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Muchas mujeres ganan actualmente tanto como su marido. Y el número de ellas va
en aumento constante. No es ya nada extraño entonces que los dos miembros de una
pareja hagan aportaciones iguales al presupuesto familiar. Pero no sólo eso,
sino que cada día son más comunes los hogares en los que la mujer hace
aportaciones mucho más elevadas que el hombre, por la simple razón de que gana
más que él. Y esto impone nuevas y fuertes tensiones sobre la pareja. Es fácil
entender que el hombre resienta profundamente la superioridad de su esposa en
cuanto a capacidad para ganar dinero.
Aunque sea un hombre joven, de ideas modernas, que acepte el derecho de su mujer
a trabajar y a realizarse como ser humano, no suele gustarle nada el cambio
radical de los papeles.
Según los expertos en relaciones conyugales, la mujer resiente casi tanto como
el hombre la nueva situación. Se siente frustrada y herida íntimamente, por la
incapacidad del marido para cumplir con la tradicional obligación de ser el
proveedor y protector de la familia. A nivel consiente probablemente se siente
satisfecha de sus logros personales, de su independencia económica, de su
capacidad para llevar al hogar más dinero del que aporta su marido; pero a nivel
inconsciente, resiente de manera profunda que el hombre con el que se casó ocupe
un lugar inferior al de ella en la tabla de ingresos. Esto impone en la relación
de pareja tensiones que pocos matrimonios pueden resistir.
¿HAY ALGO QUÉ HACER?
1. Ambos deben lograr por sí mismos los que todo terapeuta les incitaría a
hacer: encarar y aceptar la realidad de su situación, para poder manejarla de
manera inteligente.
2. Es preciso que dialoguen con franqueza, en forma tranquila y objetiva, y
expresen de manera clara lo que uno espera del otro.
3. La mujer debe usar todo su talento para no caer en la trampa de esgrimir su
superioridad económica como un arma de poder en la relación conyugal. Por el
contrario, debe alentar a su marido a luchar por superarse, debe demostrarle fe
en su capacidad para tener éxito y ayudarlo en lo posible a lograrlo.
4. El hombre, por su parte, debe hacer un especial esfuerzo por mejorar su
trabajo, por aumentar su productividad y por hacerse realmente acreedor a un
ingreso superior.
5. Los problemas de un matrimonio en el que la mujer gana más que el hombre y
esta diferencia deteriora la relación, deben ser resueltos mediante el esfuerzo
de ambos. Si hay verdadero amor entre ellos, lograrán resolverlos a través del
diálogo.