Una parte del consumo energético en la oficina y, por tanto, de las emisiones de
CO2 asociadas al mismo, podría ser fácilmente reducido sin más que adoptar
algunos buenos hábitos:
Apagar las luces encendidas de las habitaciones cuando no estés en ellas.
Desconectar el ordenador cuando no vaya a ser utilizado
Utilizar bombillas eficientes en puntos de muchas horas de utilización
Seleccionar una temperatura adecuada para la calefacción (21 ºC suele ser
suficiente) teniendo en cuenta el uso del espacio a calentar.
¿Sabías que…?
- Colocar regletas de desconexión individuales por cada puesto de ordenador, de
modo que se eviten los consumos fantasma, y desenchufar totalmente el resto de
equipos electrónicos puede suponer una reducción de hasta el 20% del consumo
eléctrico de una oficina.
- Las pantallas TFT consumen de media casi una tercera parte, en su modo normal
de funcionamiento, que los antiguas pantallas de tubo.