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"Buenos negocios se cierran alrededor de una mesa, donde el ambiente es
relajado y facilita las negociaciones...pero con todo y eso, las comidas de
negocios tienen su arte".
La comida de negocios es un flirteo donde antes que buscar vender un
servicio o producto, lo que se propone es venderse a uno mismo, ganar
credibilidad, confianza y seguridad.
La soltura y seguridad con la que nos movemos son factores esenciales.
Además de conocer las reglas básicas de etiqueta del restaurante, vale la
pena saber reaccionar a ciertos detalles para salir airosos. Veamos.
El atuendo
Vístete de acuerdo a la formalidad de tu cita y según el cliente con el que
te reúnes para causar empatía.
Si estamos entre amigos la comida es informal.
Cuando nos encontramos con ejecutivos, otros profesionistas o compañeros del
trabajo pero todos ahí somos amigos o nos conocemos, también es informal.
Pero si estamos con personas que no conocemos la reunión se vuelve formal.
Decidir el lugar
Cuando se trata de una reunión de negocios es mejor buscar un "terreno
neutral", es decir un sitio donde ambas partes se sientan cómodas. Nunca hay
que tratar de impresionar al invitado llevándolo a un restaurante exótico,
es un riesgo muy elevado porque no sabemos si le gusta o le causa
incomodidad... esta será siempre un mal comienzo para un futuro negocio.
La puntualidad
Procura llegar 15 minutos antes de la cita que es un buen
margen para cualquier imprevisto. En caso de demora llama a la persona para
informarle la hora en que llegarás y el motivo de tu tardanza. Si esa
persona no tuviera teléfono celular puedes llamar directamente al
restaurante y pedir que le pasen la nota.
Si nos toca esperar. Cuando tu llegues primero puedes ordenar una bebida
pero NO los alimentos, espera a que la otra persona llegue.
Saludando a otros
Si descubrimos un amigo comiendo en el mismo restaurante simplemente hacemos
una seña, como levantar la mano por ejemplo, para mostrarle que lo hemos
reconocido. NUNCA nos levantamos de la mesa y abandonamos a quien come con
nosotros, es mejor si después de pagar la cuenta nos acercarnos a su mesa
para saludarlo.
La conversación
Inicia la plática con temas cotidianos, cosas generales para llegar a un
interés común y establecer comodidad y confianza de ambas partes.
Procura tocar el tema del negocio hasta el café y no antes, al hacerlo cuida
el tono y volumen, tus ademanes y gestos. Si descubres que el otro se
interesa en un tema particular ¡enfatiza la conversación en eso! y desvía la
conversación de los puntos que le sean desagradables.
Es bueno recordar que el restaurante es un lugar público y por ello es
preciso tener cuidado con el tipo de información que será dada sobre un
negocio. Hay que tener cuidado con el volumen de la voz y las palabras que
usamos, especialmente si las mesas contiguas se encuentran muy cercanas.
¡Imagina qué ocurriría si muy cerca se encuentra un amigo de tu mayor
competidor y aprovechara la información que tú estás dando!.
¿Cuánto debe durar?
Es importante que una comida de negocios no se extienda más de 2 horas, para
que ninguna de las partes se agote. Quien debe ponerle fin es siempre el
anfitrión.
Es muy útil preguntar al inicio si la otra persona tiene una cita agendada
para después de esa reunión, de manera que fijemos un compromiso de tiempo y
evitarnos impaciencias de ambas partes.
En caso de que este punto no quede claro desde el principio y tengamos algún
compromiso posterior, podemos dar una señal y colocar cortésmente la
servilleta en la mesa o pedir una última taza de café en señal de que la
comida ha concluido.
¡Sobra recordarte que quien se sienta contigo en una reunión de negocios te
evalúa TODO EL TIEMPO (aún indirectamente), por más confianza que exista se
llevará siempre determinada impresión. ¡Buena suerte!.