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Casi la mayoría de las mujeres han tenido algún romance con hombres de su
trabajo. Y no es de sorprenderse por el gran número de horas que se emplean
en la oficina, porque el amor no espera y tampoco se anuncia y porque es ahí
donde encontramos a los hombres con nuestros mismos intereses. El truco para
salir victoriosa es conducirlo adecuadamente, sin exponerte a que te partan
el corazón o a que tu carrera caiga en picada y mucho menos a que te
despidan.
NO TE PRECIPITES
Si sales con alguno de tus compañeros y no se han acostado, si rompen no va
a ser doloroso y es más fácil volver a ser simples compañeros de trabajo.
Pero si han dormido juntos, después de terminar nada será igual. Ya no
platicarán de la misma forma que antes, y hasta se te puede atragantar el
café cada que lo veas venir. ¿Solución? No te acuestes hasta que las cosas
de veras sean medio formales. Recuerda, te vaya o no te vaya bien con él,
seguirás viéndolo a diario mientras sigan trabajando en el mismo lugar.
Suspende en alcohol cuando salgan juntos, no te conviene tomar nada que te
nuble el entendimiento. Espera y alarga toda intimidad, eso te permitirá
conocerlo, saber si es de los que fanfarroneará de ti con los demás, valorar
su madurez y saber algo de su historial romántico.
NO ABRAS LA BOCA
Así estés loca por él, te sientas feliz y se lo quieras gritar al mundo,
cállate. Si en tu trabajo se enteran, habrá más especulación por lo que
hacen cuando están juntos, que por tus logros laborales. Serás “la que se
acuesta con Jaime” y no la empleada eficiente. Y si sales con un hombre que
tiene un excelente puesto de la empresa “seguro ya se acostaron y esta es
una trepadora que va a sacar lo que quiere”. Si el romance ya es público,
lleguen cada uno por separado, pues si lo hacen juntos, “seguro vienen del
hotel”. Tampoco se toquen, aunque les resulte difícil, no lo hagan. Estén
juntos el menor tiempo posible y a la hora de la comida, vayan con otros
colegas y, sobre todo, si necesitan discutir asuntos personales, háganlo en
cualquier parte, menos en la oficina.
SI LOS AGARRAN IN FRAGANTI
Si en un restaurante o en cualquier lugar público tienes la mala suerte de
que un colega los vea, no titubees ni agaches la cabeza. Acércate, di qué
coincidencia y prosigue hablando de cualquier tema. Has todo menos que vean
que te sientes como un venado asustado y al día siguiente, ni comentes nada.
Si es tu jefe el que te lo pregunta cara a cara, admítelo y dile que si no
se lo habías dicho es porque no crees que haya afectado tu trabajo. Aclara
que puedes manejar la situación y asegúrate que nunca te llamen a ti ni a tu
novio la atención por perder el tiempo en horas de oficina.
EL AMOR NO SE HACE EN LA OFICINA
Si un jefe los pesca con las manos en la masa, los dos va a quedar de
patitas en la calle de inmediato. Vivir la fantasía de encerrarse en un
cubículo a hacer el amor, no vale la pena el riesgo. Y si los cacha un
colega, el chisme correrá como reguero de pólvora y de todas formas el jefe
se enterará y los correrá.
¿Y SI TODO TERMINA?
Si eres tú la que rompe con él, debes asegurarte de que él no cuente nada.
Trata de suavizar la situación. Dile que no te sientes capaz de llevar una
relación seria aunque te sientas muy a gusto a su lado. Cualquier cosa que
digas estará bien antes de que tengas que lidiar con un hombre despechado.
Pero si eres tú la cortada, no hagas escenas. Mantén tu vida fuera de la
oficina, llama a tus amigas, visita a tus familiares, mantén la perspectiva
de que él no es todo en ti.
NO DEJES EL TRABAJO
Funcione o no funcione el romance, no renuncies. Tu carrera es muy
importante y no debes perjudicarla. Tirar el anzuelo en la oficina es un
riesgo, pero pregunta a todos los matrimonios cercanos a ti dónde se
conocieron y te aseguro que casi todos te responderán que en su trabajo.
SALIR CON EL JEFE ES OTRA COSA
Salir con un compañero de trabajo es mas o menos bien visto, pero salir con
el jefe es algo que se cuece aparte porque:
-Tienes más probabilidades de salir perdiendo porque corres el peligro de
verte disminuida y de perder credibilidad en tu profesión.
-Salir con el jefe te aisla de los demás, ya que creerán que todo lo que te
platiquen tu correrás a contárselo.
-Si lo dejas puedes pagarlo caro. Quizá él no se atreva a despedirte, pero
sí puede hacerte la vida imposible de mil formas diferentes. Piensa si el
riesgo vale la pena.