Haz click en la bandera de tu país
para bajar tus tonos, logos, juegos
etc.
Tal vez ya hayan visto en los supermercados espacios
exclusivos para los llamados alimentos orgánicos, con etiquetas y sellos que
garantizan su autenticidad.
Algunas verduras, como el cilantro, ya se ofrecen cortadas. En el caso de
esta planta aromática, no se incluye la raíz y sus hojas son más grandes de
lo normal.
Los productos orgánicos están muy ligados al cuidado de la salud y a la
preservación de la ecología y marcan la tendencia mundial de hoy, cuando hay
más conciencia sobre la importancia de la nutrición y el respeto por la
naturaleza.
Para producir este tipo de alimentos, antes se deben "lavar" las tierras,
para retirar cualquier traza de productos químicos, como plaguicidas.
Por fortuna, después de tantos años de estarse difundiendo los efectos
nocivos de los agroquímicos para el productor, el consumidor, la tierra y
las aguas, aquéllos empiezan a desecharse. Incluso los chefs han apoyado
abiertamente los productos orgánicos porque han comprobado que tienen mejor
aroma y sabor.
Sin embargo, ha sido largo el camino para descubrir los efectos que pueden
tener en la salud, por ejemplo, los plaguicidas.
En México, se estudió hace años la producción lechera.
Las vacas se alimentaban con productos vegetales cultivados en campos que se
protegían con plaguicidas químicos. Esto se reflejaba en la calidad de la
leche y la carne bovina, que además de restos de tales plaguicidas,
contenían hormonas (que se suministraban a las vacas para incrementar su
peso) y hasta antibióticos, para combatir las infecciones de los animales.
Por citar sólo un efecto, los médicos comprobaron que ciertos pacientes no
reaccionaban ya a los antibióticos que les prescribían, porque se habían
vuelto inmunes a ellos.
México e Italia, países "orgánicos"
Nuestro país ha sido uno de los que con más dinamismo se ha dedicado a
producir alimentos orgánicos en el mundo (el primer lugar lo tiene Italia).
Esto se debe, sobre todo, a que es exportador de frutas y verduras.
La agricultura orgánica utiliza insumos naturales y prácticas especiales.
Por ejemplo, emplea como abono compostas (basura orgánica procesada) y los
llamados abonos verdes (procedentes de hierbas), recurre al control
biológico de las plagas (mediante insectos benéficos) a la rotación de
cultivos y al uso de repelentes y fungicidas a partir de plantas y
minerales. En cambio, prohíbe el uso de pesticidas y fertilizantes químicos.
El único punto negativo está en la economía: los alimentos orgánicos cuestan
entre 20 y 30% más que los cultivados de forma convencional.