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¿Compartir la cama con un amigo?
Si compartes con tu mejor amigo gustos, intereses y experiencias, ¿por qué no
compartir también la cama? No hay una regla general que determine cuáles son los
límites de la amistad. Cada persona la vive de una manera muy particular, al
igual que ocurre con el sexo.
Las amistades generan una serie de sentimientos tan intensos que se llegan a
entremezclar con los de atracción y el amor. Y aquí es donde radica el problema.
No es malo tener sexo con un amigo, pero sí es peligroso confundir los
sentimientos.
De la amistad...
La amistad es una necesidad humana. Con los amigos se comparten ciertas
afinidades y pasiones como la música, el cine, el trabajo... Y también las
confesiones más íntimas. Nada está vedado. A los amigos se les confiesa desde
conflictos con la familia o de pareja, hasta los problemas sexuales o las
fantasías eróticas. Y es que un buen amigo ha de cumplir los requisitos básicos
de: respeto, lealtad y sinceridad.
¿Pero qué ocurre cuando se pasa tanto tiempo juntos que se cruza la delgada
línea y se llega al sexo? Estos deslices naturales pueden significar la rotura
de la amistad, en favor del amor o de la separación, o el reforzamiento de la
misma.
... al sexo
En las relaciones de amistad el sexo suele estar negado. Pero cuando el contacto
entre los amigos es tan intenso puede llevar a extrapolar los límites de la
relación. Hoy en día ya no se necesita tener pareja para practicar el sexo. Por
eso muchos amigos que se sienten atraídos, pero que no quieren tener ningún tipo
de compromiso, llegan al acuerdo de compartir también la cama, pero sin ningún
tipo de ataduras morales ni ningún tipo de proyecto amoroso futuro.
En este caso los límites de la amistad no los marca el sexo, sino el amor o el
compromiso. Esta barrera debe ser infranqueable para ambos si se quiere
continuar con la amistad.
Los problemas llegan cuando a uno de los dos le sobrevienen sensaciones extrañas
que hasta ahora no había vivido como amigos.
Del sexo al amor
Cuando tienes sexo con tu mejor amigo de manera espontánea la primera reacción
es la de culpabilidad: ¿qué ha pasado?, ¿qué va a pasar?, ¿qué pensarán los
demás?, ¿qué pensará él?, ¿esto es amor o sólo sexo?, ¿se sentirá herido? Éstas
son las preguntas más comunes que asaltarán tu cabeza.
Para discernir lo que ha pasado necesitas un poco de espacio para pensar. Ante
un mismo hecho, los efectos pueden ser totalmente diferentes: la amistad se
puede transformar en amor (muchas parejas han nacido de relaciones de amistad);
se puede quedar en una simple anécdota o llegar a un acuerdo de ampliación de
los límites de la amistad hacia el sexo; o se puede dar carpetazo a la amistad
al haber traspasado los límites tácitamente establecidos.
Del sexo al adiós
Hay que tener muy claro dónde quieres llegar con un amigo, cuáles son tus
sentimientos hacia él y cuáles son los sentimientos del otro para no hacer ni
hacerte ningún daño.
Aunque tú tengas muy claro que el sexo no puede dañar vuestra relación, hay que
comprobar que ambos pensáis lo mismo. Puede suceder que a la otra parte el deseo
le haya generado un sentimiento diferente al que hasta ahora había experimentado
por ti. En este caso, si ambos no estáis de acuerdo en la forma de ver cómo la
relación sexual os ha afectado, puede sobrevenir el alejamiento y la ruptura. Y
es que el sexo, al igual que puede ser en algunas ocasiones un nexo de unión muy
fuerte entre dos personas, en otras puede ser el detonante de una ruptura.
Lo que está claro es que el sexo, para bien o para mal, redefine la relación de
amistad entre dos personas, ya sea para afianzarla o alejarla. Por ello, antes
de dar el paso deberás tener muy claras cuáles pueden ser las consecuencias de
tu decisión para ti y para tu amigo.