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La visión de una mujer atractiva es todo cuanto se necesita para arruinar la
capacidad de decisión de un hombre, y a mayores niveles de testosterona, peor.
Esta es la conclusión de un estudio. Los especialistas estudiaron las reacciones
de 176 voluntarios varones de entre 18 y 28 años.
Luego de que una parte de ellos estuvieran expuestos a imágenes de mujeres
atractivas o tuvieran que valorar prendas de lencería femeninas, los
participantes iniciaron juegos que requerían decisiones financieras.
Los hombres expuestos a las imágenes denominadas por los científicos como
“insinuaciones sexuales” fueron los más propensos a tomar las decisiones
equivocadas durante el experimento.
Las personas con mayores niveles de testosterona fueron las más proclives a
equivocarse al ser más vulnerables -de acuerdo con los especialistas -a las
insinuaciones sexuales, las cuales “les impiden concentrarse en su objetivo y
los distrae de decidir correctamente”.
El doctor Siegfried Dewitte, uno de los responsables del estudio, dijo que los
hombres con altos niveles de testosterona “se comportan con normalidad si no hay
ninguna insinuación sexual, pero si ven imágenes sexuales se vuelven
impulsivos”.
Al parecer, todo tiene una explicación en términos de necesidad reproductiva. Su
colega, el doctor George Fieldman, por su parte, dijo: “El hecho de que las
insinuaciones sexuales distraigan a los hombres, es lo que corresponde en
términos evolutivos”.
Fieldman explicó: “Es lo que se espera que ellos hagan en cuanto a la búsqueda
de oportunidades reproductivas, en cuanto a la transmisión de genes”.
En palabras del experto: “Si a un hombre se le pide que seleccione algo
presentado por una mujer atractiva o por un hombre de no muy buen aspecto, la
selección no sería tan desapasionada como correspondería”.
Un estudio similar se ha llevado a cabo con mujeres, pero hasta ahora no se han
encontrado estímulos visuales que las afecten a la hora de tomar decisiones.