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Canadá será muy vulnerable a los eventos meteorológicos extremos como
consecuencia del cambio climático con sequías más prolongadas, olas de calor
y fuertes tormentas, según un informe científico que será publicado el
viernes. Según el sumario técnico del Panel Intergubernamental sobre el
Cambio climático (PICC), Canadá y Estados Unidos no están preparados para
asumir las consecuencias de lo que se viene, publicó este lunes el diario
Star de Toronto que analizó el documento.
A medida que suban las temperaturas -de dos a tres grados hacia 2050- en las
próximas décadas irán aumentando los incendios forestales en Canadá, y el
derretimiento del denominado permafrost (congelación perpetua) en el Artico
hará ganar terreno a la tundra.
Al derretirse el permafrost se liberará el gas metano acumulado en esa capa
de tierra congelada desde hace miles de años, lo que agravará el
calentamiento global, porque este es el peor de los gases de efecto
invernadero (GEI) .
Los ecosistemas sufrirán modificaciones, algunas especies vegetales y
animales migrarán hacia las regiones norteñas y zonas más elevadas, de
acuerdo con el informe.
En una primera fase los árboles crecerán mas rápidamente, pero hacia el 2050
los bosques sufrirán un aumento de entre el 74 y 118 por ciento en los
incendios.
En el sector de la producción agrícola, en las primeras décadas de este
siglo podría haber un aumento de la producción como consecuencia del
alargamiento del ciclo de crecimiento, que ya se constata en partes de
Canadá.
Pero esto vendrá acompañado de más plagas -por el avance de los insectos y
la no existencia de predadores, por ejemplo- y de los incendios de praderas,
siempre según el informe.
Las sequías y modificaciones del régimen de lluvias harán descender los ya
bajos niveles de agua en los Grandes Lagos, las regiones árticas perderán
sus capas de hielo, y otras partes del país estarán a merced de sequías,
fuertes tormentas o huracanes.
Los habitantes de las grandes ciudades en Norteamérica, especialmente los
pobres, sufrirán las consecuencias del cambio, incluyendo las que afectarán
la salud pública por el aumento de enfermedades relacionadas con el
calentamiento de la atmósfera.
El PICC está compuesto por una red de dos mil científicos que colaboran en
la investigación coordinada por Naciones Unidas. El Sumario Técnico de 80
páginas está dedicado al impacto del cambio climático y la vulnerabilidad en
Norteamérica y las regiones polares.
El Star mencionó que a partir de los datos manejados por los científicos, y
con una certidumbre de 80 a 90 por ciento, se puede anticipar una "fuerte
presión" sobre los recursos acuáticos en América del Norte. En el caso del
sistema de los Grandes Lagos, cuya reserva acumulada de "agua fósil" de la
última glaciación hace más de 10 mil años, es alimentada por un sistema de
ríos, se prevé una baja de los niveles que exacerbará la calidad del agua,
la navegación y la generación hidroeléctrica.
La región de las rocosas, en el oeste de América del Norte, tendrá menos
precipitaciones en forma de nieve y más en lluvias, lo que hará bajar los
caudales de los ríos en los veranos, pero incrementará los riesgos de
inundaciones durante los inviernos.
Es previsible una intensificación en magnitud y duración, donde ya existen,
de las olas de calor extremo que producirán las masas de aire caliente que
quedan "estancadas" , con aumentos de las temperaturas nocturnas y mayor
acumulación de ozono en el aire de las ciudades.
Esto afectará con particular intensidad los sectores más débiles de la
sociedad, como los pobres y los indígenas, de acuerdo con el extracto del
informe publicado por el diario canadiense.