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Es cierto que algunas madres primerizas tienen que vencer incontables
retos, uno de ellos tiene que ver con la alimentación del recién llegado,
que se verá beneficiado con una dieta a base de la leche materna, que le
garantiza protección como ningún otro menú. Y, lo que no se es muy popular
es que igualmente representa buenas noticias para mamá.
Cada organismo es diferente y por ello hay que consultar todo con el
ginecólogo de cabecera, pero en general lo expertos dicen que al amamantar,
una mujer gasta más calorías de lo normal y con ello le resulta más fácil
bajar los kilos ganados durante los nueve meses del embarazo.
Y el alimentar al pequeño con leche del seno ayuda a la mujer en el proceso
para que el útero retorne a su tamaño original más rápidamente y disminuya
cualquier hemorragia que pueda presentar una madre después del trabajo de
parto. Por si fuera poco, dar al bebé pecho también puede disminuir el
riesgo de cáncer de mama y de ovario.
Algunos especialistas, pero no en materia de salud sino en la de economía,
dicen que el amamantar ahorra tiempo y dinero. Pero quizá lo más valioso son
los minutos que se ganan al alimentar al recién nacido, pues la madre no
tiene que comprar, medir y mezclar fórmulas, y no tiene que calentar
biberones a medianoche.
Pero, como es más importante la relación de amor, hay que señalar que
amamantar ayuda a crear un fuerte vínculo entre la madre y su bebé. El
contacto físico es importante para los recién nacidos y puede ayudarlos a
sentirse más seguros, cálidos y cómodos.
Por eso, algunos especialistas opinan que una de las mejores cosas que sólo
puede hacer una madre por su bebé es amamantarlo durante el mayor tiempo
posible. Afirman que esta no es la única opción para alimentar a un pequeño
pero es cierto que todas las madres poseen el potencial para hacerlo con
éxito y convertir este acto en una experiencia maravillosa.
Hay mujeres que temen perder la figura por alimentar de su seno a su hijo,
pero no está de más que recuerden que el crecimiento de sus glándulas
mamarias se da antes del parto y, en todo caso, deben consultar con su
médico, y mirar otras madres que han dado pecho a sus bebés y conservan una
figura espléndida.
Brinda protección al pequeño
Los especialistas afirman que la leche de la mamá tiene exactamente la
cantidad necesaria de grasa, azúcar, agua y proteínas que se requieren para
el crecimiento y el desarrollo de un bebé.
Para la mayoría de los recién nacidos, agregan, es más fácil digerir la
leche materna que la artificial. Pues el lácteo que les proporciona mamá
posee agentes denominados anticuerpos que contribuyen a proteger a los
lactantes de las bacterias y los virus, y los ayudan a combatir infecciones
y enfermedades.
La leche humana que proviene directamente del pecho, siempre está estéril.
El ginecólogo es el encargado de dar los mejores consejos sobre las ventajas
que brinda a la madre el amantar a su pequeño bebé, y corresponde al
pediatra dar las recomendaciones sobre el tiempo de la lactancia y cuándo
deben ir incorporándose otros alimentos a la dieta del recién nacido.
La leche materna es lo mejor para recibir al bebé, pero cuando no existe la
posibilidad de que la madre lo amamante, el pediatra es quien conoce de
opciones nutritivas y saludables.