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Falta de menstruación: A partir de la fecundación del óvulo y el
espermatozoide, ya no vuelves a tener menstruación durante todo el embarazo
y la lactancia. Sin embargo, otras posibles causas de que no te baje la
regla pueden ser que dejaste de tomar la píldora anticonceptiva, que has
subido o bajado mucho de peso, estrés, temor de embarazarte, cansancio,
estar de viaje, desajustes hormonales o alguna enfermedad.
Mareos: Es muy posible que tengas mareos, porque con el embarazo bajan tu
presión sanguínea y tus niveles de hierro y de azúcar en la sangre. Pero
marearte no siempre significa estar embarazada; también puede deberse a
otras razones, como no haber dormido o comido bien, levantarte muy rápido,
traer mucha tensión, sufrir alguna infección, intoxicarte o padecer alguna
enfermedad.
Ganas de orinar con frecuencia: Si estás embarazada, tendrás ganas de orinar
constantemente, porque el crecimiento del útero irá presionando la vejiga.
Sin embargo, puedes estar orinando con frecuencia por distintas causas, como
tomar demasiados líquidos o diuréticos, estar muy tensa, tener una infección
urinaria o padecer diabetes.
Senos inflamados y adoloridos: A los pocos días de la concepción, empiezas a
sentir tus pechos muy sensibles al tacto, más grandes y pesados. Esto se
debe a la acción de las hormonas, empiezan a desarrollarse nuevos conductos
para la leche y aumentan los depósitos de grasa. Pero también puedes tener
los senos adoloridos y/o inflamados aún sin estar embarazada, cuando faltan
pocos días para que llegue tu menstruación o si tomas la píldora
anticonceptiva.
Oscurecimiento alrededor del pezón: Debido a la acción de las hormonas del
embarazo, la zona que rodea al pezón se vuelve más oscura y le salen
pequeños nódulos. Pero esto puede pasarte aún sin estar embarazada, si es
que padeces de un desequilibrio hormonal importante o porque no desapareció
este oscurecimiento después de tu embarazo anterior.
Cansancio y somnolencia: Es un síntoma más de que estás embarazada, porque
durante las primeras semanas de la gestación tu organismo empieza a trabajar
más intensamente, a desgastarse y a preparar todo lo necesario para que se
desarrolle tu bebé. Tu cuerpo empieza a producir más sangre para llevar
nutrientes al embrión, tu corazón aumenta su esfuerzo y sufres cambios
hormonales; todo esto te provoca una mayor necesidad de sueño. Pero también
podrías sentir esta gran fatiga aún sin estar embarazada, si es que no has
dormido lo suficiente, has trabajado muy duro, atraviesas por una depresión,
estás tomando algún medicamento o padeces alguna enfermedad como gripe,
anemia, diabetes, hipotiroidismo o hepatitis.
Cambios de humor: Uno de los primeros síntomas del embarazo suele ser que
tus emociones estén a flor de piel y te invadan frecuentes cambios de humor
que van de la felicidad a la tristeza. Este desequilibrio emocional se debe
a un conjunto de factores hormonales, físicos y emocionales. Sin embargo,
también puedes sufrir cambios de humor debido al síndrome premenstrual, que
estés tomando algún medicamento, que padezcas trastornos hormonales o por el
abuso de sustancias como el alcohol o las drogas.
Antojos de comida: Cuando te embarazas, tu organismo necesita cubrir los
elementos que tiene en deficiencia y pide las sustancias que necesita para
el embarazo, sobre todo vitaminas y minerales. Por lo tanto, se te antojan
alimentos poco habituales pero que contienen lo que tu cuerpo requiere;
incluso también puedes rechazar alimentos que antes te gustaban. Pero
también puedes tener antojos sin estar embarazada, si es que tienes una
alimentación deficiente, si estás bajo mucho estrés o cuando falta poco para
que te baje la regla.
Cambios posteriores en tu cuerpo
Líneas en los senos: Notarás que por debajo de la piel de los pechos aparece
una red de líneas rosadas o azuladas, debido a que se incrementa la
circulación de sangre hacia las mamas. Sin embargo, esto puede sucederte, no
siempre por estar embarazada, sino por algún desequilibrio hormonal o como
consecuencia de un embarazo anterior.
Línea oscura del ombligo al pubis: Con el embarazo, las hormonas estimulan
la melanina de la piel y se produce más pigmento. Por lo tanto en el centro
del abdomen comienza a aparecer una línea oscura que va del ombligo al
pubis. La línea se va oscureciendo y puede llegar a verse casi negra. Sin
embargo, otras posibles causas de que esta línea aparezca son un
desequilibrio hormonal o que la línea no desapareció después de un embarazo
anterior.
Los síntomas del embarazo son distintos en cada mujer; tal vez sí estás
embarazada y no tienes ninguno de éstos, o quizás no lo estás y los
presentas casi todos. Si definitivamente crees estar embarazada, entonces
acude de inmediato con tu ginecólogo.