|
 |
Cuando hablamos de hielo no solo estamos pensando en esos cubitos que enfrían
nuestros refrescos o en patinaje artístico, hielo también son helados, sorbetes,
sopas frías y bebidas que nos causan tan agradable sensación cuando resbalan por
nuestra garganta.
Ahora imagina cómo se siente la piel cuando se la acaricia con algo fresco, frío
o helado. El contraste entre al calor del amor y el frescor del hielo puede
provocar deliciosos temblores que activen agradablemente los centros de placer
de nuestra columna vertebral.
Algo nuevo y refrescante
Para sacarle todo el partido a este nuevo entretenimiento comienza por preparar
tu habitación, tiene que estar lo suficientemente caliente, por eso este juego
es estupendo para jugarlo en verano, pero en invierno asegúrate de que el
termostato de tu habitación marca casi treinta grados, sino corres el riesgo de
coger un resfriado.
Pero como estamos en verano lo primero que te aconsejo es que abras la ventana,
el airecillo que entra de la calle será tu mejor aliado, si hace sol la
sensación puede ser aún más agradable.
Asegúrate de que se encuentren en un lugar cómodo para estos juegos, el hielo
cuando se deshace es agua y moja, ya sé que esto es obvio pero protege tu cama,
a nadie le gusta después acostarse en un colchón húmedo, te recomiendo que
cubras la cama con toallas grandes.
Si vas a elegir el suelo recúbrelo son mantas y cojines para que resulte más
confortable, prepara una bebida larga con una generosa ración de hielo y algo de
picar para los descansos y los besos helados.
Puedes comenzar tomando un trozo de hielo con tu boca y pasárselo a tu pareja
despacito y recreándote en ello, después con los labios helados bésale en el
cuello y recupera el hielo, estos tiernos besos fríos también puede dártelos
él/ella ahora. Cuando tu lengua esté helada de nuevo pásala suavemente por la
oreja, por la nuca, por el hueco de la clavícula o por los pezones, continua
este juego hasta que se acabe el hielo de la bebida o hasta que decidáis pasar a
otra cosa.
Puedes comenzar tomando un trozo de hielo con tu boca y pasárselo a tu pareja
despacito y recreándote en ello, después con los labios helados bésale en el
cuello...
Ahora renueva el hielo de tu bebida y haz que se tumbe bocabajo y juega con una
piedra de hielo pasándola por la piel dulce y sensible de su espalda, traza
dibujitos, letras, círculos o en zigzag como gustes, hazlo lentamente desde la
nuca hasta ese lugar donde la espalda pierde su honesto nombre, después no te
olvides de las curvas y los recovecos, de los costados hasta llegar a los
muslos.
Cambia de hielo según lo vayas necesitando. Sigue hasta las corvas, no llegues
más allá en la pierna y en los pies no es agradable el hielo porque la sangre
tarda mucho en calentarse. Dale la vuelta y comienza por deslizar el trazo de
hielo entre los muslos, entre los senos o alrededor de las tetillas.
Tanto las tetillas masculinas como los pezones son zonas extraordinariamente
sensibles y la pasión se encenderá automáticamente y también es divertido ver
como está zona se pone dura con el hielo.
Continúa acariciando con el hielo las zonas delanteras, los hombros, el
estómago, las caderas, y el ombligo. Si quieres seguir más allá piensa que te
estás metiendo en terreno prohibido y a muchas personas no les gusta sentir el
hielo directamente en los genitales, por eso te aconsejo que pidas permiso
primero. Toma un trozo de hielo con los dientes y acaricia con él “esa zona” (si
te lo han permitido) cuando el hielo se deshaga… tu verás.
Qué hacer y qué no hacer jugando con hielo
Siempre junto a una fuente de calor o en verano
Respetar radicalmente los deseos del otro
No coloques hielo dentro de la vagina, puedes provocar un malestar grave
No pases hielo ni por el glande ni por los testículos
Ten cuidado con el hielo y los oídos, procura que el agua fría no se deslice
dentro
Más sugerencias
Derrama tu helado favorito sobre tu pareja y cómelo en este encantador
recipiente
Enfría sugerentemente tu boca con un polo antes de acariciar con ella los
genitales de tu chico