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El único inconveniente es que no tiene con quién. Cuando le preguntamos cuál es
su estereotipo de marido, Jimena, no pudo más que quedarse callada y con la
mirada fija en su interlocutor. Ella sólo quiere un marido, a cualquier precio.
¡Si hasta ya ha elegido los anillos!
Como si fuera poco, la mayoría de sus amigas están casadas o a punto de hacerlo,
y ella está harta de los llamados de su madre para avisarle de los casamientos
de sus antiguas compañeras de colegio. Ha intentado con citas rápidas y bailes
de solteros. Ha arreglado salidas, con el único resultado de terminar humillada
esperando que el otro llegue. Ha tenido muchas citas a ciegas, en las que
siempre terminó bajándose del auto de algún hombre con la ilusión de que la
volviese a llamar. ¿Qué es lo que está mal con Jimena? Si tan sólo ella pudiera
responder esta pregunta...
Lo cierto es que el matrimonio se ha convertido en su objetivo principal. Tal
vez algún día lo consiga, pero cuánto mejor sería si lograra un casamiento
feliz. Ella debe borrar de su cabeza el espejismo del propio vestido blanco
confeccionado por un famoso diseñador. En primer lugar, debe determinar qué
cualidades desea en un marido y, además, qué es lo que realmente espera del
matrimonio. De lo contrario, podría terminar con el hombre equivocado. Las
consecuencias varían desde la posibilidad de una vida miserable hasta la muerte
en manos de un abusador.
¿El matrimonio hace a la felicidad?
Otra mujer (la llamaremos Amanda) ha estado casada por más de veinte años. Para
sus cumpleaños, su marido suele hacerle regalos como fregadoras, copas de vino
(que ella nunca quiso, pero él sí). Y aún peor, para su último cumpleaños le
regaló el nuevo libro del Dr. Carlos, La Manera Apropiada de Alimentar a su
Marido. Y ni hablar de su carácter podrido. Una vez, arrojó el coche del bebé
por los aires porque le impedía ingresar cómodamente a la cocina. ¿Y si hace
calor? Él decide cuándo puede prenderse el aire acondicionado y a qué
temperatura. En ocasiones, le ha llegado a gritar a su mujer por tener la
audacia de utilizarlo sin su consentimiento.
Amanda sostiene que sus hijos aman a su padre, pero no es del todo cierto.
Siempre que pueden los niños se mantienen lejos de él, especialmente desde que
su nuevo método de castigo es encerrarlos en un cuarto y hacerles escuchar los
consejos de los psicólogos televisivos.
Tal vez, se esté preguntando cómo fue que conoció a este cretino.
Amanda lo vio por primera vez cuando tenía 23 años. Para ese entonces, él ya
tenía 29 y era de otra parte del país, lo que le daba un aspecto mundano. Ella
se sentía encantada por estar con un hombre mayor y empezó a pasarla realmente
bien, tanto que olvidó tener en cuenta los valores de su compañero.
“Él siempre me hablaba sobre cómo su abuelo mandaba, cómo movía las cuerdas de
la familia,” dice Amanda. “Todas las mujeres de su familia debían respeto y
gratitud a sus maridos. Incluso me contó las cosas que su abuelo le hacía a su
abuela.”
Este hombre le comentó que en su familia se solía disminuir a las mujeres, pero
ella tenía mucha suerte en dejarlo entrar en su vida. Veinte años después,
Amanda está deprimida, asustada, y es infeliz. No tiene autoestima. Aunque tiene
un buen empleo, la aterroriza la idea de separarse de su marido. Es su
prisionera.
Apunte alto
A menos que Jimena suba el nivel de sus exigencias, puede que se encuentre en la
situación de Amanda en unos años. Debe dejar de estar desesperada. Sería bueno
que haga una lista con las cualidades que tiene para ofrecer y leerlas cada vez
que comience a sentirse mal por el hecho de no estar casada. También debería
confeccionar una lista con las características que desea para su potencial
marido y, entre estas, la amabilidad debería ser más importante que la riqueza.
Leer esta lista varias veces al día la ayudará a atraer hombres con estas
cualidades.
Asimismo, deberá dejar de ver a cada hombre con el que salga como un marido en
potencia. Será mejor que los estudie fríamente, a que se les agarre como si
fuera el último ómnibus de la terminal.
¡Sepa con cómo es su hombre, con sólo mirar y escuchar!
Es imprescindible que escuche con atención cuando un hombre habla sobre
otras mujeres. Deberá leer entre líneas. ¿Va de visitas a lo de su madre, o
todavía esta le hace la cama? ¿Trata a sus hermanas con respeto, o sólo las
quiere para que preparen la ensalada? ¿Habla de las mujeres de su oficina? ¿Toma
a mal que su jefe sea una mujer?
También será importante atender a lo que dice sobre otros hombres. ¿Está siempre
jugando a ganar? ¿Siempre quiere el auto más grande y la computadora más nueva?
Si así fuera, Jimena deberá pisar con cuidado. Se trata de un hombre inseguro
que, en algún momento, lo demostrará con ella.
Además, las mujeres pueden aprender mucho de la forma en que los hombres
manejan. ¿Él maneja pegado al coche de adelante? ¿Anda esquivando autos en
zigzag, o respeta a los otros automovilistas? ¿Maneja razonablemente en las
zonas residenciales, o se abre camino como un lunático? ¿Arroja basura por la
ventana, o respeta la propiedad pública como si fuera de él?
Conclusión
No importa si Jimena tiene 20 o 70 años. Nunca debe excusar la mala conducta de
un hombre por pensar que se trata de “la última oportunidad.” Debe apagar la
lavadora de cerebros. No todas las mujeres tienen que casarse. La vida de
soltero puede ser divertida y estar llena de emociones. Ninguna mujer debería
resignar su soltería por el hombre equivocado. El matrimonio no siempre es
felicidad. Y tampoco es éxito. Pero, si Jimena juega sus cartas correctamente,
podría serlo. Una vez que haya elevado sus estándares para los hombres con que
sale, aparecerán otros mucho mejores. Ya no deberá preocuparse en conseguir
citas. Los perdedores y los abusadores con los que se topaba desaparecerán.
Ellos sentirán que está fuera de su alcance.
Jimena estará en camino no sólo de encontrar marido, sino que encontrará un
hombre que la haga feliz.