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Si bien sobreocupación y adicción no son sinónimos, en
personas con ciertas características la diferencia se diluye.
"Se trata de personalidades ansioso-depresivas, con una cultura que viene de
sus padres y/o abuelos inmigrantes, en las que se conjugan el deseo de
progresar más allá de lo normal y la idea de hacer fortunas", explica
Roberto Pinto, presidente de la Sociedad Argentina de Medicina del Trabajo y
de la Academia Argentina de Medicina del Trabajo. "La característica
habitual es que quieren controlar todos los ámbitos laborales,
interiorizarse de todo y ser los primeros, dejando de lado los aspectos
éticos y morales básicos. Pueden llegar a trepar aún por encima de los
cadáveres de los demás", agrega.
Perfil del adicto
- El experto describe otra particularidad de los adictos al trabajo:
- Toda la problemática de la empresa es tomada por ellos como algo personal,
negocian todo, aun su propia persona, su moral, su ética y las buenas
costumbres. Cuando logran cargos de jerarquía, deshumanizan el cargo y la
función con objetivos bien claros (personales e institucionales) y se funden
con la empresa, aplicando medidas imposibles de tolerar por el resto del
personal.
- Trasladan la problemática de la empresa a sus casas hasta en los fines de
semana y las vacaciones, y siguen trabajando y soñando con estar por encima
de los demás.
- Alteran en general su vida de padres y de pareja, porque priorizan ante
todo su trabajo.
- Pueden llegar a tener alteraciones de la libido y del afecto por su
pareja, tornándose fríos en su relación.
- Realizan desarreglos con la dieta porque oscilan entre horas de ayuno
forzoso debido al trabajo, a comilonas descomunales para compensar y/o
festejar logros laborales.
- Pueden caer en el uso de psicofármacos para seguir un ritmo laboral
desgastante, tomando estimulantes de día para estar bien despejados, y
sedantes nocturnos para poder dormir.
Consecuencia psicofísicas del exceso
A la larga, las consecuencias de esta conducta son enfermedades cardio y
cerebrovasculares, y trastornos psicosomáticos, digestivos y
osteomusculares.
Una vez que se reconocen los síntomas, la salida adecuada es iniciar un
tratamiento médico. "Es necesario un seguimiento psicológico, psiquiátrico y
físico", advierte Pinto, quien recomienda además una actividad física e
higiénico-dietética adecuada, que permita contrarrestar el apego excesivo al
mundo laboral.