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Desde que "no puedes quedarte embarazada la primera vez" que
haces el amor a "contar los días " como un método seguro a hay que "tomar
descanso" tomando la píldora.
Existen numerosas definiciones del término “mito” - del griego mythos – que
en su mayoría coinciden en que se trata de una historia tradicional o
legendaria, muchas veces con características de fábula, acerca de alguna
persona o suceso que, con o sin una base de hecho, se refiere a alguna
práctica, persona o fenómeno de la naturaleza.
De este concepto general, se pueden extraer varios elementos: el mito es una
narración, es decir una historia contada por alguien a otros a través de
diversos medios; que es repetido frecuentemente de boca en boca; y que puede
actuar como un modelo de conducta que contribuye a reforzar conceptos del
imaginario colectivo.
Esos mitos anticonceptivos Desde tiempos remotos se han originado los más diversos mitos en torno a
los cuidados anticonceptivos. Narraciones que han circulado y que permanecen
presentes en la cultura acerca de las creencias y afirmaciones generadas en
torno a la anticoncepción.
Su origen, precisamente por la naturaleza misma de los mitos, es difícil de
determinar, pero la Medicina tiene una respuesta desde la ciencia para cada
uno de éstos.
Los egipcios mandaban moler dátiles Haciendo un poco de historia, sabemos que según los Papiros de Ebers
(1550 a. de C.), manuscritos médicos egipcios de la antigüedad aconsejaban a
la mujer moler dátiles, acacia y una pizca de miel mezclándolos hasta formar
una pasta húmeda.
Este ungüento dulce debía ser aplicado en la vulva. Primitivo como suena,
esta mezcla acaramelada resultaba un anticonceptivo usualmente efectivo,
pues la acacia fermenta un ácido láctico, que actúa como espermicida.
Saltando hacia atrás 7 veces
Otros métodos anticonceptivos recomendados por investigadores de la
antigüedad consistían en limpiar la vagina luego del coito, utilizar miel y
alumbre como barreras espermicidas, y la sugerencia que la mujer salte hacia
atrás siete veces inmediatamente después de la relación sexual –
probablemente el menos eficaz.
Si bien la lista de métodos utilizados es muy extensa, seguramente muy pocos
hayan cumplido su objetivo. El hecho de estar la mayoría de éstos fundados
en creencias, nos hace pensar que la única certeza que se puede tener, es la
de su poca efectividad.
Durante siglos se han transmitido de generación en generación estos y otros
conceptos e ideas relacionadas con el cuidado anticonceptivo.
Algunas de ellas probaron ser efectivas, mientras que otras resultaron
carecer de fundamento real y científico. Hoy está probado que los así
llamados “mitos” pueden llevar a la mujer y a la pareja a adoptar prácticas
inadecuadas que pueden tener consecuencias no esperadas ni deseadas.
Respuestas médicas a los mitos
Estas son respuestas de la comunidad médica a algunos de los innumerables
mitos que se reproducen popularmente sobre el cuidado anticonceptivo:
Mito: “En la primera relación sexual no se puede quedar embarazada”
Realidad:Cuando la mujer (adolescente) comienza a ovular, el cuerpo inicia
la preparación para la función reproductiva, por lo tanto puede quedar
embarazada. Aunque no necesariamente esté lo suficientemente desarrollado y
en condiciones óptimas para llevar adelante un embarazo, el mismo puede
suceder. Luego de la primera menstruación o menarca, el cuerpo ya podría
recibir un embarazo.
Embarazo adolescente La primera menstruación por lo general ocurre entre los 11 y los 13
años, aunque es normal que se pueda producir un tiempo antes o un poco
después. Está precedida por señales de actividad estrogénica como la
aparición del vello púbico, el desarrollo de los senos y el crecimiento del
útero.
Las adolescentes tienen, con frecuencia, ciclos en los que no ovulan, lo
cual hace que sea un poco menos frecuente el embarazo en la primera relación
sexual si esta ocurriera en la adolescencia.
Sin embargo, algunas jóvenes ovulan antes de comenzar a menstruar, por lo
que también puede suceder un embarazo en una joven que nunca menstruó.
Ten cuidado al hacer el amor a los 14 días
Pese a que el ciclo menstrual de algunas mujeres es más regular que el de
otras, la ovulación ocurre aproximadamente a mitad de camino entre una
menstruación y otra (alrededor de 14 días, considerando que el ciclo es de
28 días).
Cada óvulo puede ser fertilizado durante los días que rodean la ovulación.
Pese a que estos días son considerados de extrema fertilidad, se puede
producir un embarazo en otros momentos del ciclo.
Si la mujer tiene relaciones en este tiempo sin protección anticonceptiva
eficaz y si las condiciones son favorables para la concepción, se producirá
un embarazo sin importar su edad o experiencia.
Familiarízate con tu ciclo para evitar embarazos no deseados
Está claro, entonces, que durante la primera relación sexual se puede
producir un embarazo sin mayores inconvenientes. Es por eso que cada mujer
debe conocer su ciclo y familiarizarse con su cuerpo desde que se perciben
los primeros indicios de cambios hormonales.
Pero por sobre todas las cosas, es esencial que este conocimiento personal
vaya acompañado de un extremo cuidado anticonceptivo si la adolescente
tuviera actividad sexual alguna.
Este mito es tan fuerte que por falta de cuidados anticonceptivos, una
quinta parte de las adolescentes quedan embarazadas en su primera relación
sexual y un tercio de los embarazos que se producen en adolescentes se dan
dentro de los 6 primeros meses de iniciadas las relaciones sexuales.