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“Amor es la total aceptación de la otra persona”, afirma Gerald Jampolsky,
doctor en medicina, fundador del Centro para la Curación por medio de la
Actitud, en Tiburon, California.
“Amor es una relación sin obligaciones ni presiones. Cuando estamos enamorados,
aceptamos”, manifiesta Ari Kiev, doctor en medicina.
“En una relación amorosa ideal nos sentimos seguros y aceptados.
Independientemente de lo que hagamos, nos sentimos protegidos para ser lo que
somos. Cuando alguien nos ama libremente, no debe esperar o exigir nada”,
expresa David Viscott, doctor en medicina.
El amor, de acuerdo con estos psiquiatras, es aceptación; lo opuesto de aceptar
es esperar. No sólo “te amo”, sino “te amo si tu...”, y muchos terminamos tal
declaración con: “te amo si tu me amas también”.
“Todos tendemos a hacer tratos con los demás en lugar de dar sin exigir”, opina
Harmon Bro, doctor en filosofía, psicoterapia y ex profesor de la Universidad de
Siracusa, en Nueva York.
“Este tipo de manipuleo es el que obstaculiza toda expresión de amor en nuestra
vida”, añade. “Amar con expectativas es amor condicional”, explicó el doctor
Viscott, psiquiatra de California y autor de “Cómo vivir con otra persona”
editado en 1979.
“Si uno necesita el amor de otra persona para sentirse bien acerca de sí mismo,
lo busca por desesperación, y se da amor por miedo, siempre preocupado porque la
otra persona nos deje de amar. Esto no es amor, es dependencia con un mínimo de
alegría o felicidad”. El doctor Kiev, psiquiatra de la ciudad de Nueva York y
autor de “Amor en acción” (Crowell, 1979), explica cómo la maravillosa
espontaneidad del amor se torna en una relación monótona llena de expectativas y
demandas.
“Cuando comenzamos a amar a alguien, todo es nuevo y resplandeciente. Tratamos
de aferrarnos a ese centelleo, estructurarlo, porque tememos perderlo, pero en
el instante que tratamos de atraparlo, en ese instante destruimos la relación.
“Tendemos a ocultar nuestras acciones normales porque queremos impresionar a la
otra persona para conservar esa chispa o magia. Tememos mostrar nuestros
verdaderos sentimientos o abrirnos y hacernos vulnerables, porque pensamos que
la persona dejará de amarnos si somos imperfectos. Además como no permitimos a
la otra persona conocer nuestras imperfecciones, generalmente no le permitimos
mostrarnos las suyas, y le imponemos condiciones y deberes imposibles de
alcanzar. “Cuando luchamos por conservar esta certidumbre, destruimos el amor.
Una relación, que para ser satisfactoria debe compartir, dar y aceptar, se torna
en un conglomerado de presiones y expectativas ocasionadas por el temor de
perderla.
Ese temor puede destruir la relación. “Pero no tiene que ser así. La única forma
en que el amor, o cualquier otra emoción negativa destruye una relación, es
cuando no permitimos que la otra persona conozca lo que sentimos”, expresa Peter
Hansen, terapeuta asesor de Saint Paul, que ha dirigido más de 500 talleres
sobre amor y relaciones interpersonales. “Es de suma importancia expresar
verbalmente los sentimientos”, concuerda el doctor Kiev. “Tal vez piense que
recibirá una respuesta negativa, pero quizá no sea así. Todos buscamos ser
honestos, y es tan agradable abrirse y compartir con alguien lo que uno siente.
Los demás aprecian la franqueza porque les permite abrirse también y compartir
las vulnerabilidades. “Sin embargo, no diga, ‘me lastimas’ o ‘me haces enojar’.
Sencillamente hable de sí mismo: ‘me siento herido cuando actúas en esa forma’,
o ‘me irrita que hagas eso’. “Cuando uno expresa sus sentimientos en esa forma,
no está atacando, acusando o reprendiendo a la otra persona, sencillamente se
está comunicando. Considero que hasta una mala relación sexual mejora si la
comunicación entre la pareja mejora”. Información obtenida del libro
“Enciclopedia de la mujer”, de Emrika Padus. Editorial Diana.
Fuente: Suzzi Walts