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Si eres capaz de organizarte para hacer mil cosas diarias, también puedes
encontrar un rato para hacer algo realmente placentero: sexo.
Después de un día agotador seguramente no estarás muy receptiva para hacer el
amor. ¡Es una pena¡ Una sesión de caricias y mimos y un buen orgasmo son
realmente eficaces para relajarte y olvidarte de cualquier preocupación. El sexo
es una de las mejores terapias contra el estrés, incluso te hará dormir mejor.
Aunque no consumes el acto, un rato a solas con tu pareja te ayudará a cargarte
de energía y te predispondrá a hacer el amor, aunque sea al día siguiente.
Lo primero, relájate
Por mucho que tengas que hacer, no te olvides de dedicarte unos minutos
exclusivamente para ti. Una vez a la semana llena la bañera, echa aceites
relajantes, cierra con llave, olvídate del mundo y relájate; si no tienes quien
lo haga, tú misma puedes regalarte unas cuantas caricias... Un paréntesis puede
ayudarte a despertar tu apetito sexual.
No te olvides tampoco de mimar tu cuerpo. Come bien y procura hacer algo de
ejercicio, aunque sea caminar. Intenta estar siempre depilada y con la piel
hidratada: si estás a gusto con tu cuerpo estarás más receptiva a la hora de
hacer el amor, sobre todo frente a un encuentro inesperado.
Busca momentos y lugares
No se trata de convertir el sexo en una tarea más de tu agenda semanal, el
componente de espontaneidad es esencial. Pero tampoco está de más que “fuerces
un pelín” las cosas: busca todos los momentos libres que tengas durante la
semana y procura dedicar una buena parte al sexo y a tu pareja. En lugar de irte
de compras con una amiga, sorpréndele con una tarde de siesta y sexo.
Tampoco te vendría nada mal cambiar el escenario o estar abierta a probar nuevas
cosas para no desperdiciar ocasiones. Aunque lo más cómodo sea una cama, hacerlo
de vez en cuando en el coche también tiene su encanto. ¿Has probado en el
ascensor, en el garaje o en un parque por la noche? No necesitas mucho tiempo,
ninguna planificación y seguramente todos se preguntarán por qué llegas al
trabajo tan sonriente.
¿Por qué no quedar a comer en casa durante la semana? Podéis olvidaros de la
comida y hacer el amor. Luego puedes tomarte un tentempié en el trabajo, seguro
que te sabrá a gloria. ¿E ir a tomar algo después del trabajo? Llegaréis a casa
mucho más distendidos y con ganas de jugar.
Sin duda, el fin de semana es tu gran aliado. Por muy sucia que esté la casa
deja la limpieza general para otro momento y pásate la mañana del sábado en la
cama retozando con tu chico.
Si tienes niños, y aunque estés ansiosa de que termine la semana para disfrutar
de ellos, no te olvides de tu vida en pareja. No pasa nada porque llames una
noche a una canguro o los lleves unas horas con los abuelos y aprovechéis para
daros un “homenaje sexual”.