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Hasta hace un tiempo, perder los dientes era visto como un proceso natural del
envejecimiento. “Hoy se sabe que con buenos hábitos de higiene se previenen y
controlan las enfermedades que causan su caída o extracción”, explica Vicente
Aránguiz, profesor del Departamento de Odontología restauradora de la
Universidad de Chile.
La posibilidad de conservar la sonrisa a pesar del paso de los años provocó un
cambio en la actitud de los adultos mayores hacia sus dientes: “Los cuidan más
porque son importantes para su autoestima, su nutrición y por ende su calidad de
vida. Si no tienen dientes o éstos están sueltos no pueden masticar bien e
ingerir todos los alimentos”, explica Sergio Jofré, Jefe del Servicio
Dentomaxilofacial del Hospital Clínico de la Universidad.
En la boca hay bacterias que junto a la saliva y los restos de alimentos forman
la placa bacteriana. Ésta se adhiere firmemente a los dientes y si no es
eliminada con buena higiene, ocasiona diferentes enfermedades.
Una de ellas es el mal periodontal, que aunque afecta a cerca del 70 por ciento
de la población adulta en Chile, es en la tercera edad cuando sus efectos se
manifiestan con mayor fuerza.
Comienza como una gingivitis o inflamación de la encía que sangra fácilmente.
“Si no se trata, deriva en periodontitis, conocida antes como piorrea, en que la
acumulación prolongada de sarro y placa bacteriana entre dientes y encía afecta
al hueso , provoca que éste se destruya, el diente se suelte y, por último, se
caiga”, informa el odontólogo Jofré.
La gente dice “se me soltó el diente porque comí algo duro o mastiqué mal”, pero
esto se produce por años de higiene deficiente y falta de control dental,
comenta Aránguiz a Bibliomed.
Con la edad también suele aumentar la recesión gingival o retraimiento de la
encía, dejando parte de la raíz expuesta. La corona o parte visible del diente
está cubierta por esmalte que es mucho más resistente a las caries que la capa
de cemento que cubre la raíz.
Por ello los adultos mayores se ven más afectados por caries radiculares que
otros grupos: “Éstas avanzan mucho más rápido que las caries de corona, por lo
que a esta edad también es necesario un control más frecuente con el dentista;
se recomienda dos controles al año”, sostiene Aránguiz.
Además de los dientes propios, en muchos casos el adulto mayor debe limpiar
placas, prótesis o implantes. Las prótesis removibles pueden retener restos de
alimentos y placa bacteriana, por lo que deben ser cepilladas y desinfectadas en
soluciones antisépticas.
La rutina de aseo parte con el cepillado después de cada comida. Por la mayor
vulnerabilidad a las caries del grupo, el profesional recomienda el uso de pasta
dental con alto contenido de flúor, que se vende en farmacias