Si bien la existencia de los celos es universal y se basa lo mismo
en situaciones reales que fantasiosas, es posible considerar ciertas pautas
para intentar manejarlos en pro de la construcción de relaciones de pareja
sanas.
¡Ay, los celos!, una conducta socialmente aceptada que se torna desgastante
para los involucrados y para la relación misma.
La cuestión de los celos constituye una problemática profunda, tan vieja
como la historia de la especie humana. Involucra a hombres y mujeres; en
concreto es la expresión del temor de que la persona amada se interese en
alguien más.
Si bien la existencia de los celos es universal y se basa lo mismo en
situaciones reales que fantasiosas, es posible considerar ciertas pautas
para intentar manejarlos en pro de la construcción de relaciones de pareja
sanas.
En su definición más básica, los celos constituyen lo opuesto a la
confianza, explica la sicóloga Yadel Ávalos, egresada de la UNAM.
Su raíz se encuentra en la inseguridad de los individuos, el afán de
posesión y la suspicacia.
Sin embargo, al igual que el resto de las emociones, la naturaleza inventó
los celos por una razón: permiten la construcción de relaciones "monogámicas
y fieles", necesarias para la preservación de la especie humana.
Es decir, se trata de un mecanismo de defensa por medio del cual las
personas garantizan la permanencia de su pareja y protegen la relación de
intromisiones reales o potenciales.
La especialista nos explica que el amor tiene poco qué ver con los celos. En
la mayoría de las ocasiones se trata más bien de un deseo de posesión y la
pretención de preservar la imagen social que creemos tener.
"Los celos son culturalmente aceptados. En nuestra sociedad, celar es igual
a querer" dice la sicóloga, y agrega: "Los celos no son siempre sinónimo de
amor".
Por otro lado, es normal que tengamos miedo a la soledad, al olvido, a la
traición, a la infidelidad o al abandono y más si hemos tenido experiencias
previas que nos hayan lastimado o nos lleven a desconfiar de la persona
amada.
Hombres y mujeres ante los celos Realizamos un sondeo informal entre jóvenes dentro de un rango de edad
de 15 a 25 años para saber si se consideran celosos o cuál es su actitud
frente a la infidelidad. La mayoría de los hombres que contestaron confesó
verse más afectado ante la idea de la infidelidad sexual, mientras que las
mujeres sufren más cuando se trata de cuestiones que tocan lo que podría
denominarse "infidelidad emocional".
Ante una situación de esta naturaleza, los hombres (por lo general), tienden
a la violencia y las mujeres se consumen en lamentos y autocompasión, pero
los dos caen en una depresión que ocasiona graves daños a la autoestima.
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¿Qué hacer? La doctora Ávalos explica que, si bien una dosis moderada de
desconfianza es algo natural, "los celos extremos no son normales, ya que no
se puede vivir con la desconfianza eterna hacia nuestra pareja".
Recomienda a los jóvenes aprender a dialogar con la pareja acerca de las
actitudes que nos disgustan y escuchar de igual manera al otro. También
debemos respetar su autonomía y no rebasar los límites de su privacidad.
Por nuestra parte, hay que asegurarnos de fortalecer la seguridad personal y
mantener la independencia.
Recuerda que tu compañero es un ser humano con derecho a la libertad, pero,
sobre todo, piensa en ti de la misma manera.
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