenzar una
relación sexual y lo hacen porque dicen que con el alcohol se sienten más
animados y más libres de actuar", indica.
Tanto el hombre como la mujer, comenta, se pueden refugiar en el alcohol
porque necesitan darse el valor para decirse o actuar en la relación sexual.
Aparentemente, el licor hace que se sientan distintos, pero siguen siendo la
misma persona y lo hacen porque lo desean efectuar.
Pero cada uno reacciona diferente, agrega, porque hay quienes que con dos o
tres copas ya quedaron bien alcoholizados; también hay los que reaccionan en
forma agresiva, o se deprimen o se sienten más seguros y con valor de hacer
lo que, sin unos tragos, jamás se animarían a realizar; otros más rompen en
llanto para desahogarse, además de que algunos dicen incoherencias;
entonces, dependiendo del tipo de persona, el alcohol va a tener su función.
"Incluso hay gente que no se acuerda de lo que hizo, porque fue tanto lo que
tomaron, que se olvidan del verdadero motivo del deseo sexual; entonces ahí
el principal deseo fue el licor y no el placer de la relación", agrega.
"Pero el problema es cuando se consume en exceso y el cuerpo no reacciona de
la misma manera; entonces, ¿para qué tener sexo?, si después no se va a
estar consciente", señala Rodríguez Hernández.
Es precisamente esto último lo que afecta a muchas mujeres, quienes aguantan
al marido alcoholizado todo el tiempo que éste desee hasta quedar
satisfecho, minimizándose y déjandose manipular sólo por el deseo de
complacerlo. Y esto, inevitablemente, también va restándole puntos a una
relación.