El medio acuático nos brinda la posibilidad de ejercitar el aparato
cardiovascular y muscular, evitando lesiones (tanto óseas o musculares), de
tal forma de encontrarse en óptimas condiciones físicas durante el embarazo
y al momento del parto:
§ Tonificar los músculos para darle mayor fortaleza a las zonas del cuerpo
sujetas a tensión durante el embarazo.
§ Controlar los grados de fortaleza y distensión necesarios para el momento
del parto.
§ Recuperar la forma más rápidamente luego del mismo.
§ Enviarle al niño por nacer, sangre rica en oxígeno.
El agua constituye el medio ideal para que las embarazadas practiquen
ejercicios:
§ Realizar ejercicios en el agua estimula la flexibilidad y le permite
moverse en un amplio espectro de movimientos sin peligro a caerse.
§ El apoyo del agua resulta cada vez de más ayuda a medida que aumenta el
peso en los últimos meses del embarazo. El ejercicio se practica cómodamente
en el agua, cuando no es posible realizarlo en el suelo, especialmente
aquellos que involucran articulaciones que soportan peso, como la cadera,
las rodillas y los tobillos.
§ El nadar pone en movimiento todos los músculos del cuerpo, fortaleciendo
los mismos.
Gimnasia acuática para embarazadas: el trabajo aeróbico
El sistema circulatorio de la madre es fuente de oxígeno y nutrición para el
feto. La condición del sistema cardiovascular (corazón y pulmones) durante
el embarazo, reviste particular importancia en la cantidad de sangre rica en
oxígeno que recibirá el bebé.
El sistema respiratorio durante el embarazo se ve afectado: la capacidad
pulmonar puede reducirse a medida que el útero se ensancha y el diafragma
sube, dando como resultado la probabilidad de una rápida fatiga por la
actividad vigorosa.
Esta incomodidad fisiológica pueden reducirse realizando ejercicios
regulares a baja intensidad, para mantener en buena forma el sistema
cardiovascular.
Natación para embarazadas: la postura La curvatura de la columna vertebral se incrementa a medida que el útero
se ensancha y aumenta la distensión abdominal.
Puede empezar a apoyarse los talones, aumentando aún más la curvatura lumbar
(espalda baja) y la posibilidad de dolores en la mencionada zona. Flotando o
desplazándose en el agua en posición horizontal, evitará sobrecargarla.
Ejercicios acuáticos para embarazadas: la fuerza Una postura pobre, se debe generalmente a la falta de integridad de los
músculos abdominales, glúteos y cuadriceps (muslos); por dicha razón, hay
que ejercitarlos. Si los glúteos están contraídos, los cuadriceps se
distenderán y al mismo tiempo se evitará una hiperextensión de rodillas.
Entonces los pies podrán soportar mejor el peso adicional.
Recomendaciones para embarazadas que hacen ejercicios en el agua – Ante fatiga o dolor dejar de ejercitarse y descansar unos momentos.
– Dejar el agua si sienten demasiado frío o demasiado calor.
– Evitar contener la respiración.
– Precalentar y aflojarse antes de comenzar a ejercitar el aparato
cardiovascular.
– Evitar ejercitar los espinales ya que aumentan la curvatura en la zona
lumbar. No nadar con movimientos de onda delfín o mediante el estilo
mariposa.
– Controlar el pulso, para que la cantidad de latidos por minuto no supere
los 140. A los 40 años esta cantidad se reduce a 130.
– Consultar al médico antes de comenzar con un programa de ejercicios, ya
que en algunos casos está contraindicada la actividad física.
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