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Las mujeres que beben durante su embarazo son un problema serio que, sin
embargo, no ha sido bien detectado por el sistema nacional de vigilancia
epidemiológica, admiten especialistas
Cuando Leticia tuvo su tercer hija, lo primero que le pidió al médico fue
que le permitiera verla para revisar si no había nacido con algún defecto. A
primera vista todo parecía normal, por eso se espantó cuando al llegar a su
casa descubrió que su bebé tenía seis dedos en la mano izquierda.
Inmediatamente regresó con el médico. "Él me preguntó recuerda que si había
ingerido bebidas alcohólicas durante el embarazo, yo le mentí y le dije que
no".
"Entonces el médico me volvió a preguntar: `¿Toma alguna droga?`.
¡Claro que no!, le respondí."
"Entonces no entiendo", dijo el doctor, quien le informó que esta anomalía
congénita por lo general se presenta cuando la madre bebió o tomó drogas
durante el embarazo.
Estudios científicos revelan que si una mujer toma bebidas alcohólicas
durante su embarazo corre el riesgo de que su hijo nazca con retraso mental
permanente, no crezca adecuadamente, tenga alteraciones visuales, auditivas
y de coordinación motora, cardiopatías y tal vez labio-paladar hendido; sin
dejar a un lado problemas de hiperactividad, de aprendizaje y de conducta.
Leticia cuenta que comenzó a beber desde que cumplió los 18 años de edad y
reconoce "que no hubo un solo día, durante todo mi embarazo, que no dejé de
tomar", por lo menos cinco cervezas e incluso nunca dijo al médico que en el
octavo mes se emborrachó totalmente con una botella de tequila. A sus 35
años de edad y a ocho años de no ingerir "ni una sola gota de alcohol",
Leticia recuerda que a veces, cuando tomaba una cerveza, llegaba a sentir el
movimiento de su bebé en el vientre. Y justo en ese momento, dice, "me
entraban unos sentimientos de culpa horribles".
Si la madre toma, el feto también
Sobre este punto, María del Rocío Báez, experta en el tema, afirma que
cuando una mujer embarazada ingiere alcohol, también lo asimila el bebé. Hay
disminución del flujo placentario al producto, ya no hay nutrientes y esto
altera el crecimiento.
"Si la madre toma una copa, el bebé también", asegura la especialista del
departamento de Genética del Instituto Nacional de Perinatología, quien
explica que la placenta es como un filtro para las moléculas de los tóxicos.
El alcohol pasa sin ningún problema, y por eso, el embrión se bebe la misma
copa que la madre. Advierte que el daño no se produce sólo por el número de
copas, sino también por los grados de alcohol que consuman y por el avance
del periodo de la gestación.
Incluso, agrega, algunas mujeres pierden el apetito cuando beben, por lo que
ocurren carencias nutricionales que impiden que el bebé se alimente
adecuadamente.
Leticia comenta que durante su embarazo no le daba hambre. Por eso a la hora
de la comida, en su trabajo ella prefería consumir una cerveza o "una viña"
mientras sus compañeras comían hamburguesas o pizzas.
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"Yo decía relata es que mi bebé va a salir deforme, tal vez con síndrome de
Down, yo le pedía a Dios ayuda, pero era más grande mi necesidad de beber
que la salud de mi hijo. A los 15 días que nació mi bebé, me fui a tomar a
una cantina con todo y mi niña, por los sentimientos de culpa que tenía por
haber tomado en exceso durante mi embarazo", narra.
Dependencia desde pequeños
Cifras del Instituto Nacional de Perinatología (INP) de la Secretaría de
Salud (Ssa) revelan que de cada mil recién nacidos vivos, uno o dos
presentan el Síndrome Alcohólico Fetal, que consiste en un grupo de defectos
de nacimiento, los cuales en su mayoría son irreversibles.
Sin embargo, se cree que el problema es más grave porque no existen datos
reales que permitan dimensionarlo correctamente, pues generalmente las
mujeres, como en el caso de Leticia, tienden a ocultar que son alcohólicas o
que bebieron durante sus embarazos. Y los hijos que tienen pueden nacer con
una dependencia absoluta al alcohol o como los expertos lo nombran: Síndrome
Alcohólico Fetal (SAF). Lo que no saben estas mujeres es que en ocasiones,
explica la especialista Báez, es necesario inyectarles una infusión de
alcohol para que se estabilicen. Son bebés alcohólicos.
Hay que utilizar fármacos que los ayuden a deshabituarse de la dependencia
al etílico, pues aunque parezcan normales conforme crezcan pueden ser
hiperactivos, distraídos, impulsivos y padecer episodios de falta de
atención conforme avanzan de edad, advierte Moisés Morales Suárez,
integrante del Grupo de Estudios del Nacimiento (GEN) y ex subdirector de
Neonatología del Instituto Nacional de Pediatría de la Ssa.
El especialista asegura que hay niños que nacen completamente sanos, pero
conforme crecen comienzan a presentar déficit de atención y problemas de
conducta: son hiperactivos. Sobre este tema Leticia, quien ahora trata de
llevar una vida normal siendo ama de casa, trabajando como secretaria y
acudiendo por las tardes al Movimiento Alcohólicos Anónimos, confiesa que
tiene muchos remordimientos por la salud de su niña. "Mi hija dice es muy
hiperactiva, además que tiene muchos temores. A veces me da miedo que haya
salido así por la bebida".
Para Moisés Morales, pediatra y especialista en recién nacidos, aunque el
SAF es muy claro en cuanto a sus características, apenas 11 por ciento se
detecta antes de los seis años. Reconoce que hay veces que el síndrome de
abstinencia no se detecta, y podría pensar que el bebé tiene cólicos.
Ambos especialistas que participaron en el seminario titulado "El consumo
excesivo de alcohol durante el embarazo", organizado por la Fundación de
Investigaciones Sociales (FISAC), del cual se elaboró un cuaderno
informativo, coincidieron que las mujeres que beben durante su embarazo se
han convertido en un problema serio en nuestro país, que no ha sido bien
detectado por el sistema nacional de vigilancia epidemiológica.
De acuerdo a la Encuesta Nacional de Salud, 2000, elaborada por el Instituto
Nacional de Salud Pública, 40.5 por ciento de las mujeres en edad
reproductiva consumen alcohol, 10.1 por ciento fuma y 19.2 por ciento
consume otro tipo de drogas.
En México existen por lo menos 6 millones de enfermos alcohólicos y se
estima que una de cada 100 mujeres tienen problemas en su manera de beber;
es decir, hay más de 280 mil alcohólicas, según estadísticas del Consejo
Nacional contra las Adicciones.
Para los especialistas, es complicada la detección del alcoholismo en la
mujer, porque tiende menos a contestar cosas que no van de acuerdo a su rol
en la sociedad. Se sabe que en el país 6 por ciento son alcohólicas.
Antes, el abuso y la dependencia al alcohol se concentraban en mujeres más
grandes, por lo que había menos problemas con el embarazo. Pero ahora, lo
preocupante de la situación, advierten, es que cada vez inician más jóvenes,
es decir justo cuando están en su etapa fértil, lo que lleva a riesgos más
tempranos.
Además de que hay sectores de la población que desconocen los riesgos que
implica el beber durante el embarazo. Por ello, consideran los
especialistas, los médicos deben aprender a hacer las preguntas adecuadas y
no sólo limitarse a preguntar a la paciente si consume alcohol o drogas.
El SAF es la expresión máxima de una dependencia absoluta al alcohol. Sin
embargo, hay otros grupos de bebés que no nacen con todos los estigmas que
produce el etílico en el cuerpo.
Para los expertos, no se sabe cuál es el consumo, ni el grado de
vulnerabilidad de la madre. Sólo se conoce que el periodo de mayor riesgo es
el primer trimestre, donde la mujer puede haber consumido alcohol en exceso
sin saber que está embarazada. De ahí que la Organización Mundial de la
Salud declarara que lo mejor es la abstinencia.
Y después del embarazo también, porque si no se presentan casos como el de
Victoria, quien es gerente de Relaciones Públicas y sufría de alcoholismo
cuando se embarazó y aunque se abstuvo de tomar durante este periodo, no
durante el tiempo que amamantó a su bebé. "Sabía de las implicaciones que
podía tener si fumaba y tomaba durante mi embarazo, por eso frené todos mis
impulsos por tomar, aunque a veces no lo logré". Lo que no sabía es que
durante la lactancia también tenía que cuidarse. "Me sentía muy estresada
por el posparto recuerda. Las recomendaciones me valieron gorro, era mi
cumpleaños y mis amigas fueron a mi casa por mí. Llegué a las cinco de la
mañana. Era la hora de amamantar a mi bebé. Lo hice y se quedó dormido
durante todo el día. Le transmití mi alcohol. ¡Pobrecito, emborraché a mi
bebito!; por eso, durante todo el día no oí sus llantos".