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El sobreesfuerzo es un problema frecuente en la práctica deportiva. Resulta de
someter a un deportista (profesional o amateur) a una tensión excesiva, física o
mental, que da lugar a un rendimiento psicológico y fisiológico anormal.
Los síntomas más comunes del sobreentrenamiento varían de un deportista a otro.
Los más frecuentes son:
Sentimiento de fatiga, pérdida de motivación y falta del deseo de entrenar y
competir.
Pérdida de peso, disminución del apetito.
Alteraciones en el patrón del sueño, con dificultad para dormir o despertar.
Frecuencia cardíaca aumentada y variaciones de la tensión arterial en los más
jóvenes.
Disminución del rendimiento y una coordinación alterada en los mayores.
Susceptibilidad aumentada a los resfríos, cefaleas, depresiones, dolor y
tirantez en los músculos.
Mayor incidencia de lesiones.
Amenorreas en las mujeres.
Aumento de la frecuencia cardíaca y tensión arterial en reposo y en ejercicio, y
lenta recuperación después del ejercicio.
Variaciones hormonales masculinas
Los hombres que practican mucho ejercicio muestran niveles inferiores de
testosterona (hormonas sexuales masculinas) que otros hombres. Esto no es grave.
De hecho, podría indicar buenas noticias:
Se ha encontrado que los niveles bajos de testosterona protegen el corazón.
El descenso de los niveles de testosterona aumenta la producción de
lipoproteínas de alta densidad (HDL). El HDL -colesterol "bueno”- protege las
arterias coronarias de los depósitos de grasa que pueden llevar a la obstrucción
de las arterias y a los infartos.
Sin embargo, puede darse también un descenso de la actividad sexual. Pero no
existen pruebas concluyentes de que este menor rendimiento sexual se deba a los
niveles más bajos de testosterona.
Trastornos en las mujeres
La mujer deportista puede ocasionalmente experimentar un disturbio de su
equilibrio hormonal, con perturbaciones del ciclo menstrual.
Oligomenorreas: menstruaciones de menor intensidad
Acortamiento del ciclo menstrual
Amenorreas secundarias: ausencia de menstruación por unos meses
Esterilidad
La frecuencia de estos trastornos es directamente proporcional a la intensidad y
duración de la actividad deportiva. Se ha comprobado, por ejemplo, que las
mujeres que corren 8 km por semana presentan una ovulación normal, pero las que
corren 56 km por semana experimentan una disminución de la ovulación.
El peso y la proporción entre la masa de tejidos magros y los tejidos adiposos
también cuentan. La grasa es una fuente de estrógenos (hormonas sexuales
femeninas) y las deportistas femeninas suelen mostrar bajos volúmenes de grasa.
Para las deportistas profesionales y las mujeres sumamente atareadas y activas,
las amenorreas pueden parecer un beneficio. Pero, debe tenerse en cuenta que si
la situación se prolonga por mucho tiempo puede llevar a la desmineralización
ósea, que a menudo se observa en las bailarinas jóvenes.
Para prevenir el sobreentrenamiento
1. Lo primero en el tratamiento del sobreesfuerzo es identificar la causa del
trastorno y detectar los factores externos que pueden estar agravándolo
(problemas en la casa, el trabajo, falta de sueño, mala nutrición).
2. Es imprescindible descansar. Las personas y deportistas sobreentrenados se
recuperan más rápido cuando el reposo es completo que cuando sólo reducen el
nivel de entrenamiento.
3. Una buena nutrición y sueño apropiado ayudarán a alcanzar la recuperación.
4. Todas las lesiones, en especial las debidas a la sobrecarga, deben ser
tratadas adecuadamente y consultar a un especialista para comenzar un correcto
programa de entrenamiento.
5. Es esencial que después de una lesión se vuelva a un entrenamiento muy suave
que vaya paulatinamente aumentando en tiempo e intensidad el ejercicio.